El mercado vuelve a mirar con desconfianza a la inteligencia artificial. Tras meses de subidas impulsadas por las expectativas alrededor de esta tecnología, las bolsas encadenan una nueva jornada de presión vendedora sobre las compañías más expuestas al sector tecnológico.
La corrección se concentra especialmente en los semiconductores, uno de los grandes termómetros de la fiebre inversora por la IA. Las caídas se han extendido por segundo día consecutivo y han golpeado con fuerza a varias compañías clave en Estados Unidos.
Entre los nombres más castigados aparecen AMD, con un retroceso del 7%, Intel, que pierde cerca del 5,9%, y Micron Technology, que cae un 12%. También SpaceX retrocede alrededor de un 4%, en un contexto de menor entusiasmo tras su reciente estreno bursátil.
La duda que inquieta al mercado
El temor de fondo es claro: que las enormes inversiones realizadas en torno a la IA no generen los retornos esperados. En los últimos meses, la narrativa del mercado ha estado marcada por centros de datos, chips de alto rendimiento, modelos avanzados y nuevas salidas a bolsa. Ahora, los inversores empiezan a preguntarse si los precios han corrido demasiado.
La presión no afecta solo a una empresa concreta. El movimiento se ha extendido desde fabricantes de chips hasta compañías de software, lo que refleja una inquietud más amplia sobre la valoración de todo el ecosistema tecnológico vinculado a la inteligencia artificial.
Las claves de la sesión pasan por tres factores:
- Los chips lideran las pérdidas entre los valores tecnológicos más expuestos a la IA.
- La rentabilidad futura de las inversiones vuelve a estar bajo examen.
- La euforia bursátil reciente empieza a mostrar señales de desgaste.
Europa resiste mejor, pero ASML también cae
En Europa, el impacto está siendo más moderado porque los grandes índices tienen una menor exposición directa al sector tecnológico. Aun así, la corrección también deja nombres propios.
ASML, el fabricante neerlandés de equipos para semiconductores y una de las compañías más relevantes del continente, cae alrededor de un 5%. Su retroceso muestra que la inquietud no se limita a Wall Street y que la cadena global de la IA también está bajo presión en el mercado europeo.
La diferencia está en la intensidad. Mientras Estados Unidos concentra buena parte de las grandes apuestas bursátiles por la inteligencia artificial, Europa se mueve con una dependencia menor de este tipo de valores. Eso amortigua el golpe, pero no lo elimina.
El Nasdaq sube, pero la euforia se enfría
La corrección llega después de un periodo de fuertes avances. El índice tecnológico Nasdaq acumula una subida del 9,3% en los últimos seis meses, impulsado por el entusiasmo alrededor de la IA y por las expectativas de nuevas operaciones corporativas.
En ese contexto, compañías como Anthropic y OpenAI preparan su salida a bolsa, mientras SpaceX ya ha dado el salto al mercado. La empresa de Elon Musk protagonizó uno de los debuts bursátiles más destacados de la historia reciente, aunque la euforia inicial se ha enfriado con rapidez.
Sus acciones encadenan tres sesiones consecutivas de descensos y se acercan a la zona de los 150 dólares. Ese nivel supone una caída cercana al 25% respecto a la cotización que marcaban hace solo una semana.
El mercado pone precio a las expectativas
La inteligencia artificial sigue siendo uno de los grandes motores de inversión tecnológica, pero el mercado empieza a exigir resultados más concretos. Ya no basta con crecer al calor de una tendencia. Los inversores quieren comprobar si las inversiones millonarias en chips, infraestructura y modelos de IA pueden traducirse en ingresos sostenibles.
La corrección no implica necesariamente el fin del ciclo alcista tecnológico, pero sí marca un cambio de tono. Después de meses de entusiasmo, la pregunta vuelve a estar sobre la mesa: cuánto vale realmente la promesa de la IA cuando los números empiezan a pesar más que las expectativas.
