Molecular Gate capta 450.000 euros para impulsar su tecnología antifalsificación basada en nanotecnología

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La falsificación de productos es uno de los problemas silenciosos de la economía global. Afecta a medicamentos, alimentos, juguetes y artículos de lujo. Ahora una startup española quiere atacar ese problema desde un lugar inesperado: la propia etiqueta del producto.

La empresa catalana Molecular Gate ha cerrado una ronda de inversión de 450.000 euros destinada a acelerar el desarrollo y la implantación comercial de su tecnología antifalsificación basada en nanotecnología.

En la operación participan CDTI Innovación, a través de su programa Innvierte, y el fondo especializado en deep tech BeAble Innvierte Kets Fund, gestionado por BeAble Capital. El objetivo del capital es claro: llevar al mercado una tecnología que permite autenticar productos directamente desde el packaging.

Una startup nacida de un laboratorio científico

Molecular Gate fue fundada en 2022 como spin-off del Instituto de Ciencia de Materiales de Barcelona (ICMAB-CSIC), uno de los centros de investigación más relevantes en ciencia de materiales en España.

Ese origen académico explica el enfoque tecnológico del proyecto. La empresa no desarrolla una aplicación digital ni una plataforma software. Su apuesta está en algo más físico: crear sistemas de autenticación imposibles de replicar con técnicas de impresión convencionales.

El problema que buscan resolver es enorme. La falsificación mueve cientos de miles de millones de euros al año en el mundo. En sectores como el farmacéutico o el alimentario, además, las copias no solo generan pérdidas económicas, también pueden suponer riesgos para la salud.

Un ejemplo sencillo lo ilustra. En algunos mercados se han detectado medicamentos falsificados que contienen ingredientes incorrectos o dosis alteradas. En esos casos, verificar la autenticidad del producto antes de consumirlo se convierte en algo crítico.

Polargram: una firma óptica imposible de copiar

La tecnología principal desarrollada por la compañía se llama Polargram™.

Se trata de un sistema de autenticación que utiliza patrones nanoestructurados impresos con tintas moleculares semiconductoras patentadas. Dicho de forma más simple, la etiqueta incorpora una estructura microscópica que genera un efecto óptico único cuando se observa o se escanea.

Cada etiqueta funciona como una firma óptica irrepetible.

Esto significa que dos productos aparentemente iguales pueden incluir una marca visual que permite comprobar si son auténticos. Reproducir ese patrón con impresoras convencionales resulta extremadamente difícil, lo que añade una capa adicional de seguridad.

Un ejemplo ayuda a entenderlo. Igual que cada persona tiene una huella dactilar diferente, cada etiqueta creada con esta tecnología puede incorporar una estructura óptica única.

Seguridad física y trazabilidad digital en una sola etiqueta

Uno de los elementos más interesantes del sistema es que combina dos tipos de seguridad en el mismo proceso.

Por un lado, incluye elementos físicos visibles, como los efectos ópticos generados por los patrones nanoestructurados. Por otro, incorpora información digital oculta que permite rastrear el producto a lo largo de la cadena de suministro.

Este enfoque híbrido permite que fabricantes, distribuidores o incluso consumidores puedan verificar la autenticidad del producto mediante herramientas de lectura o sistemas de verificación digital.

En sectores donde el fraude es habitual, esta trazabilidad puede marcar una diferencia importante.

Algunos ejemplos de uso potencial incluyen:

  • Autenticación de medicamentos en farmacias y hospitales
  • Control de productos alimentarios de alto valor
  • Protección contra copias en juguetes o productos infantiles

Una tecnología pensada para escalar

La inversión obtenida permitirá a Molecular Gate avanzar en dos frentes clave.

El primero es el desarrollo tecnológico. La empresa seguirá perfeccionando su sistema de nanotecnología aplicada al etiquetado para mejorar su robustez y facilidad de integración en procesos industriales.

El segundo es el despliegue comercial. El objetivo es integrar esta tecnología directamente en las líneas de producción de packaging, de modo que las etiquetas de seguridad puedan producirse a gran escala.

Esto es fundamental para que la solución tenga impacto real. Si la tecnología solo funciona en laboratorio, su alcance es limitado. Si puede integrarse en procesos industriales, puede llegar a millones de productos.

El papel de la inversión deep tech

El fondo BeAble Innvierte Kets Fund, que participa en la ronda, está especializado precisamente en este tipo de proyectos tecnológicos de base científica.

El vehículo cuenta con 35 millones de euros y se centra en áreas como:

  • nanotecnología
  • fotónica
  • biotecnología

BeAble Capital ya había acompañado a Molecular Gate en etapas anteriores, lo que indica una apuesta continuada por el desarrollo de la compañía.

Este tipo de inversión es habitual en proyectos deep tech. Las tecnologías surgidas de investigación científica suelen necesitar más tiempo y capital para llegar al mercado, pero también pueden generar soluciones difíciles de replicar.

Una carrera contra el fraude global

La falsificación de productos seguirá creciendo mientras exista margen económico para ello.

Por eso cada vez más empresas buscan integrar sistemas de autenticación directamente en los envases o etiquetas.

La propuesta de Molecular Gate encaja en esa tendencia: convertir el propio packaging en un sistema de seguridad.

Si la tecnología logra escalar industrialmente, podría convertirse en una herramienta relevante para proteger cadenas de suministro en sectores sensibles.

En un mercado donde copiar productos es cada vez más fácil, la batalla por la autenticidad puede acabar librándose en algo tan pequeño como una etiqueta.

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