La carrera por desarrollar modelos de inteligencia artificial cada vez más potentes ya no preocupa solo a las grandes tecnológicas. Ahora también inquieta a los organismos que vigilan la estabilidad financiera mundial. El Fondo Monetario Internacional ha advertido de que herramientas avanzadas como Claude Mythos, desarrollada por Anthropic, podrían aumentar de forma considerable el riesgo de ciberataques contra bancos, plataformas de pago y mercados internacionales.
El FMI sostiene que esta nueva generación de IA no se limita a mejorar la productividad o automatizar tareas. También puede acelerar la localización de vulnerabilidades informáticas y reducir la dificultad para explotarlas. Eso cambia el equilibrio entre atacantes y defensores en un entorno donde buena parte del sistema financiero comparte infraestructuras tecnológicas críticas.
El informe explica que modelos como Mythos son capaces de identificar fallos en sistemas operativos, navegadores web y entornos digitales complejos a una velocidad muy superior a la humana. El problema no es únicamente técnico. Según el organismo, estas capacidades podrían terminar en manos de actores con pocos conocimientos avanzados, facilitando ataques que antes requerían equipos especializados.
Para el FMI, el riesgo aumenta porque el sistema financiero mundial depende cada vez más de plataformas compartidas. Miles de entidades utilizan los mismos servicios en la nube, redes de pagos, proveedores tecnológicos y herramientas de software empresarial. Una vulnerabilidad detectada en un sistema ampliamente extendido puede afectar a bancos de varios países al mismo tiempo.
El FMI cree que los atacantes parten con ventaja
El análisis del organismo señala que los ciberdelincuentes suelen actuar más rápido que las empresas encargadas de corregir errores de seguridad. Encontrar un fallo y explotarlo puede llevar horas. Corregirlo mediante actualizaciones, pruebas y despliegues globales puede tardar días o incluso semanas. El FMI advierte de que un ataque coordinado contra infraestructuras críticas podría provocar:
- Tensiones de liquidez en entidades financieras.
- Dudas sobre la solvencia de algunos bancos.
- Interrupciones en sistemas de pagos internacionales.
- Alteraciones relevantes en los mercados financieros.
La preocupación no se limita al sector bancario. Energía, telecomunicaciones y administraciones públicas también dependen de infraestructuras digitales interconectadas, lo que multiplica el posible impacto de un incidente grave.
El organismo considera que el debate ya no puede tratarse únicamente como un problema técnico reservado a expertos en ciberseguridad. La dimensión del riesgo, según el informe, tiene implicaciones económicas y geopolíticas. ¿Qué ocurre si un fallo de seguridad impulsado por IA termina afectando simultáneamente a varias economías?
Tobias Adrian reclama más coordinación internacional
El informe, liderado por Tobias Adrian, sostiene que una regulación desigual entre países puede debilitar la estabilidad financiera global. El FMI teme que existan regiones con menos capacidad de supervisión, menos inversión tecnológica y menor preparación frente a incidentes avanzados.
Las economías emergentes aparecen entre las más expuestas. El motivo es claro: muchas cuentan con recursos limitados para reforzar sistemas de ciberseguridad o responder a ataques complejos en tiempo real. Por eso, el organismo pide reforzar varias áreas:
- Intercambio de información entre gobiernos y supervisores.
- Programas internacionales de respuesta ante incidentes.
- Mejora de infraestructuras tecnológicas críticas.
- Refuerzo de las capacidades de ciberseguridad en países con menos recursos.
El FMI considera que la estabilidad financiera ya depende también de la capacidad de anticipar amenazas digitales impulsadas por inteligencia artificial.
La IA puede convertirse en la mejor defensa del sistema financiero
A pesar del tono de advertencia, el informe no plantea un escenario exclusivamente negativo. El Fondo Monetario Internacional reconoce que la propia inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta decisiva para proteger bancos y mercados.
Muchas entidades financieras ya utilizan sistemas basados en IA para detectar fraudes, identificar movimientos sospechosos y responder con mayor rapidez ante incidentes de seguridad. Según el organismo, si los ataques operan “a velocidad de máquina”, las defensas tendrán que evolucionar al mismo ritmo.
El análisis también destaca que estas tecnologías pueden ayudar a localizar vulnerabilidades durante el desarrollo del software, antes de que los productos lleguen al mercado. Eso permitiría corregir errores con antelación y reducir riesgos futuros.
Aun así, el FMI insiste en que la automatización no puede funcionar sin supervisión humana. Gobernanza, control de riesgos y protocolos sólidos de actuación siguen siendo elementos esenciales. Entre las áreas que deberían reforzarse aparecen:
- Continuidad de negocio.
- Planes de recuperación ante desastres.
- Programas avanzados de ciberseguridad.
- Mejores prácticas de ciberhigiene dentro de las organizaciones.
Mythos se convierte en símbolo del nuevo desafío global de la IA
Para el FMI, el caso de Mythos representa algo más amplio que el lanzamiento de un modelo avanzado. Simboliza el nuevo escenario al que se enfrentan bancos, tecnológicas y reguladores en plena expansión de la inteligencia artificial.
La capacidad de automatizar procesos complejos y acelerar la explotación de vulnerabilidades abre un debate que ya afecta a la estabilidad económica global. Mientras las grandes empresas del sector compiten por desarrollar modelos más potentes, los organismos internacionales empiezan a preguntarse si la supervisión actual será suficiente para contener los riesgos.
La advertencia del FMI deja se basa en que la inteligencia artificial no solo está transformando la productividad y los negocios, también está redefiniendo la seguridad del sistema financiero mundial.
