El Ibex 35 ha superado por primera vez los 19.000 puntos, una cota inédita para el selectivo español. El movimiento llega en una sesión marcada por el alivio de los mercados tras el acuerdo preliminar de paz entre Estados Unidos e Irán, un avance diplomático que ha rebajado la tensión energética y geopolítica acumulada durante los últimos meses.
La posibilidad de ampliar el alto el fuego, frenar las hostilidades y reabrir el estrecho de Ormuz cambió el tono de los inversores desde primera hora. El Ibex llegó a subir con más fuerza en la apertura, aunque después moderó el avance hasta moverse en torno al 1%. El récord, aun así, ya estaba sobre la mesa.
Parte del optimismo ya se había anticipado. Las principales líneas del pacto circulaban desde hacía días y muchos inversores habían empezado a descontar un escenario menos extremo. Aun así, la confirmación del avance diplomático dio aire a las Bolsas y redujo la presión sobre varios activos clave.
El efecto se notó también en la energía. El petróleo Brent y el gas natural cayeron cerca de un 5%, con el barril en torno a los 83 dólares. El nivel sigue por encima de los 70 dólares previos a los ataques, pero se acerca al precio registrado tras los primeros bombardeos. En paralelo, los futuros de Wall Street apuntaban a subidas superiores al 1%.
Ormuz vuelve a mover los mercados
El foco de los inversores está en la posible reapertura del estrecho de Ormuz, una ruta esencial para el comercio mundial de petróleo. Su bloqueo había elevado el temor a nuevas interrupciones de suministro, más inflación y un endurecimiento adicional de la política monetaria.
El acuerdo todavía no está cerrado por completo. La firma del memorando está prevista para el viernes en Suiza y el futuro del programa nuclear iraní queda pendiente de nuevas negociaciones. Esa letra pequeña explica por qué el mercado celebra el avance, pero todavía no lo interpreta como una solución definitiva.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró en Truth Social que el estrecho de Ormuz se abrirá tras la firma del acuerdo. El anuncio llegó después de que el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, anticipara el avance diplomático, seguido por Washington y por medios estatales iraníes. Por ahora, ninguna de las partes ha publicado el texto completo del pacto.
La tensión, además, no desaparece del todo. Trump también trasladó en una entrevista al New York Times que, si no se alcanza un entendimiento con Irán sobre su programa nuclear, podría retomar los ataques militares contra Teherán. El mercado respira, sí, pero todavía mira de reojo a la diplomacia.
Bancos, turismo y tecnología empujan al Ibex
En Europa, las mayores subidas se concentraron en los valores ligados a viajes y banca. Las petroleras, en cambio, quedaron entre las más castigadas por la caída del crudo. En España, IAG llegó a dispararse al inicio de la sesión, aunque después moderó el avance hasta el entorno del 2,9%. Amadeus registró una subida similar.
Los bancos también fueron decisivos para el Ibex. Las entidades avanzaron entre el 1,5% y el 3,5%, apoyadas por la mejora del apetito por el riesgo. El sector financiero había sufrido durante los momentos de mayor tensión, por el temor a una economía global más débil y a una nueva oleada inflacionista.
La peor parte fue para Repsol. La petrolera cedió alrededor de un 3,7%, después de haber llegado a perder cerca del 5% en la apertura. La corrección del crudo penalizó a un sector que había sido uno de los grandes beneficiados durante la escalada del conflicto.
El optimismo también se trasladó a Asia. El Nikkei japonés cerró con un avance del 5,4%, mientras que el KOSPI surcoreano subió un 5,2% y se quedó cerca de sus máximos históricos. El buen cierre previo de Wall Street ayudó a reforzar el ánimo comprador, en una sesión marcada también por las ganancias de SpaceX en su debut bursátil.
La atención vuelve a inflación y tipos
Con el acuerdo preliminar sobre la mesa, los inversores vuelven a mirar a la macroeconomía. La cuestión ahora es si el shock energético ha sido temporal o si el encarecimiento de la energía ya se ha trasladado al resto de la economía. Ese matiz será clave para los bancos centrales.
El Banco Central Europeo subió los tipos el pasado jueves por el impacto inflacionista de la energía, aunque condicionó sus próximos movimientos a la evolución del mercado energético. Su presidenta, Christine Lagarde, valoró positivamente el alto el fuego, pero el BCE sigue pendiente de los precios del petróleo y del gas.
La Reserva Federal también entra en escena esta semana, con su primera reunión bajo la presidencia de Kevin Warsh. El nuevo responsable del banco central estadounidense afronta un entorno menos tensionado que el de las últimas semanas, aunque todavía condicionado por las dudas sobre inflación, crecimiento y estabilidad geopolítica.
La deuda reflejó ese cambio de expectativas. Las rentabilidades retrocedieron alrededor de cinco puntos básicos en distintos tramos de la curva. El bono español a diez años se situó en el 3,37%, mientras que el alemán bajó del 3%.
El euro gana terreno y el oro cambia de papel
El acuerdo preliminar también movió el mercado de divisas. El euro avanzó frente al dólar hasta su nivel más alto en diez días. Durante la guerra, la divisa estadounidense había actuado como refugio, apoyada por el papel de Estados Unidos como primer productor mundial de petróleo y por su menor exposición relativa a los problemas de suministro.
El oro, por su parte, subió un 2,6%. El avance se explica por las menores expectativas de nuevas alzas de tipos, aunque el metal precioso ha mostrado en los últimos trimestres un comportamiento menos clásico. Ya no se mueve solo como activo refugio. Cada vez responde más a dinámicas cercanas a las de otros activos financieros.
El mercado celebra el avance diplomático, pero todavía no da el conflicto por cerrado. La firma del viernes en Suiza será el siguiente punto de control. Hasta entonces, el récord del Ibex deja una lectura clara: cuando Ormuz se desbloquea, las Bolsas recuperan aire.
