El precio del petróleo ha caído más de un 3% en las primeras operaciones en Europa. El movimiento refleja un giro claro en las expectativas del mercado. Se reduce el temor a una acción militar inmediata de Estados Unidos contra Irán, un escenario que había inflado los precios por el riesgo de interrupciones en el suministro global.
Con ese riesgo en retirada, los inversores vuelven a mirar a los factores estructurales del mercado. La abundancia de oferta y el aumento de inventarios recuperan protagonismo y presionan de nuevo a la baja las cotizaciones.
Irán pierde peso como foco de tensión inmediata
Irán sigue siendo uno de los grandes productores mundiales de petróleo. Su producción ronda los 3,5 millones de barriles diarios y cuenta con reservas probadas superiores a los 200.000 millones de barriles, entre las más elevadas del mundo. A esto se suma su influencia sobre el Estrecho de Ormuz, por donde transita una parte clave del crudo global.
En las últimas sesiones, la posibilidad de un ataque estadounidense había impulsado los precios ante el miedo a cortes de suministro. Ahora, la percepción de que esa opción pierde fuerza reduce la prima de riesgo y activa una corrección rápida. ¿Qué ocurre cuando desaparece el factor miedo? El mercado vuelve a hacer cuentas.
Brent y WTI devuelven las subidas
El ajuste se ha trasladado con rapidez a los contratos de referencia. El Brent ha bajado hasta el entorno de los 64 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate se mueve en torno a los 60 dólares. Ambos habían cerrado la sesión previa con avances superiores al 1%, impulsados por la tensión geopolítica, pero esas ganancias se evaporaron tras el cambio de expectativas.
Este comportamiento vuelve a poner de relieve la sensibilidad extrema del petróleo ante cualquier señal que altere el equilibrio entre oferta y demanda, especialmente cuando entran en juego grandes productores.
Los inventarios de EEUU refuerzan el sesgo bajista
A la relajación del riesgo internacional se suma un dato clave: el aumento de los inventarios en Estados Unidos. Las reservas de crudo crecieron en 3,4 millones de barriles, hasta alcanzar los 422,4 millones, frente a unas previsiones que apuntaban a un descenso. También subieron los inventarios de gasolina.
Estas cifras refuerzan la idea de un mercado en situación de superávit, un entorno que limita la capacidad de recuperación de los precios incluso cuando el contexto político genera ruido.
Venezuela añade más presión por el lado de la oferta
Otro factor que pesa en el mercado es el aumento de la oferta procedente de Venezuela. El país ha empezado a revertir los recortes aplicados durante el embargo estadounidense a medida que se reanudan las exportaciones de crudo, según la información disponible.
En este contexto, Estados Unidos completó recientemente su primera venta de petróleo venezolano, valorada en torno a 500 millones de dólares. Distintas informaciones apuntan a que podrían producirse nuevas operaciones en los próximos días y semanas, dentro de un proceso orientado a reactivar la industria petrolera venezolana con participación de empresas estadounidenses.
Aunque no se han difundido detalles oficiales, se ha indicado que los ingresos se canalizan a través de cuentas internacionales, mientras continúan los contactos entre Washington y la administración venezolana encabezada por Delcy Rodríguez.
El mercado vuelve a los fundamentos
En paralelo, Estados Unidos ha iniciado la retirada de parte de su personal de bases militares en Oriente Medio, un gesto que refuerza la percepción de menor riesgo inmediato en la región. La geopolítica pierde peso, al menos por ahora, y el petróleo vuelve a mirar a los números.
Inventarios elevados, más oferta y señales de superávit global marcan el corto plazo del crudo. Un escenario que recuerda hasta qué punto el equilibrio energético sigue siendo frágil y dependiente tanto de los datos de producción como de los mensajes políticos que llegan al mercado.
