TRAK, la startup de origen vasco especializada en rehabilitación física digital y con sede operativa en Valencia, ha cerrado una ronda de financiación de 3,7 millones de euros. La operación ha estado liderada por CRB Health Tech y ha contado también con la participación de Angels y Decelera, que vuelve a apoyar a la compañía tras haber entrado en la ronda anterior.
A la financiación se han sumado, además, otros actores vinculados a los sectores asegurador y sanitario. El movimiento llega en un momento especialmente sensible para el cuidado musculoesquelético, un área que concentra cerca del 25 % del gasto sanitario y que sigue arrastrando dos problemas conocidos: las listas de espera y la dificultad para que muchos pacientes completen sus tratamientos.
La propuesta de TRAK se basa en una clínica de rehabilitación física 100 % digital, diseñada para que el paciente pueda hacer sus ejercicios desde casa. La plataforma utiliza inteligencia artificial para guiar cada sesión en tiempo real y analizar los movimientos a través de la cámara del móvil o del ordenador.
No se trata solo de poner ejercicios en una pantalla. Mientras el paciente avanza con la terapia, un fisioterapeuta supervisa su evolución en remoto y un médico dirige el tratamiento. Así, la compañía cubre todo el proceso asistencial, desde la valoración inicial hasta el alta médica.
Una plataforma con tracción en aseguradoras y centros sanitarios
TRAK ya está presente en más de 300 centros asistenciales y ha superado los dos millones de ejercicios realizados a través de su plataforma. Según los datos aportados por la compañía, sus resultados también muestran una tasa de adherencia del 70 %, una reducción del 40 % en el coste por paciente y una valoración media de satisfacción de 9 sobre 10.
Estas cifras ayudan a explicar la entrada de TRAK en el radar de grandes aseguradoras y grupos sanitarios. Entre las entidades que ya trabajan con la compañía figuran Allianz, Mapfre, Sanitas, Grupo Mutua Madrileña, Occident o Zurich, junto a instituciones como Ribera, Mutua Universal e Ibermutua.
En conjunto, las compañías que utilizan TRAK concentran más del 50 % de la cuota de mercado en los ramos de Auto y Salud en España. Para una startup de salud digital, ese dato tiene peso: implica trabajar con organizaciones que miden tanto el impacto clínico como la eficiencia económica del servicio.
Jon Vital, CEO y cofundador de TRAK, señala que la compañía ya no está en una fase de validación, sino de escalado. Según explica, el nuevo capital permitirá llevar el modelo a mercados internacionales donde la solución ya está siendo demandada.
Desde CRB Health Tech, Alejo Costa destaca que TRAK combina tecnología propia con marcado CE, equipo clínico en plantilla y resultados medibles. A su juicio, la rehabilitación musculoesquelética digital puede convertirse en un estándar relevante en los próximos años, y la compañía parte de una posición sólida para competir en ese mercado.
Expansión internacional, regulación e inteligencia artificial
La nueva financiación se destinará a tres áreas principales. La primera será la expansión internacional, con la entrada de TRAK en Colombia mediante su registro en Invima. La compañía también mantiene Europa y Latinoamérica como sus principales horizontes estratégicos.
La segunda línea será el refuerzo operativo y normativo. En un sector como el sanitario, crecer no depende solo de vender más. También exige cumplir con estándares estrictos de seguridad de datos, ciberseguridad y cumplimiento regulatorio, especialmente cuando los clientes son grandes grupos aseguradores y hospitalarios.
La tercera prioridad será el desarrollo de inteligencia artificial. TRAK quiere utilizar esta tecnología para mejorar la experiencia del paciente, ajustar mejor el seguimiento de cada tratamiento y optimizar procesos internos.
Con esta ronda, la startup refuerza su posición en un mercado donde la digitalización de la rehabilitación física empieza a ganar espacio. El reto ahora será convertir la tracción conseguida en España en un modelo escalable fuera del país, sin perder el componente clínico que sostiene su propuesta.
