La guerra de Irán ha enfriado el apetito por la renta variable europea. El impacto energético del conflicto ha vuelto a presionar las expectativas de crecimiento y ha frenado parte de las apuestas que habían ganado fuerza en los últimos meses bajo la idea de una Europa más atractiva para el capital internacional.
Pero no todo el mercado se mueve en la misma dirección. Las compañías europeas vinculadas a la inteligencia artificial están resistiendo mejor el deterioro económico y han logrado avances relevantes desde comienzos de abril. El interés se concentra en semiconductores, centros de datos, redes eléctricas e infraestructura digital, piezas cada vez más importantes para sostener el crecimiento de la IA.
La IA sostiene parte del impulso bursátil europeo
Según un análisis de TS Lombard, dos cestas de acciones europeas relacionadas con la IA explican más de dos tercios del comportamiento positivo de la Bolsa europea durante el último mes y medio. La firma sitúa el foco en empresas conectadas con la cadena de suministro de semiconductores y con la infraestructura necesaria para desplegar esta tecnología a gran escala.
La primera cesta reúne compañías como ASML, Infineon y STMicroelectronics, todas ellas ligadas al ecosistema de chips. Ese grupo ha subido alrededor de un 20% desde principios de abril. La segunda incluye empresas relacionadas con infraestructura de IA, como centros de datos y redes eléctricas. Ahí aparecen nombres como Schneider Electric y Prysmian, con un avance aproximado del 22%.
El repunte destaca porque no llega en un mercado cómodo. El índice STOXX 600 ha caído algo más de un 2% desde el inicio de la guerra de Irán, el 28 de febrero. En paralelo, las tecnológicas europeas han subido un 10% y esta semana alcanzaron su nivel más alto desde el año 2000.
Europa busca sitio en el ciclo global de inversión en IA
El renovado interés por la inteligencia artificial también se ha visto reforzado por los buenos resultados de grandes tecnológicas estadounidenses desde comienzos de abril. A esto se suma el esfuerzo europeo por apoyar sectores considerados estratégicos, como la infraestructura tecnológica, la seguridad energética y la defensa.
Principal Asset Management, que gestiona alrededor de 578.000 millones de dólares, señala que Europa ha intensificado su atención sobre la innovación durante los dos últimos años. Ese giro empieza a reflejarse en áreas como defensa, energía e infraestructura de IA, que mantienen tracción incluso con un escenario geopolítico más tenso.
La lectura que gana peso entre algunos analistas es clara: el conflicto no ha debilitado todos los temas de inversión. En algunos casos, incluso ha reforzado aquellos relacionados con autonomía tecnológica, redes energéticas y capacidad digital.
Semiconductores, centros de datos y redes eléctricas
La inteligencia artificial no depende solo de modelos de software. También necesita chips, potencia de cálculo, centros de datos y redes eléctricas capaces de soportar un consumo creciente. Por eso, el rally europeo no se limita a los fabricantes de semiconductores. También alcanza a grupos industriales vinculados a la electrificación y a la infraestructura.
En ese terreno, Schneider Electric y Prysmian ocupan una posición relevante. La primera está ligada a la gestión energética y la automatización. La segunda forma parte del negocio de cableado e infraestructura eléctrica. Son compañías menos visibles para el gran público, pero clave para que la IA funcione a escala real.
El informe de TS Lombard compara este movimiento europeo con otros mercados tecnológicos. Sus datos muestran que las cestas europeas de IA han tenido desde abril un comportamiento similar al Nasdaq y solo algo por detrás de la Bolsa de Taiwán.
La distancia con Asia y Estados Unidos sigue siendo elevada
A pesar del avance europeo, el rally queda lejos de algunos mercados asiáticos. Los datos de LSEG citados en el informe muestran que el índice surcoreano ha subido un 55% en el mismo periodo. La Bolsa taiwanesa ha avanzado alrededor de un 28%, mientras que el Nasdaq 100 acumula una subida aproximada del 21%.
Europa, aun así, conserva un argumento a su favor: sus valoraciones siguen por debajo de las estadounidenses. El subíndice europeo de tecnológicas cotiza a casi 28 veces beneficios esperados, frente a casi 35 veces en el caso del Nasdaq. Esa brecha puede reforzar el atractivo relativo de algunas compañías si continúa el ciclo de inversión en IA.
El último resultado trimestral de Nvidia también ha ayudado a reactivar el interés por el sector. La compañía estadounidense publicó ingresos del primer trimestre por encima de las expectativas de Wall Street, un dato que apuntaló la tesis de que el gasto en inteligencia artificial sigue en niveles elevados.
Un sector pequeño, pero cada vez más influyente
La tecnología representa solo el 10% del índice europeo de referencia, donde pesan más las financieras, las industriales y las compañías de salud. Esa baja ponderación explica por qué el buen comportamiento de los valores tecnológicos no ha bastado para cambiar por completo la dirección del mercado europeo.
Aun así, el cambio es relevante. La IA empieza a influir en la percepción de la Bolsa europea, incluso en un periodo marcado por tensión energética y debilidad económica. La actividad de la zona euro cayó en mayo al mayor ritmo en más de dos años y medio, lo que mantiene la presión sobre los activos europeos.
¿Qué miran ahora los inversores? La respuesta pasa por las compañías capaces de beneficiarse de una tendencia global que sigue atrayendo capital. Semiconductores, centros de datos e infraestructura eléctrica se han convertido en piezas centrales del nuevo ciclo tecnológico.
La guerra de Irán ha apagado parte del entusiasmo por Europa, pero no ha frenado el interés por sus ganadores en inteligencia artificial. Ahí aparece una de las brechas más visibles del mercado actual: debilidad en los índices generales y fortaleza en las empresas que sostienen la próxima fase de la economía digital.
