Alibaba supera los 3.000 millones de descargas con Qwen y gana terreno en modelos abiertos de IA

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Los modelos abiertos de Alibaba han superado los 3.000 millones de descargas globales en los últimos seis meses, según datos difundidos por Bloomberg a partir de información de la compañía y de Hugging Face. La familia Qwen se sitúa así por delante de rivales estadounidenses como Meta y Google en una métrica que, aunque no equivale a usuarios únicos, sí refleja adopción por parte de desarrolladores y empresas.

Alibaba afirma que Qwen suma más de 460 modelos abiertos y que su ecosistema ha generado más de 300.000 derivados. Hugging Face, en su informe sobre modelos abiertos publicado el 14 de agosto, atribuye a Google 418 millones de descargas en 2026 y a Meta 227 millones, cifras muy inferiores a las comunicadas para Qwen.

La batalla de la IA abierta se está midiendo cada vez más por distribución, comunidad y coste de adaptación, no solo por el tamaño del modelo. Un modelo descargable puede integrarse en productos internos, ajustarse a datos propios y ejecutarse con más control que una API cerrada, aunque la empresa asuma más responsabilidad técnica.

El avance de Qwen también encaja con la estrategia china de competir pese a las restricciones de chips y a la presión geopolítica. Si los modelos son suficientemente capaces y baratos de desplegar, pueden ganar presencia en mercados donde el coste pesa más que acceder al modelo de referencia más potente. Para una pyme que automatiza atención al cliente, por ejemplo, la diferencia puede estar en pagar menos por cada conversación sin perder precisión básica.

Las descargas, conviene subrayarlo, no indican cuántas compañías usan Qwen en producción. Un mismo equipo puede descargar muchas variantes, probar pesos distintos o crear derivados sin llegar a un servicio comercial. Aun así, la cifra revela una ventaja de ecosistema: cuantos más desarrolladores experimentan con una familia de modelos, más documentación, herramientas y ejemplos aparecen alrededor.

Para las empresas europeas, Qwen plantea una decisión práctica entre rendimiento, soberanía de datos, coste y riesgo regulatorio. Los modelos abiertos ofrecen más control técnico, pero también exigen revisar licencias, procedencia, seguridad, mantenimiento y posibles restricciones por país o sector.

La popularidad de Qwen añade presión sobre Meta, Google y los proveedores occidentales que han defendido estrategias abiertas o semiabiertas. Si el mercado asocia modelos abiertos con ahorro y velocidad de personalización, las API cerradas tendrán que justificar mejor su precio mediante calidad, soporte, garantías empresariales y herramientas de gobernanza.

También hay una lectura para startups de IA en España. Construir una capa vertical sobre modelos abiertos puede reducir costes iniciales, pero la diferenciación no estará en decir que se usa Qwen, Llama o Gemma. El valor estará en datos propios, integración con sistemas del cliente, evaluación continua y capacidad para cambiar de modelo cuando la economía o la regulación lo aconsejen.

El hito de Alibaba no cierra la carrera. Las cifras de descarga pueden subir por curiosidad, pruebas masivas o estrategias promocionales. Pero sí confirma que el centro de gravedad de la IA ya no está solo en laboratorios estadounidenses de acceso cerrado. La competencia se desplaza hacia ecosistemas donde empresas, comunidades y gobiernos intentan decidir qué capa de inteligencia controlan y cuál alquilan.

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