Acceder a una vivienda en España se ha convertido en uno de los mayores compromisos económicos para una pareja. Con motivo de San Valentín, la compañía Trioteca ha presentado un informe sobre el perfil de quienes firman hipotecas conjuntas y las tendencias que podrían marcar 2026. Los datos, basados en operaciones formalizadas en 2025, apuntan a un comprador más maduro y con mayor capacidad económica que hace unos años.
La edad media de las parejas que solicitan una nueva hipoteca se sitúa en 38,3 años. En matrimonios asciende a 41; en parejas de hecho, a 39; y en parejas sin formalizar, a 35. Además, el 55% de las nuevas operaciones se concentra entre los 30 y los 39 años. No hablamos ya del recién graduado que compra su primera vivienda, sino de perfiles con una trayectoria laboral consolidada.
En los casos de mejora de condiciones, la edad media sube hasta los 44 años. Esto refleja que muchas parejas revisan o refinancian su hipoteca en etapas más avanzadas, cuando buscan ajustar cuotas o aprovechar cambios en el mercado. Es una segunda jugada financiera, no el primer paso.
Ricard Garriga, CEO y cofundador de Trioteca, lo resume así: no es que las parejas se comprometan más tarde, sino que necesitan más estabilidad para hacerlo. Comprar vivienda implica ahorro previo, ingresos estables y planificación a largo plazo. Un ejemplo claro es la exigencia de aportar en torno al 20% del valor del inmueble más gastos, una barrera de entrada que obliga a acumular capital durante años.
El informe también muestra cambios en la composición de los solicitantes. Las parejas no formalizadas representan el 32% de las nuevas operaciones, por encima de los matrimonios, que alcanzan el 27%. Los solteros suponen otro 32% de las solicitudes. Divorciados, separados, viudos y parejas de hecho registran porcentajes menores. El mercado hipotecario refleja una realidad social más diversa.
En cuanto a la financiación, el 84% de las parejas financia como máximo el 80% del valor del inmueble, con un nivel medio del 74,5%. La prudencia domina. Además, el 91,5% opta por hipotecas a tipo fijo, con un interés medio del 2,21% TIN. Tras las subidas del Euríbor en los últimos años, la previsibilidad pesa más que la posibilidad de pagar menos si los tipos bajan.
Los ingresos también marcan una diferencia clara. Las parejas que firman una nueva hipoteca presentan unos ingresos medios conjuntos de 5.017,49 euros mensuales. Esa cifra se ha convertido en un umbral habitual para afrontar la compra en un contexto de precios elevados. No es una recomendación formal, pero sí una referencia que se repite en las operaciones analizadas.
El precio medio de las viviendas adquiridas por parejas en 2025 fue de 216.748 euros. A ello se suma un entorno donde la oferta sigue limitada y la demanda se mantiene activa. Trioteca apunta a previsiones de más de 500.000 hipotecas en 2025, apoyadas por un contexto de tipos más favorables que el del año anterior.
Según Garriga, cuando el comprador percibe que la financiación mejora mientras los precios suben, la decisión se acelera. Es una reacción lógica: si una vivienda cuesta hoy 210.000 euros y dentro de un año puede costar 225.000, la ventana de oportunidad parece más estrecha. En ese escenario, compartir el esfuerzo económico en pareja facilita el paso.
De cara a 2026, el informe dibuja un perfil de comprador con mayor capacidad de ahorro y un enfoque estratégico. Comprar en pareja ya no es una decisión impulsiva. Es una operación calculada, con simulaciones previas, comparación de ofertas y análisis detallado de cuotas futuras.
La vivienda sigue siendo un proyecto vital. Pero los números mandan. Y hoy, para firmar una hipoteca en pareja en España, la madurez y los ingresos pesan tanto como la ilusión.
