Nvidia vuelve a romper sus propios límites. En el tercer trimestre fiscal, alcanzó 57.000 millones de dólares en ingresos, un salto del 62 % interanual. El beneficio neto creció un 65 %, hasta 31.900 millones. La reacción llegó rápido: las acciones repuntaron cerca de un 4 % en el after hours, señal de que Wall Street interpreta estas cifras como un nuevo golpe de autoridad en el mercado de la IA.
La GPU como nuevo petróleo
El negocio de data centers sostiene este impulso. Blackwell, su chip estrella para inteligencia artificial y computación en la nube, sigue agotado. Grandes tecnológicas y empresas en plena automatización se pelean por asegurarse capacidad de cómputo. Una fábrica de datos que crece trimestre a trimestre.
¿Es un síntoma de burbuja? Nvidia insiste en que no. La demanda industrial se expande a más sectores y países, y la compañía se ve a sí misma como parte estructural de esa transición.
Competidores al acecho, pero lejos
Las previsiones para el cuarto trimestre vuelven a elevar el listón: +65 % de ingresos y márgenes brutos alrededor del 75 %. Son cifras que no dejan margen a dudas: Nvidia mantiene ventaja frente a AMD o las alternativas que desarrollan gigantes como Google con sus propios aceleradores. Una pregunta guía la conversación en el sector: ¿quién controla el hardware controla la IA?
Una apuesta que cambia la escala del negocio
La CFO Colette Kress detalló que Blackwell y Rubin, su próxima generación prevista para finales de 2026, podrían generar 500.000 millones de dólares entre 2025 y 2026. Medio billón en apenas dos años. Ese volumen convierte el hardware de IA en la locomotora económica de la próxima década.
¿Y ahora qué?
Nvidia sale reforzada en ingresos, expectativas y discurso. Su mensaje es simple: la inteligencia artificial no ha tocado techo. Apenas asoma la primera pendiente.Para startups de IA, hiperescalares, supercomputación o cualquier empresa que quiera crear productos basados en modelos avanzados, la lectura es clara: el acceso al cómputo será la nueva frontera competitiva. Y Nvidia controla, de momento, la autopista principal.
