Colin Angle vuelve tras Roomba con un robot que quiere convertirse en compañero emocional dentro del hogar

Fuente: Captura de pantalla, The Wall Street Journal – vídeo original

Veinticuatro años después de cambiar la limpieza doméstica con Roomba, Colin Angle vuelve a apostar por la robótica de consumo. Pero esta vez no busca automatizar tareas del hogar. Su nueva empresa, Familiar Machines & Magic (FM&M), quiere construir algo mucho más difícil: robots capaces de generar conexión emocional con las personas.

El cofundador y exdirector ejecutivo de iRobot presentó oficialmente la compañía durante la conferencia Future of Everything de The Wall Street Journal, celebrada el 4 de mayo de 2026. Hasta ese momento, el proyecto había permanecido prácticamente en secreto.

El enfoque de FM&M se aleja del modelo que domina actualmente el sector. Mientras buena parte de la industria persigue robots humanoides para fábricas, almacenes o logística, Angle defiende que existe otro mercado todavía más grande: el de la convivencia cotidiana. Según explicó durante el evento, la automatización industrial solo representa una parte de la oportunidad económica que ve en la llamada IA física.

La apuesta por el “trabajo emocional”

El primer producto de FM&M no es un ayudante de cocina ni un robot diseñado para cargar cajas. La empresa trabaja en sistemas físicos impulsados por inteligencia artificial llamados “Familiares”, concebidos para acompañar a las personas y participar en lo que Angle describe como el “trabajo emocional” de la vida diaria.

La idea pasa por crear dispositivos que inspiren confianza y cercanía. Algo parecido a lo que muchas personas sienten con una mascota cuando llegan cansadas a casa, pero trasladado al terreno de la robótica avanzada.

Para ello, la empresa ha reunido a perfiles procedentes de organizaciones como Disney Research, el MIT o Boston Dynamics. El objetivo es desarrollar lo que internamente denominan “razonamiento social”: máquinas capaces de interpretar mejor el comportamiento humano y reaccionar de forma natural.

La visión recuerda a otros intentos recientes dentro del sector de robots sociales. Sin embargo, varias startups han terminado desapareciendo por problemas financieros antes de lograr productos viables a gran escala. ¿La diferencia esta vez? Angle llega con la experiencia de haber introducido más de 50 millones de robots en hogares de todo el mundo.

Por qué FM&M evita los robots humanoides

Uno de los puntos más llamativos de la presentación fue el diseño del primer prototipo funcional de la compañía, llamado Daphne. En lugar de tener forma humana, el robot adopta una apariencia cuadrúpeda y abstracta.

Angle explicó que la decisión es completamente intencionada. Según su planteamiento, cuando un usuario ve un robot humanoide activa automáticamente una lista de expectativas: que pueda cocinar, recoger objetos, limpiar o moverse exactamente igual que una persona.

FM&M quiere evitar esa comparación directa.

Al apostar por una forma más cercana a una mascota o a un personaje animado, la empresa intenta reducir el llamado “valle inquietante”, esa sensación de incomodidad que generan algunos robots demasiado humanos pero imperfectos. La intención es que el usuario perciba al Familiar como una presencia expresiva y cercana, no como una imitación fallida de una persona.

Un robot diseñado para tocar y reaccionar

Aunque el diseño sea menos humano, el hardware sigue siendo complejo. Daphne cuenta con 23 grados de libertad, lo que le permite realizar movimientos fluidos y orgánicos.

Además, el robot incorpora una superficie táctil personalizada pensada para fomentar la interacción física. FM&M asegura que este sistema háptico podría incluso aportar beneficios fisiológicos, como ayudar a reducir el estrés o la presión arterial mediante el contacto.

La propuesta contrasta con la imagen habitual de la robótica industrial, dominada por estructuras metálicas rígidas y movimientos mecánicos. Aquí la prioridad no es la productividad, sino la percepción emocional del usuario.

Durante la presentación también apareció Winston, otro prototipo experimental capaz de simular una caminata a velocidad humana. Aun así, la compañía dejó claro que ambos proyectos siguen en fase de desarrollo y todavía no son productos comerciales.

Privacidad local y menos dependencia de la nube

Uno de los grandes retos para cualquier robot doméstico sigue siendo la privacidad. Micrófonos, cámaras y sensores dentro de casa generan desconfianza en muchos consumidores.

FM&M asegura haber diseñado su arquitectura tecnológica para minimizar ese problema. La compañía utiliza un pequeño modelo multimodal optimizado para procesar visión, audio y tacto directamente en el dispositivo, sin depender continuamente de servidores externos.

Eso significa que gran parte de la información se procesa de forma local, evitando la transmisión constante de datos hacia la nube. La estrategia busca diferenciarse de muchos asistentes inteligentes actuales, cuya actividad depende de infraestructuras remotas.

El reto real empieza ahora

Pese al impacto mediático de la presentación, FM&M todavía tiene que demostrar que existe un mercado masivo dispuesto a convivir con este tipo de máquinas.

Angle adelantó que el lanzamiento comercial podría llegar en 2027 y defendió una estrategia de precios ambiciosa: según afirmó, cualquier persona capaz de mantener una mascota debería poder permitirse un Familiar.

No será fácil. La industria de los robots sociales acumula años de promesas incumplidas y proyectos que nunca lograron pasar de la fase experimental. Pero el regreso de Colin Angle vuelve a colocar la conversación sobre la mesa.

Y esta vez la pregunta ya no es si los robots pueden limpiar una casa. La verdadera cuestión es otra: ¿están preparados los consumidores para desarrollar vínculos emocionales con una máquina?

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