«La inteligencia artificial no va a esperar a que este listo nadie….lo vemos todos los dias, miles de despidos…. En diez años el mundo se va a partir en dos clases de personas: los que se subieron a tiempo y los que limpiarán lo que ensucien los robots».
Por Carlos Rodan
Llevamos años con las manos metidas hasta el codo en esto. Hemos levantado más de once agencias de inteligencia artificial, hemos ayudado a miles de empresarios a meter la IA en sus negocios —de manera responsable, no a lo loco, no para sustituir a su gente de un día para otro, sino para multiplicar lo que ya hacían— y desde esa trinchera hemos visto algo que ya no se puede ocultar.
El mundo se está dividiendo en dos. Y no hablamos de empresarios. Hablamos de personas. De todos. A nivel global.
Los dos tipos de personas
Por un lado está el que reniega. El que cruza los brazos, mira la IA con asco y echa la culpa. Le echa la culpa a la tecnología, le echa la culpa a la gente que sí se ha metido, que sí está avanzando, que sí está construyendo. «Eso va a destruir empleos», dice. «Eso es una burbuja», repite. «Eso es trampa», se consuela.
Y por otro lado está el que se está adaptando. El que ha entendido que esto no es una moda, que es un cambio de era, y que en lugar de pelearse con la ola ha decidido subirse encima de ella.
Aquí viene la parte incómoda: tiene razón el que reniega en una sola cosa. Sí, la IA va a tumbar muchísimos empleos. De aquí a una década va a pasar algo que va a ser, sencillamente, demoledor. No lo decimos para asustar a nadie. Lo decimos porque lo estamos viendo construir con nuestras propias manos, todos los días, en cada empresa que ayudamos a implementar IA, vemos como hay despidos, desgraciadamente es un sabor agridulce, y es difícil adaptarse…y lo compensamos con la cantidad de personas que ayudamos a vivir de la IA…no podemos sentirnos mal por el que no se esta adaptando…aun que sea duro.
El que viva como los burros con las anteojeras u orejeras para solo mirar al frente, se la va a pegar. O te adaptas ahora y te aprovechas de la ola, o te adaptas tarde y eres uno más.
No hay tercera opción. Que quede claro. O te adaptas ahora, por las buenas, o te vas a adaptar dentro de unos años, cuando ya no te quede más remedio.
Y la diferencia entre una cosa y la otra es brutal:
El que se adapta ahora es el que va a ganar el dinero. El que va a posicionarse. El que va a poner las reglas.
El que se adapte dentro de diez años llegará tarde, agotado, a recoger las migajas. Será el último de la fila. Y, siendo crudos: será el esclavo de un sistema que otros construyeron mientras él miraba para otro lado.
Y ojo, que igual nos quedamos cortos. Igual no acaban siendo esclavos del sistema… sino esclavos de los propios robots.
Lo más irónico de todo es lo que va a venir después. Esos mismos que no quisieron adaptarse, esos mismos que se rieron, serán los que echen la culpa a los que sí lo hicieron. A los que se metieron antes, a los que ganaron mucho dinero, a los que hoy están perfectamente posicionados. Como si haberse movido a tiempo fuera un pecado en lugar de una decisión que ellos también tuvieron delante y no quisieron tomar.
La universidad de la IA
Pero aquí no venimos solo a meter miedo. Venimos a contar la otra cara, que es la que de verdad nos importa: esto es la mayor oportunidad que ha existido nunca para millones de personas.
Sobre todo para quien nunca quiso estudiar. Para quien no tuvo la oportunidad de ir a la universidad. Para quien por dinero, por familia, por circunstancias o por lo que fuera se quedó fuera del juego que prometían las carreras «de toda la vida».
Porque se acaba de abrir una puerta nueva, y nadie te pide el expediente para entrar: la universidad de la IA.
En dos o tres meses —no en cinco años de carrera y dos de máster, en dos o tres meses— te puedes convertir en un experto. Y no lo decimos como frase de motivación barata: lo decimos porque lo hemos visto pasar decenas de veces. Gente que partía de cero, sin títulos, sin contactos, sin nada, barriendo a nivel económico a otros que se gastaron una fortuna y una década en carreras impresionantes.
El conocimiento ya no está encerrado en un aula carísima. Está al alcance del que tenga hambre. Y el hambre no necesita beca.
Cuidado: no todo es sustituible (pero menos de lo que crees)
Vamos a ser justos, porque la honestidad es lo único que nos diferencia del vendehúmos de turno.
Sí, hay profesiones que parecen insustituibles. Y conviene decirlo.
Pero cuidado, mucho cuidado, con dónde pones la línea.
Porque no estamos hablando solo de oficios menores. Estamos hablando de médicos. De militares. De profesiones que durante toda la vida hemos considerado intocables. Y la realidad es que todo eso también va a ser asistido, transformado y, en gran parte, sustituido por robots y por agentes de IA.
¿Va a haber siempre un médico supervisando al robot? Por supuesto. Eso está clarísimo, y debe ser así. Siempre hará falta una mano y un criterio humano por encima de la máquina. Pero el grueso del trabajo, la ejecución, el músculo de casi todo… eso va a hacer, que los salarios sean menores..ya que el grueso del trabajo estará realizado por máquinas…..eso va a estar hecho por sistemas que hoy ya estamos viendo nacer.
El que crea que su título lo blinda para siempre se está engañando. El que entienda que su título, sumado a la IA, lo convierte en imparable, ese ha entendido el juego.
La decisión es tuya. Pero es ahora.
No te estamos pidiendo que te lo creas porque lo digamos nosotros. Te estamos pidiendo que abras los ojos.
Dentro de diez años habrá dos tipos de personas, y tú vas a ser una de las dos. No hay neutral. No existe el «ya veré». El «ya veré» es, directamente, la silla del último.
O te adaptas ahora, o te adapta más tarde y pierdes la oportunidad.
Nosotros ya elegimos. Te toca a ti.
