La decisión del Gobierno de prohibir el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años ha cruzado fronteras en cuestión de horas. La reacción más contundente llegó desde Estados Unidos. Elon Musk, propietario de la red social X, arremetió públicamente contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al que calificó de “tirano y traidor al pueblo de España” en un mensaje difundido en su propia plataforma.
Dirty Sánchez is a tyrant and traitor to the people of Spain 💩 https://t.co/B3oyHrBYpR
— Elon Musk (@elonmusk) February 3, 2026
El ataque se produjo tras la publicación de un vídeo en el que Sánchez anunciaba un paquete de medidas destinadas a endurecer el control sobre las plataformas digitales. Entre ellas, el veto al acceso de los menores de 16 años y la introducción de normas para que los directivos de las redes sociales asuman responsabilidades legales por las infracciones cometidas en sus servicios. Musk reaccionó de forma directa, sin matices, elevando la tensión política a un plano personal.
El anuncio del presidente se realizó desde Dubái, durante su intervención ante el plenario de la Cumbre Mundial de Gobiernos, un foro internacional que reúne a una treintena de jefes de Estado y de Gobierno. Allí, Sánchez defendió la necesidad de actuar ante lo que describió como un entorno digital que expone a los menores a riesgos constantes. Un mensaje lanzado en un escenario global, pero con impacto inmediato en el debate interno.
Según explicó el jefe del Ejecutivo, niños y adolescentes navegan hoy por espacios digitales que no están diseñados para su protección. Habló de adicción, abusos, violencia, pornografía y manipulación como algunos de los peligros presentes en redes sociales. El planteamiento del Gobierno es que la intervención pública ya no puede limitarse a recomendaciones o campañas educativas.
La ofensiva regulatoria no surge de la nada. Sánchez ya había avanzado en 2025, durante el Foro Económico Mundial de Davos, su intención de exigir responsabilidades a las grandes plataformas tecnológicas. Entonces habló de impunidad. Ahora ha puesto medidas concretas sobre la mesa, con especial foco en la protección de los menores y en el papel de los algoritmos.
La respuesta de Musk se enmarca en una relación cada vez más tensa con el presidente español. No es el primer choque. La semana pasada, Sánchez ya respondió en X a un comentario del propio Musk, que se limitó a escribir “Wow” al compartir una noticia sobre la regularización de migrantes en España.
Aquella vez, el presidente contestó en inglés con una frase que tuvo amplia difusión: “Mars can wait. Humanity can’t”. El mensaje llegaba después de que Musk amplificara una publicación de un comentarista que afirmaba que el Gobierno había regularizado a 500.000 migrantes para asegurarse su voto en el futuro. Un episodio que evidenció el choque de visiones entre ambos.
Sánchez reprochó entonces al empresario que, pese a ser emigrante, utilizara su cuenta personal para difundir lo que calificó como desinformación sobre una decisión soberana del Ejecutivo español. La regularización aprobada afecta a personas que ya residían en España antes de diciembre y no implica la concesión automática de la nacionalidad, un matiz que el Gobierno considera clave.
El cruce de declaraciones se produce, además, en un contexto de mayor presión regulatoria de la Unión Europea sobre las empresas de Musk. Bruselas ha intensificado en los últimos meses la vigilancia sobre X en aplicación de la legislación digital comunitaria, que busca reforzar la transparencia y la protección de los usuarios.
La Comisión Europea anunció la semana pasada la apertura de una investigación sobre la plataforma por el funcionamiento de Grok, su sistema de inteligencia artificial. El foco está puesto en la generación de imágenes sexualizadas y desnudos sin consentimiento y en el cumplimiento de las obligaciones legales en materia de contenidos.
No es un caso aislado. En diciembre, la Comisión ya impuso una multa de 120 millones de euros a X por incumplir las normas de transparencia. Bruselas señaló entonces problemas concretos:
- Diseño engañoso de la verificación azul.
- Falta de claridad en el repositorio publicitario.
- Limitaciones en el acceso a datos públicos para investigadores.
Con este telón de fondo, el enfrentamiento verbal entre Musk y Sánchez va más allá de un intercambio de mensajes en redes sociales. El debate sobre la protección de los menores, la responsabilidad de las plataformas y el poder de los algoritmos ha entrado de lleno en la arena política. La pregunta ya no es solo qué normas se aprobarán, sino hasta dónde están dispuestos a llegar los gobiernos frente a las grandes tecnológicas.
