La administración del presidente estadounidense Donald Trump mantiene conversaciones avanzadas con Taiwán para cerrar un acuerdo comercial que combine reducción de aranceles, nuevas inversiones industriales y programas de formación para trabajadores estadounidenses en sectores de alta tecnología. Según fuentes próximas al proceso, una de las piezas centrales del pacto sería la implicación de grandes compañías taiwanesas, entre ellas TSMC, para reforzar la capacitación local en fabricación de chips y otras áreas de industria avanzada. La idea es sencilla: acercar conocimiento especializado a quienes deberán operar las fábricas.
Un pacto industrial que apunta al talento y a la infraestructura
El borrador del acuerdo plantea que corporaciones tecnológicas taiwanesas amplíen sus operaciones en Estados Unidos y envíen personal cualificado para tareas de formación. Este intercambio permitiría acelerar proyectos clave, como la puesta en marcha de nuevas plantas de semiconductores, donde cada retraso impacta en la cadena de suministro. Hoy, las exportaciones taiwanesas hacia Estados Unidos mantienen un arancel del veinte por ciento, con la excepción de los semiconductores mientras avanza la capacidad productiva nacional.
Fuentes vinculadas a las negociaciones comentan que el volumen de inversión taiwanesa sería menor que el comprometido por Corea del Sur o Japón, cuyas cifras alcanzan los 350.000 y 550.000 millones de dólares. Aun así, Taiwán ofrecería asistencia técnica para el desarrollo de parques científicos en territorio estadounidense, inspirados en el modelo que desde los años ochenta integra fabricación, proveedores y logística dentro de un mismo ecosistema.
La presión de los aranceles y la escasez de talento especializado
La negociación avanza en paralelo al incremento de la presión arancelaria. Trump anunció en agosto su intención de aplicar un arancel cercano al cien por cien a la importación de semiconductores, con excepciones para empresas que produzcan en Estados Unidos o se comprometan a producir.
A este contexto se suma un obstáculo recurrente: la falta de personal con experiencia en procesos de fabricación avanzada. TSMC ha explicado que su planta de Arizona progresa más lentamente que las instalaciones de Taiwán, debido a la escasez de perfiles cualificados y a la dificultad de replicar una cadena de suministro tan consolidada como la de la isla. Para cubrir vacantes críticas, la empresa ha tenido que desplazar trabajadores desde otros estados, con el consiguiente aumento de costes.
Taiwán exporta su modelo de parques científicos
El gobierno taiwanés asegura que continúa negociando con Washington para ampliar la cooperación en cadenas de suministro, apoyándose en su propio modelo de desarrollo tecnológico. Sus parques científicos, creados en los años ochenta, concentran capacidad industrial, investigación y proveedores alrededor del sector de los semiconductores. Ese esquema, que permite mover prototipos a producción en plazos muy cortos, es el que Taipéi espera trasladar parcialmente a Estados Unidos.
Responsables taiwaneses explicaron recientemente que ambos países se encuentran en fase de intercambio de documentos para cerrar detalles técnicos. Al mismo tiempo, la vicepresidenta del Ejecutivo isleño, encargada de las conversaciones para reducir los aranceles impuestos por Trump, expresó su expectativa de alcanzar un acuerdo que combine ventajas comerciales y nuevas inversiones.
Implicaciones geopolíticas y la sombra de Pekín
El proceso se sigue con atención en China. Durante una llamada reciente entre Trump y Xi Jinping, el presidente chino subrayó que la cuestión de Taiwán continúa siendo un asunto central para Pekín. No es casual: cualquier pacto que refuerce los vínculos económicos y tecnológicos entre Washington y Taipéi podría añadir tensión a una relación ya frágil.
Estados Unidos es el principal aliado internacional de Taiwán y su principal garante de seguridad, aunque sin relaciones diplomáticas formales. Al mismo tiempo, el impulso a la producción local de chips coincide con la demanda creciente de componentes para inteligencia artificial, un segmento en el que TSMC está registrando un crecimiento notable. La compañía mantiene en marcha un plan de 165.000 millones de dólares para construir nuevas plantas en Arizona, aunque la mayor parte de su producción seguirá concentrada en la isla.
Otras empresas taiwanesas también han anunciado inversiones en territorio estadounidense. Entre ellas destaca GlobalWafers, fabricante de obleas de silicio, mientras directivos del sector como el presidente de Foxconn han expresado su disposición a colaborar en la creación de parques científicos internacionales con la esperanza de facilitar la negociación comercial.
Una negociación abierta que podría redefinir la cadena global de semiconductores
Si finalmente se formaliza el acuerdo, este permitiría a Estados Unidos reforzar su posición dentro de la cadena global de semiconductores y ofrecería a sus trabajadores acceso directo a formación impartida por empresas líderes del sector. Para Taiwán, la estrategia consolida su apoyo a la meta estadounidense de recuperar capacidad industrial manteniendo en la isla las tecnologías más avanzadas.
