X ha anunciado un cambio relevante en la forma en que remunera a creadores e influencers. La plataforma dejará de aceptar nuevos participantes en su programa actual de reparto de ingresos y lo sustituirá por Original Content Rewards. Los usuarios que ya estaban dentro del sistema seguirán generando ingresos hasta el 7 de septiembre, y a partir del 8 de septiembre podrán solicitar acceso al nuevo programa.
El cambio confirma que las plataformas sociales están intentando corregir incentivos que premiaban volumen, agregación y contenido reciclado más que trabajo propio. X sostiene que su programa anterior había llegado a un punto de incentivos desalineados. La nueva propuesta busca recompensar publicaciones originales, incluyendo reportajes, análisis, fotos, vídeos, memes y gráficos creados por el propio usuario. La compañía también aceptará comentarios sobre material de terceros, siempre que aporten valor transformador.
Los requisitos mantienen una barrera de entrada relevante. Los participantes deberán estar suscritos a una modalidad Premium y cumplir umbrales como 500 seguidores verificados y 500.000 impresiones en el feed principal procedentes de usuarios verificados durante 90 días. Es una forma de vincular monetización a cuentas con cierta escala y a señales de audiencia que la plataforma considera de mayor calidad.
La medida llega después de varios ajustes previos en el programa de monetización. X ya había intentado reducir pagos a cuentas de agregación y a perfiles acusados de explotar titulares, clips ajenos o contenido diseñado para maximizar respuestas. Algunos cambios generaron quejas entre cuentas populares y la plataforma terminó modulando parte de las reglas. Esta vez, X presenta el reemplazo como un rediseño de base.
Para los creadores, el mensaje es claro: depender de republicar contenido ajeno será menos rentable si las plataformas consiguen medir originalidad con precisión. Eso puede beneficiar a periodistas independientes, analistas, fotógrafos, creadores de vídeo y perfiles especializados que producen material propio. También puede complicar el negocio de cuentas que viven de resumir publicaciones de otros, aunque la frontera entre curación útil y copia oportunista seguirá siendo difícil de trazar.
El reto técnico es enorme. Detectar originalidad no consiste solo en comparar archivos duplicados. Un usuario puede añadir contexto real a un vídeo, traducir una noticia con análisis propio o crear un gráfico a partir de datos públicos. Otro puede cambiar ligeramente una imagen para esquivar filtros. Si el sistema automatizado penaliza trabajos legítimos o deja pasar copias, la confianza de los creadores se resentirá rápido.
El movimiento también forma parte de una batalla más amplia por atraer talento creativo. YouTube, TikTok, Instagram, Substack y plataformas de streaming compiten por la atención y por los ingresos de quienes producen contenido. X necesita ofrecer una vía de monetización creíble si quiere que periodistas, comentaristas y creadores publiquen primero allí y no usen la red solo como canal de distribución.
Para marcas y empresas, el cambio puede alterar campañas con creadores. Si la plataforma premia material original, tendrá más sentido financiar piezas propias, análisis y formatos nativos que comprar simples republicaciones. La creator economy se está profesionalizando: menos arbitraje de tráfico, más propiedad intelectual, más medición y más dependencia de reglas que pueden cambiar de un día para otro.
