Waymo y Zoox aceleran su expansión y llevan los robotaxis a más ciudades de Estados Unidos

La carrera de los robotaxis en Estados Unidos ha ganado velocidad con nuevos movimientos de Waymo y Zoox. CNBC informó de que Waymo, filial de Alphabet, amplía su servicio a más mercados, mientras que Amazon prepara nuevas pruebas con Zoox. Axios detalló lanzamientos y planes en ciudades como San Diego, Denver y Houston. La movilidad autónoma empieza a salir de la fase de demostraciones puntuales para convertirse en un servicio urbano cada vez más visible.

Waymo ha abierto viajes sin conductor al público en San Diego tras más de un año de pruebas, con acceso inicial mediante lista de espera. También ha lanzado operaciones en Denver y prepara expansión en rutas de mayor complejidad, incluidos aeropuertos y autopistas en algunas ciudades. La compañía ya opera en más de una decena de mercados y busca aumentar frecuencia, cobertura y eficiencia de flota.

El cambio relevante es que la competencia ya no se mide solo por quién consigue que el vehículo conduzca, sino por quién puede operar flotas de forma segura, barata y regulatoriamente aceptable. Un robotaxi necesita software, sensores y mapas, pero también mantenimiento, limpieza, atención al cliente, seguros, permisos locales y respuesta ante incidentes.

Zoox, propiedad de Amazon, empezará pruebas en Houston con vehículos retrofitted y conductores de seguridad. La empresa eligió zonas como Rice Village, Texas Medical Center, Galleria, Memorial Park, Downtown, Midtown y Hyde Park. Houston ofrece clima, tráfico y complejidad urbana suficientes para probar límites técnicos. La compañía no ha fijado una fecha para abrir viajes públicos.

La expansión muestra dos estrategias distintas. Waymo avanza con servicio comercial progresivo y una red de ciudades cada vez más amplia. Zoox sigue construyendo experiencia operativa antes de liberar su propuesta al público, con el objetivo de desplegar vehículos diseñados desde cero para autonomía. Tesla, mientras tanto, mantiene su propia promesa de robotaxi con un enfoque más apoyado en cámaras y software.

Para las ciudades, la llegada de robotaxis plantea preguntas concretas: seguridad vial, convivencia con taxis, recogidas en aeropuertos, acceso para personas con movilidad reducida y uso de datos urbanos. Cada municipio tendrá que decidir si trata estos servicios como transporte público complementario, competencia privada o infraestructura tecnológica regulada.

El negocio todavía debe demostrar rentabilidad. Los vehículos autónomos pueden reducir el coste de conductor, pero añaden sensores caros, supervisión remota, mantenimiento especializado y equipos de seguridad. Además, operar en una ciudad no garantiza trasladar el mismo rendimiento a otra. Clima, señalización, comportamiento de peatones y diseño vial cambian la dificultad.

También hay un componente geopolítico y de cadena de suministro. Algunos vehículos de próxima generación de Waymo están vinculados a plataformas fabricadas por Zeekr, del grupo chino Geely, según Axios. En un entorno estadounidense más sensible a tecnología conectada de origen chino, esa dependencia puede generar fricción regulatoria. La autonomía no es solo software, también es hardware importado, sensores, datos y confianza.

La movilidad autónoma entra en una fase menos espectacular y más exigente: pasar de funcionar en pruebas a sostener un servicio urbano cotidiano. Si Waymo y Zoox logran escalar sin incidentes graves y con costes razonables, el impacto sobre taxis, VTC, logística ligera y planificación urbana será profundo. Si los márgenes no acompañan, la expansión puede quedarse en mercados selectivos.

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