La llegada de la inteligencia artificial al trabajo empieza a ser una preocupación real para muchos trabajadores en España. Y más cuando se publican datos que refuerzan sus miedos, como los publicados en el último estudio de la consultora McKinsey en el que se asegura que cerca del 60% de las horas de trabajo que hoy se realizan en España podrían hacerlas sistemas de inteligencia artificial o robots en los próximos años.
La mayoría de los trabajos a los que se refieren son funciones administrativas repetitivas o relacionadas con gestionar información. Esas actividades que antes ocupaban varias horas ahora pueden resolverse mucho más rápido si se hacen con herramientas digitales automatizadas. Esto es una buena noticia para el empresario, pero no para el trabajador.
Algunas empresas ya están cambiando sus procesos
La realidad es que muchas empresas ya están incorporando inteligencia artificial para ahorrar tiempo y reducir ciertas tareas manuales. Según el informe, esto podría aumentar la productividad y hacer crecer la economía española durante los próximos cinco años. McKinsey calcula que, si las compañías aceleran este proceso, España podría generar hasta un 10% más de riqueza al año. Eso equivaldría a unos 167.000 millones de euros más para la economía.
Los datos positivos se centran en los beneficios económicos para la empresa, pero apenas mencionan cómo está influyendo la IA en el empleo. Por ejemplo, en algunos trabajos relacionados con tecnología y tareas básicas de programación, las ofertas han bajado porque parte de esas funciones ya pueden hacerse con herramientas automáticas.
Es cierto que cada vez más empresas valoran que los trabajadores sepan utilizar inteligencia artificial en su día a día. De hecho, las ofertas de empleo que piden conocimientos relacionados con IA han aumentado desde 2023, pero de momento, el número de ofertas es menor que la automatización.
Los trabajadores tendrán que adaptarse a una nueva realidad
Varios organismos internacionales llevan tiempo avisando de que el mercado laboral cambiará mucho durante los próximos años. El Fondo Monetario Internacional calcula que entre el 40% y el 60% de los trabajadores necesitarán adaptarse a nuevas formas de trabajar.
Muchos empleados se están centrando en formarse para aprender a utilizar estas herramientas, pero el proceso de especialización avanza más lento que las novedades y la implementación de la IA. El proceso avanza rápido y tanto empresas como trabajadores intentan adaptarse a un cambio que ha comenzado a una velocidad vertiginosa.
El informe explica que la intención no es solo sustituir trabajo humano, sino reorganizar tareas para que las personas puedan centrarse en funciones más creativas o de supervisión. La transformación no será igual en todos los sectores ni ocurrirá de un día para otro, pero la inteligencia artificial ya empieza a modificar el panorama laboral.

