El petróleo se hunde y el Ibex se dispara ante el posible acuerdo entre Estados Unidos e Irán

La posibilidad de un pacto entre Estados Unidos e Irán ha dado un giro brusco a los mercados internacionales. El petróleo Brent llegó a desplomarse cerca de un 8% en una sola sesión y volvió a moverse alrededor de los 100 dólares por barril, mientras las bolsas europeas reaccionaban con fuertes subidas ante la expectativa de una menor tensión en Oriente Medio.

En España, el Ibex 35 cerró con un avance del 2,47% y recuperó los 18.000 puntos. El mercado interpretó las últimas noticias como una señal de alivio para el suministro energético global, especialmente por el papel que juega el estrecho de Ormuz en el transporte mundial de crudo.

Los inversores empiezan a descontar menos riesgo energético

El movimiento se aceleró después de que varios medios estadounidenses publicaran avances en las conversaciones entre Washington y Teherán. Según esas informaciones, ambos países estarían cerca de firmar un memorando de entendimiento para abrir una nueva fase de negociación sobre el programa nuclear iraní y rebajar la tensión tras las últimas semanas de conflicto.

El posible acuerdo incluiría compromisos relacionados con el enriquecimiento de uranio, inspecciones internacionales y limitaciones sobre determinadas instalaciones nucleares. También se estudia un alivio parcial de las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos, un punto clave porque permitiría a Irán recuperar parte de su capacidad exportadora de petróleo.

La reacción del mercado fue inmediata. Hace apenas unos días, el Brent rondaba los 125 dólares por barril. Ahora vuelve a acercarse a los 100 dólares, una caída que refleja cómo los inversores empiezan a contemplar un escenario con menos amenazas sobre el suministro global de energía. Para muchas empresas europeas, especialmente las industriales y las aerolíneas, esa diferencia puede traducirse en millones de euros en costes.

El gas europeo también se relajó. El índice TTF holandés, referencia para Europa, retrocedió alrededor de un 3% durante la jornada.

El estrecho de Ormuz sigue siendo la gran preocupación

Buena parte de la atención del mercado sigue puesta sobre el estrecho de Ormuz. Por esa ruta marítima pasa una parte fundamental del petróleo que consume el planeta y cualquier amenaza sobre el tránsito de buques suele provocar subidas inmediatas en el precio de la energía.

Estados Unidos decidió suspender temporalmente parte del operativo militar desplegado para proteger el tráfico marítimo en la zona. El gesto fue interpretado como una señal de distensión, aunque Washington mantiene la presión sobre Teherán mientras continúan las conversaciones.

Donald Trump aseguró públicamente que la ofensiva militar podría intensificarse si Irán rechaza las condiciones planteadas por Estados Unidos. Al mismo tiempo, la administración estadounidense insiste en que todavía existe margen para cerrar un acuerdo en los próximos días. ¿La clave para entender la reacción de los mercados? El miedo a un bloqueo prolongado de Ormuz parece haberse reducido, al menos de momento.

El Ibex vive su mejor sesión desde abril

La caída del petróleo impulsó con fuerza a las bolsas europeas y el mercado español fue uno de los más beneficiados. El Ibex 35 ganó más de 436 puntos y firmó su mejor jornada desde comienzos de abril.

Los bancos lideraron las subidas. Banco Santander avanzó más de un 4%, mientras BBVA también cerró con fuertes ganancias. Inditex se situó entre los valores más alcistas del selectivo y Telefónica terminó la sesión en positivo.

En cambio, las petroleras sufrieron el impacto directo del desplome del crudo. Repsol fue una de las compañías más castigadas de la jornada y cerró con caídas superiores al 4%.

Fuera del sector energético, Rovi protagonizó otro de los movimientos destacados del día. La farmacéutica sufrió un duro castigo bursátil tras presentar unos resultados trimestrales por debajo de lo esperado por el mercado y terminó con descensos superiores al 16%.

El acuerdo aún está lejos de cerrarse

Pese al optimismo que reflejan ahora mismo las bolsas, las negociaciones siguen abiertas y no existe ninguna garantía de que el pacto termine firmándose. Dentro de Irán continúan existiendo sectores contrarios a cualquier concesión relacionada con el programa nuclear del país.

Además, siguen pendientes cuestiones especialmente delicadas, como el control internacional de las instalaciones nucleares, el alcance real de las inspecciones y el futuro del enriquecimiento de uranio a medio plazo.

Aun así, los mercados parecen haberse agarrado a una idea concreta: evitar una nueva crisis energética global. Después de semanas marcadas por la volatilidad, el temor a una escalada militar y la presión sobre petróleo y gas, cualquier señal de estabilidad está teniendo un efecto inmediato sobre las bolsas internacionales.

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