La cadencia de lanzamientos de SpaceX se detiene. La compañía ha suspendido temporalmente los vuelos de su cohete Falcon 9 tras detectar una anomalía en la segunda etapa durante el último despegue, una misión dedicada al despliegue de satélites Starlink V2.
El objetivo principal se cumplió sin incidentes. Los 25 satélites fueron liberados en la órbita terrestre baja prevista. El problema apareció después, cuando la segunda etapa se preparaba para la maniobra de desorbitación. En ese punto, el sistema entró en una condición no nominal, lo que activó una revisión técnica completa antes de autorizar nuevos lanzamientos.
Revisión técnica antes de volver a volar
SpaceX ha explicado que las dos primeras igniciones del motor de vacío funcionaron con normalidad, permitiendo el despliegue seguro de la carga útil. Tras detectarse la anomalía, el vehículo fue pasivado de forma controlada, un procedimiento estándar para reducir riesgos una vez finalizada la misión principal.
Ahora, los equipos de ingeniería analizan los datos de vuelo para identificar la causa raíz y definir las acciones correctoras necesarias. Es un proceso meticuloso: revisar telemetrías, aislar subsistemas y validar hipótesis antes de tocar hardware.
El impacto en el calendario es inmediato. Los lanzamientos previstos para febrero de 2026 quedan aplazados hasta nuevo aviso, a la espera de que el lanzador reciba luz verde para regresar a la actividad operativa.
Crew-12, en pausa rumbo a la ISS
Entre las misiones afectadas está Crew-12, el próximo vuelo tripulado de SpaceX hacia la Estación Espacial Internacional en colaboración con la NASA. El lanzamiento estaba previsto para el miércoles 11 de febrero de 2026 desde Cabo Cañaveral, tras un ajuste previo del calendario motivado por el retorno anticipado de la misión anterior debido a un problema médico a bordo de la estación.
La cápsula debía transportar a cuatro astronautas: la francesa Sophie Adenot (Agencia Espacial Europea), los estadounidenses Jessica Meir y Jack Hathaway, y el cosmonauta ruso Andrey Fedyaev (Roscosmos). El aplazamiento introduce incertidumbre en la rotación de tripulación, aunque no se han anunciado cambios adicionales en la planificación general del programa.
El corazón del modelo reutilizable
El Falcon 9 es la columna vertebral de la actividad orbital de SpaceX. Es un cohete de dos etapas y diseño reutilizable, preparado para transportar satélites y astronautas a la órbita terrestre y más allá. La recuperación de la primera etapa tras el lanzamiento ha sido clave para reducir costes y sostener una alta cadencia de misiones.
Esta pausa recuerda la complejidad de mantener ese ritmo. Aunque la carga útil alcanzó su destino, una anomalía posterior al despliegue ha sido suficiente para activar los protocolos de seguridad y frenar la agenda. ¿Exceso de cautela o disciplina operativa? En un sistema tripulado, la respuesta suele ser clara.Por ahora, SpaceX se centra en analizar datos y validar correcciones. El regreso a los vuelos del Falcon 9 marcará no solo la reanudación de los despliegues de Starlink, sino también la continuidad de las misiones tripuladas hacia la Estación Espacial Internacional.
