La creación de empresas en España perdió impulso en mayo. Según la última Estadística Mercantil del Colegio de Registradores, durante ese mes se constituyeron 11.312 sociedades mercantiles, frente a las 13.286 registradas en mayo de 2025.
La diferencia deja una caída interanual del 14,9%, equivalente a casi 2.000 empresas menos en comparación con el mismo mes del año anterior. El dato confirma un cambio de ritmo en el ecosistema empresarial español después de un inicio de año mucho más dinámico.
La creación de empresas encadena dos meses en negativo
Mayo no fue un tropiezo aislado. El descenso llega después de la caída registrada en abril, por lo que la constitución de sociedades suma ya dos meses consecutivos de retrocesos.
El giro destaca todavía más si se compara con el fuerte arranque de 2026. En febrero, por ejemplo, la creación de empresas llegó a crecer un 40,6% interanual, una subida que elevó con fuerza el volumen de nuevas sociedades.
Los registradores apuntan a que parte de esta evolución puede responder a una corrección tras los niveles elevados de los primeros meses del año. Aun así, el organismo mantiene una lectura prudente: la tendencia de los últimos 12 meses sigue siendo positiva en términos generales, aunque mayo deja señales claras de moderación.
La incertidumbre enfría nuevas decisiones empresariales
La creación de sociedades suele actuar como un termómetro rápido de la actividad económica. Cuando el entorno se vuelve menos previsible, muchos proyectos se aplazan. No desaparecen, pero esperan.
En este caso, los registradores vinculan la moderación reciente con un contexto marcado por la incertidumbre económica y geopolítica internacional. Entre los factores que influyen en las decisiones empresariales figuran los conflictos geopolíticos, las tensiones comerciales, la evolución de los tipos de interés y las dudas sobre el crecimiento global.
Para muchos emprendedores, constituir una sociedad implica asumir costes, compromisos y previsiones de ingresos. Si el escenario se mueve demasiado, la decisión puede retrasarse hasta que haya más visibilidad. ¿Es un parón estructural o una pausa tras meses de fuerte actividad? Los próximos datos serán clave para medirlo.
El retroceso afecta a la mayoría de comunidades autónomas
La caída de mayo no se explica por el comportamiento de una única región. El descenso se extendió por casi todo el territorio nacional. Solo tres comunidades autónomas, además de Ceuta y Melilla, registraron aumentos en la creación de empresas durante el mes. Las otras quince comunidades autónomas cerraron mayo con descensos.
La evolución de Andalucía, Cataluña y Madrid resulta especialmente relevante, ya que estas tres comunidades concentran cerca del 60% de todas las sociedades constituidas en España. Su peso dentro del mapa empresarial hace que cualquier variación en estas regiones tenga un impacto directo en el resultado nacional.
Las ampliaciones de capital resisten mejor
El freno en la creación de nuevas sociedades contrasta con la evolución de las ampliaciones de capital. En mayo se registraron 606 ampliaciones de capital en Madrid y 492 en Cataluña, dos de los principales motores empresariales del país.
En el conjunto de España, este indicador creció un 1% interanual. El avance fue más suave que el registrado en abril, cuando las ampliaciones aumentaron un 8,1%, pero mantiene una señal relevante: muchas empresas ya constituidas siguen buscando recursos para crecer.
Este contraste dibuja una fotografía más matizada del momento económico. Se crean menos compañías nuevas, pero parte del tejido empresarial existente continúa reforzando su estructura financiera.
Menos nuevas empresas, pero no menos actividad empresarial
La lectura de mayo apunta a una fase de mayor prudencia en el emprendimiento, no necesariamente a una retirada generalizada de la actividad empresarial. Por un lado, la caída del 14,9% en la constitución de sociedades refleja que nuevos proyectos están entrando con más cautela al mercado.
Por otro, el aumento de las ampliaciones de capital muestra que las compañías activas siguen tomando decisiones de inversión y crecimiento. Para los registradores, esta diferencia sugiere que las empresas ya existentes mantienen confianza en sus planes a medio y largo plazo, mientras que la puesta en marcha de nuevos negocios atraviesa un momento más sensible.
El emprendimiento español no se detiene, pero sí pisa el freno tras el fuerte arranque de 2026. La evolución de los próximos meses dependerá de si la incertidumbre internacional se estabiliza o continúa condicionando las decisiones de quienes quieren lanzar una nueva empresa.
