La fiebre por la IA golpea a los mercados: Seúl se desploma un 10% y Wall Street anticipa más caídas

El rally tecnológico empieza a mostrar grietas. La jornada de este martes ha abierto con una señal difícil de ignorar: la Bolsa de Seúl se ha hundido un 10%, el máximo permitido por sus mecanismos automáticos de estabilización, después de haber sido una de las grandes beneficiadas por el entusiasmo inversor alrededor de la inteligencia artificial en 2026.

El movimiento no se queda en Corea del Sur. Las ventas ya habían empezado la noche anterior en Wall Street, donde el Nasdaq perdió más de un 1%, y los futuros del índice tecnológico apuntan ahora a recortes superiores al 2%. El mercado empieza a mirar con más cautela a las compañías que más habían subido al calor de la IA, los chips y los centros de datos.

En el centro de la tensión aparece también SpaceX, que cedió un 16% y perdió 400.000 millones de dólares de valoración. El retroceso se sitúa como el segundo mayor golpe bursátil por valor de mercado, solo por detrás del desplome de Nvidia en enero de 2025 tras la irrupción de DeepSeek.

El golpe coreano enciende las alarmas

Corea del Sur se había convertido en uno de los termómetros más claros del apetito por la inteligencia artificial. Su mercado acumulaba una subida superior al 100% en lo que iba de 2026, impulsado por el peso de grandes fabricantes de chips como SK Hynix y Samsung Electronics. Este martes, esa misma exposición ha jugado en contra.

La caída ha estado alimentada por una mezcla de ventas forzadas de pequeños inversores y deshace de posiciones en ETF apalancados ligados a las dos mayores cotizadas tecnológicas del país. Algunos de estos vehículos habrían llegado a registrar pérdidas de hasta el 25% en una sola sesión.

Los analistas de UBS señalan que los inversores empiezan a reconocer signos de saturación en las operaciones vinculadas a la IA. Según su análisis, aunque el mercado todavía mantiene una visión favorable sobre el potencial estructural de esta tecnología, parte de esa confianza empieza a debilitarse y algunos fondos de cobertura ya estarían reduciendo exposición.

También desde CLSA se apunta a un componente específico del mercado coreano: la fuerte presencia de inversores minoristas. La lectura de la firma es que el tamaño del movimiento no puede separarse del carácter especulativo que ha adquirido la Bolsa de Seúl durante los últimos meses.

Japón, Hong Kong y Europa acusan el contagio

La sacudida coreana ha tenido un impacto inmediato en Asia. La Bolsa japonesa ha caído cerca del 3,5%, mientras que el Hang Seng de Hong Kong ya se mueve en terreno bajista, tras acumular una corrección del 20% desde sus máximos.

Europa resiste algo mejor, pero no escapa al ajuste. El Euro Stoxx 50 registra descensos medios del 1,2%, en parte porque el mercado europeo tiene menor exposición a las grandes tecnológicas que Estados Unidos o Asia. Aun así, el castigo llega también a compañías vinculadas a la cadena de valor de la inteligencia artificial.

El fabricante neerlandés de equipos para chips ASML cae un 5%, mientras que en España ACS se deja un 3,5% y lidera los recortes del Ibex. La compañía se ha visto penalizada por su exposición a proyectos ligados a la construcción de centros de datos, uno de los grandes focos de inversión asociados al boom de la IA.

El Ibex 35, sin embargo, contiene mejor la presión. El selectivo español baja alrededor de un 0,5%, después de haber marcado el lunes un nuevo máximo histórico. La menor dependencia del índice respecto a las grandes tecnológicas actúa como colchón, aunque no evita que el miedo global se filtre en la sesión.

La Fed vuelve a pesar sobre la tecnología

El mercado no solo está corrigiendo por dudas sobre las valoraciones de la IA. También vuelve a mirar a la Reserva Federal. Los futuros ya asignan una probabilidad cercana al 40% a una subida de tipos en julio, en un contexto de mayor preocupación por la inflación.

El cambio de expectativas ha sido rápido. Bank of America contempla ahora hasta tres alzas de tipos, cuando hace apenas una semana no esperaba ninguna subida en lo que quedaba de año. Ese giro ha presionado al mercado de deuda y ha castigado especialmente a los valores que más dependen del apetito por el riesgo.

El bono estadounidense a 10 años superó durante la sesión anterior el 4,5% de rentabilidad. Para las tecnológicas de alto crecimiento, este dato importa: cuando los tipos suben, las valoraciones futuras se descuentan con más exigencia y los múltiplos elevados quedan bajo revisión.

Alphabet y Broadcom también se han sumado a los descensos en Wall Street. El patrón se repite: las compañías más asociadas al gasto en IA, chips e infraestructura digital son las primeras en sufrir cuando el mercado se pregunta si la subida ha ido demasiado lejos.

Petróleo, divisas y oro: los otros focos de la sesión

Mientras la tecnología concentra la atención, los inversores siguen pendientes de Oriente Medio. Estados Unidos ha concedido una exención de sanciones de 60 días sobre algunas ventas de petróleo iraní tras las conversaciones iniciales celebradas en Suiza. Los funcionarios estadounidenses describieron esos contactos como constructivos.

También se mantiene una tregua en los combates en Líbano dentro del acuerdo que busca frenar las hostilidades en la región. Este contexto ha ayudado a relajar parte de la presión sobre el petróleo.

El Brent, referencia en Europa, baja un 0,1% hasta los 77,8 dólares por barril. Las preocupaciones sobre el suministro se han moderado después de que el vicepresidente estadounidense, JD Vance, trasladara que se habían producido avances en las conversaciones con Irán y que el estrecho de Ormuz permanecía abierto.

En el mercado de divisas, la libra esterlina se mantiene estable en 1,3247 dólares tras el anuncio de renuncia del primer ministro Keir Starmer, un movimiento que abre paso a una transferencia de poder en la que Andy Burnham aparece como favorito. El yen, por su parte, vuelve a acercarse a mínimos de 40 años, con la amenaza de una posible intervención sobre la mesa.

El oro tampoco actúa como refugio en esta sesión. El metal al contado cae un 1,4%, hasta los 4.131,61 dólares la onza, mientras que los futuros estadounidenses retroceden un 2,2%, hasta los 4.151,10 dólares.

El mercado empieza a medir el precio real de la IA

La pregunta ya no es solo cuánto puede crecer la inteligencia artificial. Ahora el mercado empieza a calcular cuánto de ese crecimiento estaba ya descontado en Bolsa.

La corrección de Seúl, la presión sobre Wall Street y el castigo a compañías vinculadas a chips, centros de datos y grandes plataformas muestran un cambio de tono. La IA sigue siendo el gran relato tecnológico del mercado, pero los inversores empiezan a exigir algo más que expectativas.

Por ahora, el Ibex aguanta mejor que otras plazas. Pero la señal llega desde fuera: cuando las tecnológicas tiemblan, el ajuste ya no se queda en Silicon Valley.

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