Elon Musk reconoció en un tribunal de California que su empresa xAI utilizó en parte modelos de OpenAI para entrenar a Grok, su inteligencia artificial. El propio Musk se justificó en que este tipo de práctica es habitual entre compañías del sector. Las empresas analizan cómo responden otros sistemas para mejorar los suyos. No se trata de copiar directamente, consiste en usar sistemas ya existentes para entender cómo funcionan y así construir nuevos modelos más avanzados.
Una competencia cada vez más ajustada
El uso de este método conocido como “destilación” lleva tiempo preocupando a las grandes tecnológicas. Empresas como OpenAI, Anthropic y Google ya se han quejado de estas técnicas, ya que esto podría reducir la ventaja que han logrado tras invertir enormes recursos en tecnología e infraestructura. Si otras empresas las usan sin ninguna regulación, podrían crear alternativas más baratas pero con capacidades similares.
No hay una norma clara que prohíba este tipo de prácticas, aunque pueden ir en contra de las condiciones de uso de algunas plataformas. Por eso, las empresas de IA están buscando formas de limitar este tipo de usos, como controlar mejor el acceso a sus sistemas.
Un juicio que pone el foco en OpenAI
La declaración de Elon Musk forma parte del proceso legal que mantiene contra OpenAI y algunos de sus responsables. El empresario los demandó porque considera que la organización ha cambiado su rumbo con los años y que ahora funciona de forma más comercial. Musk dice que de haberlo sabido no habría contribuido en su creación.
Durante su intervención, también señaló que empresas como Anthropic, OpenAI y Google están por delante en el desarrollo de inteligencia artificial, mientras que xAI es más pequeña y tiene menos recursos.

