SpaceX quiere entrar con más fuerza en uno de los mercados más rentables de la inteligencia artificial: la programación asistida por agentes. La compañía de Elon Musk ha cerrado un acuerdo para adquirir Anysphere, la startup detrás de Cursor, en una operación valorada en 60.000 millones de dólares y pagada íntegramente con acciones.
La compra sitúa a SpaceX en una posición más agresiva dentro del negocio de las herramientas de IA para empresas, especialmente en un área donde la demanda ya se ha traducido en ingresos reales: la automatización de tareas de desarrollo de software. Cursor se ha convertido en una de las referencias de Silicon Valley para programadores que utilizan IA para escribir, revisar y acelerar código.
La operación llega pocos días después del debut bursátil de SpaceX en el Nasdaq, donde la compañía alcanzó una valoración superior a los 2 billones de dólares. Desde entonces, sus acciones han seguido ganando impulso. En las primeras operaciones posteriores al anuncio, subieron un 10%, hasta los 211,27 dólares, lo que supone un avance de más del 56% frente al precio de salida a bolsa, fijado en 135 dólares.
Una apuesta directa por la codificación con IA
El movimiento refuerza también a xAI, adquirida por SpaceX en febrero, dentro de un segmento dominado por compañías como OpenAI y Anthropic. La programación con IA se ha convertido en una de las primeras aplicaciones empresariales con tracción comercial clara, y SpaceX quiere reducir distancia con sus principales competidores.
Cursor no tiene la escala de los grandes laboratorios de IA, pero ha logrado atraer a una comunidad importante de desarrolladores gracias a sus capacidades de automatización del código. Su principal límite, según la información disponible, ha sido el acceso a capacidad de procesamiento suficiente para sostener su crecimiento.
SpaceX ya llevaba meses estudiando la operación. En abril había planteado dos posibles caminos: comprar la startup por 60.000 millones de dólares a finales de año o cerrar una alianza valorada en 10.000 millones. Finalmente, la compañía ha optado por quedarse con Anysphere mediante una transacción totalmente en acciones.
La empresa no utilizará los fondos captados en su salida a bolsa para financiar la adquisición. El cierre está previsto para el tercer trimestre de 2026, siempre que se cumplan las condiciones regulatorias y de competencia.
Datos de desarrolladores para mejorar Grok
Uno de los activos más relevantes de Cursor está en la información que genera su uso diario por parte de desarrolladores. Las solicitudes de programación, las decisiones de diseño y los patrones de trabajo podrían servir para mejorar modelos de IA como Grok, según había expuesto SpaceX en su documentación de salida a bolsa.
La compañía también anunció que lanzará próximamente un modelo de IA para Cursor y para Grok Build, el agente de codificación de xAI. Ambas herramientas han estado trabajando de forma conjunta durante varios meses, lo que sugiere que la integración técnica ya estaba en marcha antes del anuncio formal de la compra.
Para SpaceX, la adquisición encaja con una narrativa clave ante los inversores: capturar una parte relevante del mercado potencial de IA empresarial. En su OPV, la empresa había presentado un mercado teórico máximo de 28,5 billones de dólares, con una parte importante vinculada a soluciones de inteligencia artificial para compañías.
Una valoración elevada que facilita la compra
El pago con acciones permite a SpaceX aprovechar su propia valoración bursátil. Al estar valorada en más de 2,5 billones de dólares tras la subida inicial, una operación de 60.000 millones implica una dilución menor que la que tendría para una empresa con menor capitalización.
El acuerdo también incluye penalizaciones en caso de que la operación no llegue a completarse. SpaceX pagará 10.000 millones de dólares si la transacción fracasa bajo determinadas circunstancias. Si el bloqueo se produce por problemas de competencia, la penalización se reduciría a 4.000 millones, según la documentación regulatoria.
Anysphere, fundada en 2022 y con sede en San Francisco, ha crecido con rapidez. La compañía genera unos 2.600 millones de dólares en ingresos anuales B2B y ha visto aumentar sus ventas entre grandes empresas. Antes del acuerdo con SpaceX, habría mantenido conversaciones para una ronda de financiación que valoraba la startup en 50.000 millones de dólares.
Entre sus inversores figuran nombres de peso del ecosistema tecnológico, como Andreessen Horowitz, Thrive, Nvidia y Alphabet. Esa combinación de crecimiento, clientes empresariales y respaldo financiero explica por qué Cursor se había convertido en una pieza codiciada dentro de la carrera por la IA aplicada al software.
La computación, el otro frente abierto
La operación plantea una pregunta relevante sobre la capacidad de cálculo de SpaceX. En las últimas semanas, la compañía ha cerrado acuerdos con Anthropic y Google para alquilar capacidad de computación en la nube por un valor combinado cercano a los 26.000 millones de dólares anuales.
Ambos contratos incluyen cláusulas de rescisión de 90 días, lo que permitiría a SpaceX recuperar capacidad de procesamiento si el uso de Grok y Cursor aumenta con fuerza. Por ahora, la información disponible apunta a que la compañía seguirá ofreciendo capacidad a Anthropic y Google en el futuro próximo.
Si las ganancias bursátiles se mantienen, SpaceX podría superar a Amazon en valor de mercado y convertirse en la quinta empresa más grande del mundo. La adquisición de Cursor no solo amplía su presencia en inteligencia artificial. También confirma que la compañía quiere convertir la IA empresarial en una de las grandes patas de su crecimiento tras la salida a bolsa.
