Schaeffler y la robótica humanoide impulsan una nueva lectura del mercado industrial

La robótica humanoide ya no es solo terreno de laboratorios o vídeos virales. Está empezando a mover dinero serio. Y no necesariamente hacia las marcas que fabrican los robots, sino hacia quienes suministran las piezas clave.

En ese giro del mercado, la alemana Schaeffler se ha convertido en uno de los nombres más observados. Tradicionalmente asociada a la automoción, la compañía ha pasado a ocupar un lugar central en las carteras de quienes buscan exposición al negocio de los humanoides.

Las cifras explican parte del fenómeno. En el último año, sus acciones han subido alrededor de un 150%, elevando su capitalización por encima de los 10.000 millones de euros, unos 12.000 millones de dólares. Todo ello en un contexto en el que el sector automovilístico europeo atraviesa una etapa de debilidad.

El mercado empieza a verla de otra forma. Ya no solo como proveedor de rodamientos y sistemas para fabricantes de coches, sino como pieza relevante en la cadena de suministro de robots con forma humana. La empresa ha confirmado que aspira a que, en 2035, hasta el 10% de sus ventas, alrededor de 3.000 millones de euros, procedan de sectores como la robótica humanoide y la defensa.

Componentes clave, no robots completos

La estrategia es clara y combina dos frentes. Por un lado, la implantación de robots en sus propias plantas. Por otro, el desarrollo y suministro de componentes críticos para terceros.

El ejemplo más concreto es su actuador planetario “todo en uno”, diseñado para soportar el alto par que exigen las articulaciones de un robot bípedo. En términos simples, es el mecanismo que permite que una rodilla robótica soporte peso y se mueva con precisión.

Desde su laboratorio de robótica e inteligencia artificial en Singapur, Schaeffler adapta tecnologías nacidas en la automoción a estas nuevas aplicaciones. Es una traslación industrial directa: piezas pensadas para coches que ahora buscan encajar en estructuras humanoides.

La bolsa ha premiado ese movimiento. Mientras el índice europeo del automóvil cae en torno a un 11%, la compañía cotiza con una prima del 94% frente al sector. Entre los factores que respaldan esta evolución están su colaboración para suministrar actuadores a Neura Robotics y su alianza estratégica con la británica Humanoid.

Invertir en “picos y palas”

Este cambio de percepción encaja con la tesis defendida por Morgan Stanley en su informe “Humanoid Tech 25”. La idea es sencilla: en lugar de apostar por las marcas que ensamblan el robot final, centrarse en quienes fabrican los componentes esenciales.

En otras palabras:

  • Proveedores de “cerebros”, como chips y sistemas de control.
  • Fabricantes de “ojos”, como sensores y cámaras.
  • Empresas que construyen el “cuerpo”, motores y actuadores.

¿Quién gana cuando el mercado aún no sabe qué robot dominará las fábricas? Quien vende las piezas a todos.

La escasez de compañías puras de humanoides en bolsa refuerza este enfoque. UBTECH Robotics es uno de los pocos ejemplos cotizados centrados en este segmento. En paralelo, grupos como Tesla y XPeng desarrollan sus propios proyectos, Optimus e IRON, pero su valoración sigue dependiendo en gran medida del negocio del vehículo eléctrico.

En el ámbito privado, el capital continúa fluyendo con intensidad. Figure ha sido valorada recientemente en 39.000 millones de dólares, mientras que Apptronik ha cerrado una ampliación de 520 millones en su Serie A. Son cifras elevadas, aunque fuera del alcance del inversor minorista.

China prepara su ola de salidas a bolsa

El siguiente capítulo podría escribirse en Asia. Varias compañías chinas del sector avanzan hacia el mercado bursátil con vistas a 2026.

Entre las más destacadas:

  • AgiBot, que estudia una salida a bolsa en Hong Kong en el tercer trimestre de 2026, con una valoración estimada entre 5.100 y 6.400 millones de dólares.
  • Unitree Robotics, que completó su fase de tutoría previa a la OPV a finales de 2025 y prevé cotizar en el mercado A-share a mediados de 2026.
  • Deep Robotics, tras cerrar una Serie C de 68 millones de dólares y culminar su reforma accionarial.
  • Galbot, sobre la que circulan informaciones acerca de una posible OPV en Hong Kong en 2026 con una valoración cercana a los 4.000 millones de dólares.

En Occidente, la atención también se dirige a Boston Dynamics. La presentación en CES 2026 de la versión eléctrica y lista para producción de Atlas ha intensificado las especulaciones sobre una eventual salida al Nasdaq.

Es cierto que parte del impulso bursátil responde al atractivo temático de la robótica. Pero también hay avances industriales concretos, contratos y desarrollos técnicos. La pregunta ya no es si habrá robots humanoides en fábricas, sino quién capturará el valor económico de esa transformación.

No hay comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *