El equipo de Urología del Hospital Clínico Virgen de la Victoria, liderado por el Dr. Bernardo Herrera Imbroda, realizó una operación de cáncer de próstata con un enfoque claramente formativo. La intervención pudo ser seguida en directo por cirujanos de España, Argentina y otros países mediante unas gafas de realidad aumentada que ofrecían acceso al quirófano en primera persona. Ese detalle, ver cómo avanzaba el robot sobre la mesa, ayudó a contextualizar cada movimiento.
Tecnología malagueña para acceder al quirófano de forma inmersiva
La experiencia fue posible gracias a la tecnología desarrollada por mSurgery, empresa malagueña responsable de la solución empleada, junto al trabajo de la Unidad de Innovación de IBIMA Plataforma BIONAND. El sistema permitía entrar virtualmente en el quirófano y observar distintos ángulos del procedimiento realizado con el robot Da Vinci Xi, una ventaja especialmente útil para quienes buscan entender cómo se coordina cada gesto en una cirugía compleja.
Los profesionales conectados podían modificar el punto de vista durante la intervención y seguir las maniobras desde la consola robótica. La conexión funcionó con latencia mínima, un aspecto clave para mantener la continuidad de la sesión y permitir que especialistas situados a miles de kilómetros participaran sin interrupciones perceptibles.
Un avance para la formación quirúrgica internacional
La integración de realidad aumentada en una cirugía robótica abre nuevas opciones de capacitación para equipos que buscan familiarizarse con técnicas avanzadas. ¿Qué aporta esta modalidad? La posibilidad de observar un procedimiento complejo tal y como lo vive el cirujano principal, algo especialmente valioso para quienes no tienen acceso habitual a este tipo de intervenciones.
Málaga impulsa nuevas herramientas para la medicina digital
La colaboración entre el Hospital Clínico Virgen de la Victoria, mSurgery y la Unidad de Innovación de IBIMA Plataforma BIONAND refuerza el papel de Málaga en el desarrollo de soluciones aplicadas a la cirugía digital y la formación médica remota. Es un ejemplo de cómo un ecosistema tecnológico puede traducirse en avances prácticos para la comunidad sanitaria internacional.
