Sam Altman lanza Merge Labs: su nueva startup quiere leer el cerebro humano con ultrasonido

2014 Getty Images - Wikipedia Attribution 2.0 Generic CC BY 2.0

El CEO de OpenAI se asocia con el investigador de Caltech Mikhail Shapiro para desarrollar una interfaz que traduzca la actividad cerebral en datos digitales sin necesidad de abrir el cráneo.

Sam Altman, cofundador y director ejecutivo de OpenAI, prepara su siguiente gran experimento: Merge Labs, una startup centrada en crear una interfaz cerebro-computadora (BCI) que funcione sin implantes ni cirugía. La idea es ambiciosa: leer la actividad cerebral humana mediante ondas sonoras, utilizando el ultrasonido como medio de comunicación entre neuronas y máquinas.

Según adelantó The Verge, Altman ha reclutado a Mikhail Shapiro, profesor de ingeniería biomédica en el California Institute of Technology (Caltech), para liderar el desarrollo científico. Shapiro es una de las figuras más reconocidas en el campo de la neuroimagen no invasiva, y su laboratorio trabaja con células modificadas genéticamente para responder a estímulos acústicos o magnéticos.

Las conversaciones con inversores —que incluirían a OpenAI y fondos de capital especializados en biotecnología— están en curso. Financial Times adelantó que Merge aspira a levantar varios cientos de millones de dólares en su primera ronda de financiación.

Una interfaz cerebral sin abrir el cráneo

El enfoque de Merge difiere radicalmente del de empresas como Neuralink, que implantan electrodos en el cerebro. Shapiro lleva años desarrollando tecnologías que evitan ese paso quirúrgico: su método busca activar y leer neuronas desde el exterior del cuerpo usando ultrasonido.

Su objetivo es crear una conexión directa entre el sistema nervioso y los ordenadores sin intervención física.

Altman versus Musk: dos caminos hacia la mente humana

Altman nunca ha ocultado su escepticismo ante los implantes cerebrales. Ya ha comentado en varias ocasiones que prefiere una interfaz de solo lectura, capaz de interpretar pensamientos para que sistemas como ChatGPT respondan directamente a ellos.

La visión de Merge encaja con esa filosofía: una interfaz externa y segura, que use terapia génica y ultrasonido para convertir señales neuronales en datos digitales. Todo lo contrario a lo que propone Elon Musk con Neuralink.

El socio del orbe

Altman no estará solo. En Merge Labs lo acompañará Alex Blania, su colaborador en Tools for Humanity, la empresa responsable de Worldcoin —el proyecto que escanea el iris para crear identidades digitales únicas—. En esta ocasión, Blania asumirá el liderazgo operativo, mientras que Altman se mantendrá como presidente.

El vínculo entre ambos proyectos no es casual: ambos buscan fusionar biología y tecnología para redefinir cómo interactúan los humanos con los sistemas digitales.

La frontera entre el cerebro y la máquina

Altman lleva años reflexionando sobre este punto de encuentro. Con Merge Labs, ese debate deja de ser teórico. La empresa pretende leer el cerebro humano desde el exterior, usando el sonido como un nuevo lenguaje entre humanos y algoritmos. Si lo consigue, el futuro de la inteligencia artificial podría empezar no en un laboratorio, sino dentro de la mente.

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