El centro económico Fedea cuestiona la reforma laboral: menos temporalidad, pero estabilidad limitada 

La reforma laboral de 2021 logró reducir de forma clara la temporalidad en España. Ese es el dato más visible. Pero el nuevo estudio de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada, Fedea, introduce una lectura menos cómoda: tener menos contratos temporales no significa, automáticamente, tener empleos mucho más estables.

El informe se centra en los trabajadores jóvenes que entran al mercado laboral y analiza si la limitación del contrato temporal ha mejorado también la calidad del empleo. La conclusión principal es matizada. La reforma cambió con fuerza el tipo de contrato utilizado por las empresas, pero su impacto sobre la estabilidad real del trabajo fue más limitado.

Menos temporalidad, pero no el mismo salto en estabilidad

El estudio, elaborado por Florentino Felgueroso, José Ignacio García-Pérez, Marcel Jansen, Sergi Jiménez-Martín y Daniel Pérez-Gutiérrez, examina los efectos de una norma que transformó la contratación en España. La reforma fue aprobada a finales de 2021 tras el acuerdo entre el Ministerio de Trabajo, los sindicatos y la patronal.

Uno de sus cambios más relevantes fue la eliminación del contrato por obra y servicio, una modalidad muy utilizada hasta entonces. El resultado se notó rápido en las estadísticas laborales. Antes de la reforma, el 25% de los asalariados tenía contrato temporal. En 2025, esa proporción se situaba en el 15%.

La caída es clara. Sin embargo, Fedea advierte de que ese avance formal no se ha trasladado con la misma intensidad a otros indicadores: cuánto dura el primer empleo, cuánto tiempo permanece el trabajador en el puesto o qué ingresos acumula durante esa primera experiencia laboral. La cuestión de fondo es: ¿un contrato indefinido garantiza hoy más estabilidad que antes? Según el análisis, no siempre.

El contrato indefinido gana terreno entre los jóvenes

Uno de los datos más relevantes aparece al comparar provincias. En los territorios donde la temporalidad era más alta antes de la reforma, el acceso de los jóvenes a contratos indefinidos aumentó 6,4 puntos porcentuales más que en las zonas donde el empleo temporal tenía menor peso.

Ese avance permitió cerrar el 87% de la brecha previa en el acceso a contratos indefinidos. Es decir, la reforma sí consiguió modificar con claridad la tipología contractual de los nuevos empleos.

El matiz llega al medir la estabilidad efectiva. Según Fedea, la brecha en la duración media del primer episodio laboral se redujo un 40%. También bajó un 32% la diferencia en la probabilidad de que un empleo durara más de seis meses. En los ingresos acumulados durante el primer empleo, el efecto diferencial fue equivalente al 14% de la brecha existente antes de la reforma.

Son avances, pero no reflejan una transformación completa. Hay más contratos indefinidos, pero eso no implica necesariamente que los jóvenes mantengan su puesto durante mucho más tiempo o que acumulen ingresos claramente superiores en su primer empleo.

Por qué el contrato indefinido ya no cuenta lo mismo

La explicación de Fedea se apoya en un cambio de fondo: el contrato indefinido ha pasado a ocupar un espacio mucho más amplio dentro del mercado laboral. Antes de la reforma, muchas actividades de corta duración se cubrían con contratos temporales. Tras el cambio legal, una parte de esos puestos ha pasado a formalizarse como indefinida. El contrato cambia, pero la naturaleza del empleo puede seguir siendo inestable.

Esto altera la lectura tradicional del contrato indefinido. Durante años, se asoció con relaciones laborales más duraderas y con menor rotación. Ahora también puede incluir empleos de menor continuidad, puestos con entradas y salidas frecuentes o necesidades empresariales muy vinculadas a picos de actividad.

Fedea también señala que las empresas ya no pueden seleccionar con la misma intensidad qué empleos convierten en indefinidos. En su análisis, esto puede reducir la calidad media de los emparejamientos laborales, porque dentro de la contratación indefinida entran ahora ocupaciones que antes habrían seguido la vía temporal.

El resultado es una paradoja: mejoran los datos de temporalidad, pero una parte de la inestabilidad permanece dentro de la nueva contratación indefinida.

Fedea pide actuar sobre las empresas con más rotación

El informe no niega la importancia de haber reducido la temporalidad contractual. Al contrario, Fedea considera necesarias las reformas legales que limitan el abuso del empleo temporal. Su advertencia es otra: esas medidas, por sí solas, no bastan para asegurar una mejora sustancial de la estabilidad laboral.

La fundación plantea introducir mecanismos que hagan que las empresas con alta rotación asuman parte de los costes sociales que generan. En concreto, propone un sistema de bonus-malus vinculado a las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social. La idea sería:

  • Las empresas con más rotación pagarían cotizaciones más altas.
  • Las compañías con relaciones laborales más estables podrían verse menos penalizadas.
  • El incentivo actuaría sobre la rotación sin elevar las indemnizaciones por despido.
  • Tampoco exigiría endurecer las reglas sobre los despidos procedentes.

Con esta propuesta, Fedea intenta desplazar el debate desde el tipo de contrato hacia el comportamiento real de las empresas. No se trata solo de mirar si un contrato es temporal o indefinido, sino de comprobar cuánto dura el empleo y qué estabilidad ofrece al trabajador.

Una lectura más incómoda de la reforma laboral

El análisis abre una nueva capa en el debate sobre la reforma laboral. El Gobierno suele destacar la fuerte caída de la temporalidad como uno de los grandes logros de la norma. Fedea no discute ese descenso, pero pide mirar más allá del titular estadístico.

La reducción de los contratos temporales es evidente. Lo que el estudio cuestiona es si ese cambio ha creado una mejora equivalente en la estabilidad real de los jóvenes que acceden al mercado laboral.La reforma ha cambiado la fotografía contractual de España.

La duda, según Fedea, es cuánto ha cambiado la película completa: la duración de los empleos, la continuidad de los trabajadores y los ingresos que logran acumular en sus primeros pasos laborales. El debate ya no está solo en cuántos contratos temporales hay, sino en cuántos empleos son realmente estables después de la reforma.

No hay comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *