Biotecnología con raíces locales: así trabaja Aleovitro desde Bizkaia

La ciencia no siempre es complicada ni a lo grande. También está en un laboratorio pequeño, con plantas muy frágiles y personas que trabajan con constancia. Eso es lo que ocurre en Bizkaia, donde Aleovitro lleva años cultivando in vitro plantas muy útiles para muchos sectores y para el medio ambiente.

Un proyecto que nace en Bizkaia

Aleovitro es una empresa creada en 2014 que se encuentra en el Centro de Empresas de Zamudio. Los responsables del proyecto son Antonio Laso y Eneko Otxoa, dos profesionales que decidieron apostar por una forma diferente de trabajar con plantas.

El equipo se dedica a cultivar plantas y hongos in vitro para entender mejor cómo son, cómo crecen y qué características tiene cada variedad. Este trabajo sirve después para ayudar a empresas de muchos ámbitos distintos, como la alimentación, la cosmética, la medicina o el cuidado del entorno natural.

Plantas pequeñas con mucho valor

En Aleovitro trabajan con el sistema de analítica de la espectrometría de masas con el que se puede saber cómo funcionan mejor las plantas antes de llevarlas al campo o a una producción grande. Eso evita errores y reduce costes.

Uno de los objetivos principales es elegir las mejores versiones de cada planta según su uso. Algunas tienen más propiedades para la salud, otras son mejores para la industria alimentaria y otras destacan por su resistencia. Analizar estas diferencias permite aprovechar mejor lo que ofrece la naturaleza sin forzarla.

Cuidar especies, apoyar lo local y mirar al mundo

Una parte muy importante del trabajo de Aleovitro está centrada en recuperar plantas que están en peligro de extinción. Por otro lado, la empresa colabora en proyectos que buscan mejorar cultivos tradicionales como el lúpulo o los manzanos. La idea es apoyar a productores locales con variedades propias, más adaptadas al entorno y pensadas para productos cercanos y de calidad.

Además, Aleovitro participa en investigaciones relacionadas con la lucha contra la malaria. Su aportación se basa en ayudar en el desarrollo de nuevos tratamientos, dentro de proyectos internacionales de salud. Desde un laboratorio en Euskadi, esta empresa demuestra que la ciencia también puede ser cercana, sencilla y muy útil.

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