Blue Origin mantiene sus planes para que el cohete New Glenn vuelva a volar antes de que termine 2026, pese a la explosión registrada la semana pasada durante unas pruebas en las instalaciones de la compañía en Cabo Cañaveral, Florida.
El director ejecutivo de la empresa, Dave Limp, explicó el lunes que la infraestructura de la plataforma de lanzamiento se encuentra en mejores condiciones de lo esperado. La evaluación inicial también apunta a que otro propulsor de New Glenn, que ya había volado y estaba en el complejo de lanzamiento, no presenta daños aparentes. Tres etapas superiores almacenadas en las instalaciones también muestran un buen estado.
Limp aseguró que la compañía pretende reanudar los vuelos este mismo año. El calendario es exigente, especialmente después del que se considera el mayor fracaso sufrido hasta ahora por Blue Origin y uno de los incidentes más visibles de su historia.
La única plataforma operativa de New Glenn, bajo revisión
Parte de la industria espacial daba por hecho que Blue Origin necesitaría esperar hasta 2027 para volver a lanzar New Glenn. La principal preocupación era el estado de la plataforma, ya que actualmente es la única instalación de la compañía capaz de soportar este cohete de gran tamaño.
Blue Origin todavía no ha revelado la causa de la explosión. La empresa continúa analizando el incidente mientras evalúa qué reparaciones serán necesarias y qué cambios deberá introducir antes del próximo intento.
La situación es distinta a la que afrontó SpaceX en 2016, cuando uno de sus cohetes Falcon 9 explotó en una plataforma de lanzamiento. SpaceX pudo retomar sus operaciones en cuestión de meses porque disponía de una segunda plataforma prácticamente preparada. Blue Origin está construyendo otra instalación en Cabo Cañaveral, pero el proyecto todavía se encuentra en una fase inicial.
New Glenn es clave para los planes lunares de la NASA
La recuperación de New Glenn tiene una importancia que va más allá del calendario comercial de Blue Origin. La NASA confía en este cohete para su programa Artemis, destinado a impulsar nuevas misiones tripuladas y robóticas hacia la Luna.
La compañía espacial de Jeff Bezos había concentrado sus esfuerzos en este programa. En enero anunció que suspendería durante al menos dos años los vuelos de turismo espacial de New Shepard, un cohete mucho más pequeño, para dedicar más recursos a los proyectos vinculados con las misiones lunares.
¿Qué margen tiene Blue Origin para cumplir su objetivo? La respuesta dependerá del alcance real de los daños, de la investigación sobre la explosión y de la capacidad de la empresa para adaptar sus operaciones en la plataforma de lanzamiento.
Un historial de avances y fallos desde el debut de New Glenn
El primer vuelo de New Glenn tuvo lugar en enero de 2025, después de años de desarrollo y varios retrasos. La misión inaugural fue considerada en gran medida un éxito porque la etapa superior alcanzó la órbita en su primer intento. Sin embargo, la etapa propulsora explotó durante su regreso a la Tierra.
En el segundo lanzamiento, realizado en noviembre, Blue Origin puso en órbita dos naves espaciales con destino a Marte. La compañía también logró aterrizar la primera etapa propulsora sobre una plataforma flotante, un paso importante para su estrategia de reutilización.
Esa misma etapa volvió a utilizarse en abril, durante la tercera misión de New Glenn. En esa ocasión, la etapa superior sufrió un fallo y se perdió la carga útil del cliente, un satélite de AST SpaceMobile.
Antes de la explosión más reciente, Blue Origin se preparaba para realizar el cuarto lanzamiento de New Glenn con un lote de satélites de Amazon, la otra gran empresa fundada por Bezos. Los satélites todavía no habían sido cargados en el cohete, por lo que no resultaron destruidos durante el incidente.
Blue Origin cambiará el sistema de transporte del cohete
Tras la explosión, surgieron especulaciones sobre la posibilidad de que Blue Origin retomara los vuelos directamente con una variante de New Glenn más grande y potente. Limp descartó esa opción y confirmó que la compañía continuará con la configuración prevista.
La empresa sí modificará el proceso utilizado para trasladar los cohetes hasta la plataforma y colocarlos en posición vertical. Hasta ahora, Blue Origin empleaba un sistema denominado transportador-erector, diseñado para realizar ambas tareas.
Limp no detalló cómo funcionará la nueva solución. La decisión indica, no obstante, que Blue Origin revisará parte de sus procedimientos en tierra antes de intentar el regreso de New Glenn. El objetivo sigue siendo volver a volar en 2026, pero la compañía deberá demostrar que puede hacerlo sin comprometer la seguridad de la plataforma, del cohete y de las futuras cargas útiles.
