Magna invierte otros 35 millones en Yuma y refuerza la apuesta por baterías intercambiables en India

Magna International ha decidido aumentar su apuesta por Yuma Energy con una inversión adicional de 35 millones de dólares. La compañía india opera una red de intercambio de baterías para vehículos eléctricos de dos y tres ruedas, un formato que ha tenido dificultades en muchos mercados pero que puede encajar mejor en ciudades con alta densidad de reparto y movilidad ligera.

Yuma nació como una empresa vinculada a Yulu y a Magna en 2023. Desde entonces ha completado más de 60 millones de intercambios y cuenta con unas 100.000 baterías desplegadas. La nueva inversión diluirá la participación de Yulu, aunque no se ha revelado el nuevo reparto accionarial.

La tesis de Yuma depende de una realidad muy concreta: para un repartidor, cargar durante media hora puede significar perder ingresos. Cambiar una batería en menos de dos minutos altera la economía de uso de un vehículo eléctrico, especialmente cuando la jornada se mide en kilómetros recorridos y entregas completadas.

La red de Yuma supera las 400 estaciones, con más de 2.500 unidades de carga, y opera en 18 ciudades indias. Entre ellas están Bengaluru, Hyderabad, Mumbai, la región de Delhi, Jaipur, Lucknow, Indore, Coimbatore, Kochi y Kolkata. La empresa planea entrar en Chennai y Pune en los próximos trimestres, además de densificar los mercados donde ya opera.

El negocio aún no es rentable en conjunto, pero algunos puntos maduros ya son positivos a nivel de EBITDA, según la compañía. Yuma cerró el ejercicio finalizado en marzo de 2026 con alrededor de 1.000 millones de rupias de ingresos, unos 10,5 millones de dólares, y aspira a alcanzar equilibrio de EBITDA en los próximos dos trimestres.

El plan con el nuevo capital es duplicar la flota de baterías durante los próximos 12 a 18 meses. Eso exige fabricar y desplegar hardware antes de que toda la demanda esté garantizada. Es el dilema de cualquier infraestructura: si la red no existe, los usuarios no confían; si se construye demasiado pronto, el capital queda inmovilizado.

Magna no está comprando solo crecimiento en India, sino aprendizaje industrial sobre un formato que podría viajar a otros mercados de dos ruedas. Vietnam, Tailandia o algunos países africanos comparten una base amplia de motocicletas, menor penetración del coche privado y fuerte demanda urbana. Yuma aún no ha iniciado esos despliegues, pero los menciona como opciones a medio plazo.

La empresa diseña y fabrica sus propios paquetes de batería y unidades de carga, con producción en Chennai y Bengaluru. Ese control vertical puede ayudarle a optimizar seguridad, mantenimiento y costes, aunque también aumenta la complejidad operativa. No es lo mismo vender software de movilidad que gestionar inventario energético distribuido por cientos de ubicaciones.

Para Europa, el caso sirve como comparación útil. Las ciudades españolas tienen reparto urbano, presión ambiental y flotas eléctricas en crecimiento, pero también menos volumen de motos profesionales que algunas urbes asiáticas. Yuma muestra que el intercambio de baterías no es una solución universal, sino una apuesta que necesita densidad, estándares y usuarios intensivos para tener sentido económico.

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