Bitdeer liquida todos sus bitcoins y redirige su estrategia hacia la inteligencia artificial

La minera de criptomonedas Bitdeer ha tomado una decisión que rompe con el guion habitual del sector. Ha vendido la totalidad de los bitcoins que mantenía en balance y ha dejado su cartera en cero. Los últimos 943 tokens fueron liquidados tras un proceso iniciado en enero.

Hasta hace pocos meses, la compañía acumulaba progresivamente bitcoins generados por su actividad minera. Ese enfoque encajaba con la estrategia de otras firmas del sector que utilizan la criptomoneda como reserva de valor. El giro ha sido abrupto. Pasar de miles de tokens a ninguno no es un ajuste táctico, es un cambio estructural.

La explicación oficial apunta a la liquidez. En una publicación en X, Bitdeer señaló que la venta responde a la necesidad de reforzar caja ante oportunidades relacionadas con terrenos con acceso a red eléctrica. En otras palabras, capital para invertir en infraestructuras. Al mismo tiempo, la empresa aseguró que su capacidad minera seguirá creciendo y que continuará produciendo bitcoins.

Aunque Bitcoin no está pasando un buen momento, el movimiento sorprende porque se produce mientras algunas compañías del sector mantienen estrategias de acumulación a largo plazo. Firmas como Strategy o MARA Holdings priorizan conservar sus reservas y vender solo lo imprescindible para cubrir costes operativos. Bitdeer ha elegido otra vía.

El nuevo eje estratégico es la computación de alto rendimiento vinculada a la inteligencia artificial. Actualmente, la mayor parte de sus centros de datos siguen dedicados a la minería. Sin embargo, tres instalaciones en Washington, Tennessee y Tydal, en Noruega, están siendo adaptadas para entrenamiento de modelos de IA. Además, de los seis centros previstos en su expansión, dos estarán orientados específicamente a HPC e inteligencia artificial.

Para financiar esta transición, la compañía ha vendido más de cinco millones de acciones ordinarias y emitido un bono convertible. Con estas operaciones captó cerca de 360 millones de dólares. A esa cifra se sumarían aproximadamente 63 millones procedentes de la venta de los bitcoins, según estimaciones basadas en precios medios de mercado.

En la presentación de resultados del cuarto trimestre de 2025, el responsable del negocio, Matt Kong, explicó que la empresa ha acelerado su reconversión hacia servicios de alquiler de infraestructuras para aprovechar la demanda asociada a la IA. Un ejemplo claro: alquilar capacidad de computación a compañías que entrenan modelos de lenguaje o sistemas de visión artificial.

El modelo es distinto al de la minería pura. Mientras el negocio cripto depende del precio del bitcoin y de la dificultad de la red, el alquiler de capacidad HPC se apoya en contratos plurianuales. Eso aporta mayor previsibilidad de ingresos frente a la volatilidad del mercado digital.

El fundador de Bitdeer, Jihan Wu, fue uno de los primeros inversores relevantes en el ecosistema de Bitcoin. Sin embargo, la empresa no adopta el enfoque maximalista que considera al bitcoin como único activo digital válido. Mantiene su actividad minera, pero la complementa con infraestructuras para inteligencia artificial.

La pregunta es inevitable: ¿estamos ante una minera que abandona el cripto o ante una empresa de centros de datos que simplemente cambia de cliente? El hardware es similar. La diferencia está en quién paga por la capacidad de cálculo.

Bitdeer busca equilibrar su exposición al negocio cripto con ingresos recurrentes ligados a la IA. En un momento en que la demanda de computación se dispara por el entrenamiento de modelos avanzados, la compañía apuesta por posicionarse como proveedor de infraestructura tecnológica más allá del bitcoin.

La decisión implica renunciar a una estrategia de acumulación que muchos consideran esencial en el sector. Pero también reduce dependencia de un activo volátil. En un mercado donde el precio del bitcoin puede variar miles de dólares en semanas, diversificar puede ser una forma de blindarse.

Bitdeer no abandona la minería. La redefine dentro de un portafolio más amplio. El mensaje es claro: el futuro del cálculo masivo no se limita a validar bloques, también pasa por entrenar algoritmos.

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