Uber acelera su apuesta por la conducción autónoma y ha incluido a Madrid en su hoja de ruta para desplegar su servicio de robotaxis. La decisión coloca a la capital española dentro de la estrategia global con la que la plataforma busca ampliar su presencia en el transporte automatizado y medirse con otros actores tecnológicos que impulsan este modelo de movilidad.
La compañía ya opera servicios con vehículos autónomos en varias ciudades de Estados Unidos y en determinados puntos de Oriente Medio. También prepara su entrada en nuevos mercados internacionales como Hong Kong, Zúrich y Londres. La incorporación de Madrid refuerza la expansión europea de Uber en un momento en el que las flotas autónomas empiezan a perfilarse como uno de los cambios más relevantes del transporte urbano.
Uber compite con empresas tecnológicas que desarrollan su propia tecnología de robotaxis y que ya prueban estos sistemas en distintas ciudades. El objetivo de la plataforma pasa por consolidar la mayor flota mundial de vehículos autónomos antes de 2029. ¿Quién logrará dominar primero un negocio que puede redefinir cómo nos movemos por las ciudades?
Alianzas industriales para acelerar el despliegue
El avance de Uber en la movilidad autónoma se apoya en un modelo basado en colaboraciones con empresas tecnológicas y fabricantes de automóviles. La compañía ha trabajado con vehículos de Hyundai y recientemente ha presentado nuevas versiones de robotaxis desarrolladas junto a Mercedes y Lucid. Además, su aplicación permite reservar vehículos autónomos operados por terceros en algunas ciudades.
Este enfoque híbrido busca reducir los tiempos de desarrollo y facilitar la llegada a nuevos mercados. Por ejemplo, integrar tecnología ya probada en automóviles de distintos fabricantes permite acelerar la fase comercial sin depender únicamente de desarrollos internos.
Durante el pasado verano, Uber fijó el objetivo de alcanzar una flota de 20.000 vehículos autónomos. La estrategia se ejecuta de forma gradual mediante:
• Pruebas piloto en entornos controlados
• Despliegues comerciales limitados
• Expansión progresiva a gran escala
Despliegues progresivos y seguridad supervisada
La implantación de robotaxis suele comenzar con modelos supervisados. En estas primeras fases, los vehículos incluyen un conductor encargado de vigilar el sistema y tomar el control si surge una incidencia. Este método permite evaluar el comportamiento del software en condiciones reales antes de eliminar la supervisión humana.
El avance tecnológico ya permite observar escenarios donde estos vehículos empiezan a integrarse con normalidad en el tráfico urbano. En ciudades como San Francisco, los robotaxis circulan de forma habitual, lo que refleja tanto el progreso técnico como una mayor aceptación social del transporte autónomo.
Madrid podría convertirse en un banco de pruebas clave para la movilidad inteligente en Europa. El desarrollo normativo, la adaptación de infraestructuras y la coordinación con administraciones serán factores decisivos para que estos servicios se implanten a gran escala.
Un contexto financiero que respalda la estrategia
El impulso hacia la conducción autónoma llega en un momento de crecimiento para Uber. La compañía registró en 2025 un beneficio neto atribuido de 10.053 millones de dólares, lo que supone un aumento del 2 % respecto al año anterior.
Los ingresos alcanzaron los 43.978 millones de dólares, un crecimiento del 18,3 % interanual. Parte del resultado estuvo impulsado por un impacto fiscal positivo que aportó 4.346 millones de dólares. Al mismo tiempo, los costes operativos también crecieron, con un aumento del 12,8 % hasta los 46.452 millones de dólares.
El último trimestre del año reflejó un descenso en las ganancias, que se situaron en 296 millones de dólares debido al aumento de gastos y a la desaparición de beneficios fiscales que habían favorecido ejercicios previos. Aun así, la facturación trimestral mantuvo un fuerte ritmo de crecimiento, con un avance del 20,1 % hasta los 14.366 millones de dólares.
Según datos trasladados por la dirección de la empresa, la plataforma mantiene una actividad elevada con más de 200 millones de usuarios mensuales y más de 40 millones de trayectos diarios completados en su red global.
Reacción del mercado y presión competitiva
Pese al crecimiento anual, los resultados trimestrales generaron cierta prudencia entre los inversores. Las acciones de Uber registraron descensos en la apertura bursátil tras la publicación de las cuentas, reflejando la preocupación del mercado por el aumento de costes y la reducción del beneficio en el corto plazo.
El desarrollo de robotaxis exige inversiones relevantes en tecnología, infraestructura y acuerdos industriales. La competencia es intensa, con grandes compañías tecnológicas y fabricantes de automóviles acelerando proyectos similares que podrían transformar el transporte urbano en los próximos años.
La entrada de Madrid en la estrategia de Uber sitúa a la ciudad dentro de esta transformación global. Si el despliegue se confirma, la capital española podría convertirse en uno de los principales centros europeos para probar y adoptar soluciones de movilidad autónoma, reforzando el papel de la tecnología como motor de cambio en el ecosistema urbano y digital.
