OpenAI llega a 2026 con una paradoja difícil de ignorar. La compañía detrás de ChatGPT crece a un ritmo que pocas tecnológicas pueden igualar, pero sus costes siguen moviéndose en una escala todavía mayor. Según adelantó Financial Times, la empresa registró en 2025 unas pérdidas netas atribuidas de 39.000 millones de dólares, unos 33.640 millones de euros.
El dato aparece en un momento clave para la compañía. OpenAI ya habría presentado de forma confidencial la documentación para una OPV en Estados Unidos y, según una fuente citada por Reuters, la operación podría llegar en septiembre con una valoración de hasta un billón de dólares. La pregunta es evidente: ¿puede el mercado asumir una empresa que factura cada vez más, pero que todavía consume enormes cantidades de capital?
Ingresos récord, costes todavía mayores
La compañía cerró 2025 con unos ingresos aproximados de 13.000 millones de dólares, equivalentes a unos 11.215 millones de euros. A finales de ese ejercicio, OpenAI generaba alrededor de 2.000 millones de dólares al mes, unos 1.700 millones de euros, el doble que un año antes.
Ese crecimiento coloca a OpenAI entre las empresas tecnológicas con mayor aceleración de ingresos de los últimos años. Sin embargo, la facturación aún no alcanza para cubrir el volumen de inversión necesario para sostener su posición en la carrera de la inteligencia artificial.
Según la información publicada, OpenAI invirtió 34.000 millones de dólares en 2025. De esa cantidad, unos 19.000 millones se destinaron a investigación y desarrollo, mientras que casi 6.000 millones fueron a ventas y marketing. El resto correspondió a otros gastos de la compañía.
La imagen financiera es clara: OpenAI ingresa más que nunca, pero también necesita gastar más que nunca. Su reto ya no consiste solo en crecer, sino en demostrar que ese crecimiento puede convertirse en un camino creíble hacia la rentabilidad.
El peso de su antigua estructura
No todas las pérdidas responderían al funcionamiento ordinario del negocio. Según una persona familiarizada con el endeudamiento citada por Financial Times, una parte relevante del aumento estaría vinculada a un cargo contable no monetario relacionado con la estructura anterior de OpenAI.
Antes del cambio de estructura realizado a finales de 2025, los inversores recibían derechos de participación convertibles en lugar de acciones ordinarias. Bajo las normas contables de Estados Unidos, esos derechos se registraban como pasivos y se actualizaban a medida que aumentaba la valoración de la compañía.
Ese matiz ayuda a leer una cifra tan elevada. Las pérdidas atribuidas no reflejan únicamente gasto operativo, sino también el impacto contable de instrumentos financieros ligados al aumento del valor de OpenAI.
El primer trimestre mantiene la presión
La tensión financiera no se detuvo al comenzar 2026. The Information informó de que OpenAI consumió 3.700 millones de dólares en el primer trimestre, una cifra superior a la mitad de los 5.700 millones de dólares que ingresó durante ese mismo periodo. Reuters señaló que no pudo verificar de forma inmediata esa información. Aun así, el dato encaja con la tendencia que dejan las cifras de 2025: ingresos en fuerte aumento, pero acompañados de un consumo de caja muy elevado.
Para una compañía que compite en modelos fundacionales, infraestructura, talento e integración empresarial, el coste de mantenerse en cabeza es especialmente alto. Entrenar modelos, desplegar capacidad de cómputo y sostener productos de uso masivo no es barato.
La financiación sostiene la carrera de la IA
Hasta ahora, OpenAI ha contado con el respaldo de inversores dispuestos a apostar por una de las compañías más relevantes del sector. A comienzos de 2026, la empresa recaudó 122.000 millones de dólares, unos 105.250 millones de euros, con una valoración de 730.000 millones de dólares, alrededor de 629.750 millones de euros.
Ese apoyo financiero explica por qué OpenAI puede mantener una estrategia tan intensiva en inversión. Pero también eleva el nivel de exigencia. Si la OPV se concreta con una valoración cercana al billón de dólares, los inversores tendrán que valorar no solo su capacidad de crecimiento, sino también el coste real de sostener ese liderazgo.
OpenAI ya ha demostrado que puede convertir la demanda por inteligencia artificial en ingresos recurrentes de gran tamaño. La siguiente prueba será más compleja: convencer al mercado de que una empresa con pérdidas multimillonarias puede mantener su ventaja sin depender de forma permanente de nuevas rondas de financiación.
