SpaceX se acerca a una de las salidas a bolsa más esperadas del mercado tecnológico. La compañía fundada por Elon Musk ha hecho público su folleto ante la SEC, el regulador estadounidense, y el documento muestra una empresa mucho más amplia que aquella firma de cohetes reutilizables que nació hace 24 años.
La operación apunta a una cotización en Nasdaq bajo el ticker “SPCX” y podría situarse entre las mayores OPV registradas, tanto por el capital que aspira a captar como por la valoración que se baraja. Según la documentación, la colocación de acciones comenzará el 8 de junio, con JP Morgan, Morgan Stanley, Citigroup y Goldman Sachs como entidades colocadoras.
SpaceX ya no es solo una empresa de cohetes
El folleto deja claro que SpaceX ha dejado de ser únicamente una compañía aeroespacial. Su negocio combina ahora lanzamientos, satélites, internet de banda ancha, inteligencia artificial y computación espacial. La absorción de xAI, la empresa de IA creada por Musk, ha ampliado todavía más el perímetro del grupo.
Ese salto tiene un coste considerable. SpaceX ingresó 4.690 millones de dólares en el primer trimestre del año, pero registró pérdidas de 4.280 millones. En 2025, de acuerdo con los datos recogidos en la documentación, la compañía perdió alrededor de 4.900 millones de dólares, pese a superar los 18.000 millones en ingresos.
El peso de la inteligencia artificial aparece de forma directa en las cuentas. La división vinculada a xAI, donde se integra el chatbot Grok, concentró cerca del 60% del gasto de capital de 2025, unos 20.000 millones de dólares. Además, la compañía advierte de costes legales relacionados con la integración de sus negocios de IA y redes sociales, que podrían alcanzar los 530 millones de dólares.
Starlink sostiene buena parte del negocio actual
Aunque el relato de SpaceX sigue apoyándose en Marte, Starship y la computación en órbita, el negocio actual depende en gran medida de Starlink. El servicio de internet por satélite generó más de la mitad de los ingresos de la compañía el año pasado, con unos 11.000 millones de dólares.
Ese dato confirma el papel central de Starlink dentro del grupo. La red de satélites se ha convertido en la principal fuente de ingresos mientras SpaceX mantiene inversiones muy elevadas en áreas con retornos todavía inciertos, especialmente IA, Starship y futuras infraestructuras espaciales.
El folleto también refleja el esfuerzo financiero acumulado desde la creación de la empresa. SpaceX habría sumado más de 37.000 millones de dólares en pérdidas desde sus inicios, una cifra que ayuda a entender la dimensión de sus planes.
Starship, la apuesta para abaratar el acceso al espacio
Buena parte del futuro de SpaceX depende de Starship, el cohete pesado y totalmente reutilizable con el que la compañía quiere reducir de forma drástica el coste de llegar a órbita. Según el documento, SpaceX espera iniciar el envío de cargas a órbita con Starship en la segunda mitad de 2026.
La empresa también prevé utilizar este sistema para lanzar satélites de Starlink en ese mismo periodo y, más adelante, desplegar los satélites móviles de nueva generación V2 en 2027. El objetivo es que Starship pueda transportar hasta 100 toneladas métricas a la órbita terrestre.
El desarrollo, sin embargo, exige una inversión enorme. El área espacial destinó 3.000 millones de dólares en 2025 a investigación y desarrollo del programa Starship, además de 930 millones en el primer trimestre de 2026. La compañía defiende en su folleto que este sistema será clave para reducir el coste de acceso al espacio en un 99% o más frente a la media histórica.
Centros de datos orbitales y nuevos mercados
El documento también incluye líneas de negocio que todavía están lejos de materializarse, pero que muestran la ambición de SpaceX. Entre ellas aparecen los centros de datos orbitales para IA, la fabricación en el espacio, el turismo espacial, el transporte terrestre ultrarrápido con Starship y posibles operaciones de minería de asteroides.
La compañía calcula un mercado total accesible de 28,5 billones de dólares, de los cuales 22,7 billones estarían ligados a aplicaciones empresariales de inteligencia artificial. Es una estimación muy ambiciosa y forma parte del relato con el que SpaceX quiere presentarse ante los inversores como algo más que una empresa de cohetes.
También figuran proyectos vinculados a la Luna y Marte, como la producción de combustible, materiales de construcción, recursos esenciales y energía solar fuera de la Tierra. Son planes de largo recorrido, pero conectan el negocio actual con la misión de convertir a la humanidad en una especie multiplanetaria.
Elon Musk conservará el control de la compañía
La salida a bolsa no cambiará el centro de poder de SpaceX. Según el folleto, Elon Musk seguirá como CEO, director tecnológico y presidente del consejo una vez que la compañía empiece a cotizar.
El documento indica que Musk posee el 93,6% de las acciones Clase B, que cuentan con 10 votos por acción. Actualmente controla el 85,1% del poder de voto. Aunque ese porcentaje se reducirá tras la OPV, seguirá por encima del 50%, lo que permitirá a SpaceX conservar la categoría de empresa controlada.
En la práctica, los nuevos inversores podrán entrar en el capital, pero no tendrán capacidad real para disputar el control de la compañía. Esa estructura también reduce ciertas obligaciones de gobierno corporativo, incluida la presencia de consejeros independientes.
Una OPV marcada por promesas, pérdidas y riesgos
El folleto S-1 dedica 36 páginas a factores de riesgo, una señal clara de la complejidad del negocio. SpaceX combina una fuente de ingresos sólida como Starlink con proyectos de enorme coste y ejecución difícil, desde Starship hasta la inteligencia artificial a gran escala.
La compañía llega al mercado con una posición poco habitual: domina buena parte del negocio espacial privado, opera una red satelital global y aspira a competir también en IA. Pero lo hace con pérdidas millonarias, una fuerte dependencia de Musk y planes que requieren inversiones muy superiores a las de una empresa tecnológica convencional.
La OPV de SpaceX será mucho más que una salida a bolsa. Será una prueba para medir hasta dónde están dispuestos a llegar los inversores cuando una empresa mezcla cohetes reutilizables, internet satelital, inteligencia artificial, Marte y el control absoluto de su fundador en una misma historia empresarial.
