La Agencia Espacial Europea logra el mayor presupuesto de su historia y redefine la carrera por el espacio

Autor: Christian Weickhmann, CC BY-SA 3.0 - Wikimedia Commons

La Agencia Espacial Europea gestionará en 2026-2028 un volumen de recursos sin precedentes. Los 23 Estados miembros han aprobado una financiación de 22.100 millones de euros, lo que implica un aumento cercano al 30 % respecto al ciclo anterior. El movimiento refuerza el espacio como un ámbito clave para competir con Estados Unidos, China y el ritmo creciente del sector privado.

Un acuerdo que marca un antes y un después

La dirección de la ESA había propuesto un presupuesto algo superior a 22.200 millones de euros para el trienio. La cifra se ha alcanzado prácticamente en su totalidad y supone la primera vez en cincuenta años que los países respaldan por completo la solicitud económica de la agencia. La decisión llega en un momento en el que Europa busca mayor autonomía en capacidades espaciales, impulsada por el entorno de inseguridad internacional tras la guerra en Ucrania.

El reparto final deja fuera la misión climática TRUTHS, después de que el Reino Unido comunicara su retirada por razones presupuestarias.

España incrementa su compromiso y gana peso dentro de la agencia

España realizará su mayor aportación hasta la fecha. El Gobierno se ha comprometido a destinar 2.275 millones de euros para el periodo 2026-2030. Dentro del ciclo trienal de la ESA, la contribución española será de 1.854 millones, equivalentes a un 8,46 % del total. Este porcentaje permite adelantar a Reino Unido y Bélgica y coloca al país como cuarto contribuyente, solo por detrás de Alemania, Francia e Italia.

Este refuerzo económico coincide con la participación española en el nuevo cuerpo de astronautas de la ESA. Pablo Álvarez, seleccionado en 2022, forma parte del grupo que la agencia prevé enviar a la Estación Espacial Internacional antes de 2030 en misiones de unos seis meses.

Más inversión en lanzadores y refuerzo del ecosistema industrial

Los ministros han dado luz verde a 4.400 millones de euros para transporte espacial, un incremento del 20 % respecto al ciclo previo. La medida asegura la continuidad de Ariane 6 y Vega-C, y al mismo tiempo impulsa la entrada de nuevos operadores europeos. En este escenario, la española PLD Space mantiene un papel destacado tras su selección en el programa Desafío Europeo de Lanzadores. El Gobierno ha confirmado una inversión de 169 millones para el desarrollo de los cohetes Miura.

La compañía completó en 2023 un vuelo de prueba exitoso con el Miura 1 y prepara el debut del Miura 5 desde la Guayana Francesa a mediados de 2026.

Seguridad, nuevas instalaciones y misiones científicas de próxima generación

La ESA evalúa la creación de un centro orientado a seguridad en Polonia, que se sumaría a las actividades desarrolladas en el ESEC de Bélgica. Además, estudiará con Noruega la posibilidad de contar con un centro espacial en el Ártico, concretamente en Tromsø, una ubicación que permitiría ampliar la capacidad de seguimiento en latitudes extremas.

En el ámbito científico, los Estados miembros han acordado un incremento anual del 3,5 % para misiones de investigación. Esto permitirá avanzar en los proyectos de Cosmic Vision, que incluyen los lanzamientos de LISA y NewAthena en 2026. También facilitará el desarrollo inicial de las misiones del plan Voyage 2050, entre ellas la destinada a estudiar Encélado, donde se buscan posibles indicios biológicos.

Exploración lunar y reactivación de ExoMars

La participación europea en Artemis continúa creciendo. A través del Módulo de Servicio Europeo de Orion y de contribuciones adicionales a Gateway, la ESA contará con tres vuelos para astronautas europeos hacia la futura estación lunar. El primero estará reservado para un astronauta alemán.

La misión ExoMars, aplazada tras la ruptura de la colaboración con Rusia, avanza hacia un lanzamiento en 2028. La NASA ha confirmado que suministrará los instrumentos inicialmente previstos para el rover Rosalind Franklin, y Europa ya ha asegurado la financiación necesaria para ese año.

Copernicus y nuevas alianzas internacionales

Europa reforzará su posición en observación terrestre mediante el desarrollo de la segunda generación de satélites Copernicus Sentinel-2 NG y Sentinel-3 NG. Además, la ESA ampliará su red de cooperación internacional. Canadá aumentará más del 400 %su contribución a los programas conjuntos, mientras que Japón, Corea del Sur y Australia profundizarán su colaboración con la agencia europea.

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