Los mercados financieros cerraron una sesión dominada por la aversión al riesgo. Las bolsas estadounidenses profundizaron las caídas y el bitcoin retrocedió a niveles no vistos desde finales de 2024. El trasfondo combina incertidumbre macroeconómica, dudas sobre el retorno real de la inversión en inteligencia artificial y un repunte de las tensiones internacionales.
El nerviosismo se trasladó con rapidez a los índices. El Dow Jones cedió cerca de un 1%. El S&P 500 corrigió algo más de un 1% tras haber rozado máximos históricos. El golpe más duro fue para el Nasdaq, con descensos superiores al 2%, reflejo del castigo a las grandes tecnológicas.
El bitcoin pierde tracción pese al respaldo político
En paralelo al retroceso bursátil, el bitcoin cayó cerca de un 7% en 24 horas y llegó a moverse en torno a los 73.000 dólares, su nivel más bajo desde noviembre de 2024. Aunque después moderó las pérdidas y se estabilizó por debajo de los 75.000 dólares, acumula un descenso cercano al 41% desde el máximo histórico de octubre, cuando superó los 126.000 dólares.
El ajuste resulta llamativo porque se produce en un entorno político favorable en Estados Unidos, con mensajes de apoyo al sector cripto desde la Administración de Donald Trump. Aun así, el mercado sigue mostrando fragilidad, con ventas que reflejan prudencia ante la volatilidad y la ausencia de catalizadores claros a corto plazo.
Oro y plata refuerzan su papel defensivo
Mientras las acciones y el bitcoin corregían, los metales preciosos actuaron como refugio. El oro avanzó cerca de un 7% y se aproximó a los 5.000 dólares por onza troy. La plata repuntó alrededor de un 10%.
En episodios de elevada incertidumbre, el oro ha ofrecido un mejor comportamiento relativo que el bitcoin. Un ejemplo reciente es este movimiento: mientras la criptomoneda profundizaba las caídas, el metal precioso atraía flujos defensivos ligados a la geopolítica y al ciclo económico.
La inteligencia artificial vuelve a presionar al sector tecnológico
Las ventas en Wall Street se intensificaron por nuevas inquietudes en torno a la inteligencia artificial. El mercado reaccionó con cautela tras el anuncio de la startup Anthropic, que presentó nuevas capacidades de su asistente Claude orientadas a tareas legales. El mensaje implícito fue claro: la IA puede acelerar la disrupción en empresas de software especializadas por sectores.
En este contexto, varias compañías tecnológicas registraron caídas relevantes. Salesforce llegó a perder cerca de un 7%, reflejando el temor a que la automatización avanzada erosione modelos de negocio tradicionales del software empresarial.
También retrocedieron algunos de los grandes valores del sector. Microsoft y Amazon cerraron con pérdidas superiores al 1%. Nvidia, uno de los principales beneficiados del auge de la IA, cedió cerca de un 3%, arrastrando al conjunto del mercado tecnológico.
Más allá del corto plazo, persiste una pregunta en Wall Street: ¿se traducirá el fuerte aumento del gasto en IA en una rentabilidad sostenible? La duda se ha intensificado en plena temporada de resultados, con los inversores analizando con lupa las previsiones de inversión y los márgenes futuros.
Rotación sectorial y resultados en el punto de mira
El ajuste no responde solo a ventas indiscriminadas. También se observa una rotación sectorial. Parte del capital está saliendo del software, percibido como más expuesto a la disrupción, y se desplaza hacia segmentos considerados más resistentes en el corto plazo.
Aun así, hubo excepciones destacadas. Walmart avanzó cerca de un 3% y su capitalización bursátil superó por primera vez el billón de dólares, apoyada en la percepción de estabilidad de su negocio en escenarios de desaceleración económica.
Geopolítica y volatilidad elevan la presión
La tensión aumentó tras conocerse un incidente militar entre Estados Unidos e Irán, que elevó la percepción de riesgo geopolítico. El índice de volatilidad VIX repuntó alrededor de un 10% y se movió en niveles asociados a episodios de alta inestabilidad.
El petróleo reaccionó al alza. El Brent subió más de un 1,5% y el West Texas Intermediate avanzó en torno al 1,7%. El dólar, por su parte, perdió ligeramente terreno tras las fuertes subidas de sesiones anteriores.
Con este escenario, los inversores afrontan las próximas semanas con cautela. La evolución de la inteligencia artificial, los resultados empresariales y cualquier novedad en el frente geopolítico seguirán marcando el pulso de unos mercados cada vez más sensibles a cualquier cambio de narrativa.
