Una investigación publicada por 404 Media ha sacado a la luz el funcionamiento interno de Doublespeed, una startup que ofrecía a sus clientes acceso automatizado a cientos de cuentas en redes sociales gestionadas mediante inteligencia artificial. La empresa empezó a circular en el sector en octubre y había despertado interés por una propuesta tan ambiciosa como controvertida: escalar la presencia en plataformas sociales utilizando una red física de teléfonos controlados de forma centralizada.
El proyecto contaba, además, con el respaldo del fondo de capital riesgo Andreessen Horowitz, lo que contribuyó a legitimar su narrativa dentro del ecosistema tecnológico. La promesa era clara. Automatizar la creación y gestión de perfiles aparentemente humanos para publicar contenido de forma constante y adaptada a los algoritmos de cada red social.
La investigación se apoya en el testimonio de un hacker que logró acceder a los sistemas internos de Doublespeed. No se trató de una filtración parcial. Según relató al medio, pudo observar en tiempo real la infraestructura completa: teléfonos activos, ordenadores de control, cuentas asignadas a cada dispositivo, servidores proxy utilizados para ocultar la ubicación y tareas programadas para cada perfil. En la práctica, una granja de móviles diseñada para simular actividad humana a escala industrial.
Uno de los elementos más llamativos fue el grado de centralización. Desde un único panel era posible gestionar decenas de terminales, reiniciar dispositivos, cambiar identidades digitales y acceder directamente a cada cuenta asociada. Para entender el alcance, bastaba con seleccionar un teléfono concreto y lanzar una acción, como publicar un vídeo o interactuar con otros perfiles. Todo sin intervención manual directa.
La información extraída incluía una lista de más de 400 cuentas activas en TikTok. Aproximadamente la mitad de esos perfiles se utilizaban para promocionar productos y servicios de consumo. En muchos casos, sin indicar que se trataba de contenido patrocinado. Este detalle no es menor. La publicidad encubierta vulnera tanto las normas internas de la plataforma como la regulación vigente en Estados Unidos.
Entre los productos promocionados aparecían aplicaciones de aprendizaje de idiomas, suplementos alimenticios, dispositivos de masaje, servicios de citas y otros artículos habituales del comercio digital. Un ejemplo concreto ilustra bien el modelo. Un perfil con nombre y apariencia realista había publicado cerca de 200 vídeos protagonizados por una mujer generada por IA que recomendaba de forma recurrente un rodillo de masaje. El contenido acumulaba miles de visualizaciones y comentarios, sin revelar en ningún momento su carácter publicitario.
Este tipo de prácticas entra en conflicto directo con las directrices de la Federal Trade Commission, que exige identificar de forma clara cualquier relación comercial en redes sociales. También choca con los esfuerzos de las plataformas por frenar el uso de bots y redes de cuentas falsas, un problema que se ha intensificado con la llegada de herramientas generativas.
El hacker aseguró haber notificado la vulnerabilidad a Doublespeed el 31 de octubre. Pese a ello, afirmó que mantuvo acceso a los sistemas durante varias semanas después de la comunicación inicial. Este dato plantea dudas sobre las medidas de seguridad internas de la empresa y sobre la protección de los datos asociados a las cuentas gestionadas.
En el momento de la publicación del reportaje, Doublespeed operaba exclusivamente en TikTok. Sin embargo, según la documentación interna revisada por 404 Media, la startup tenía planes de expandir su modelo a otras plataformas como Instagram, Reddit y X. De materializarse esa expansión, el alcance de este tipo de redes automatizadas podría multiplicarse de forma notable.
El caso pone sobre la mesa una cuestión más amplia. La combinación de inteligencia artificial generativa, infraestructura física barata y automatización avanzada está reduciendo drásticamente el coste de simular comportamiento humano en internet. Lo que antes requería grandes equipos ahora puede gestionarse con unas pocas personas y software bien diseñado.
También reabre el debate sobre la responsabilidad de inversores y plataformas. ¿Hasta qué punto se auditan los modelos de negocio que prometen crecimiento acelerado en redes sociales? ¿Es sostenible un ecosistema donde la línea entre usuario real, creador de contenido y avatar sintético se difumina cada vez más?
La historia de Doublespeed no es un caso aislado, pero sí un ejemplo claro de hacia dónde se dirige una parte del marketing digital. Redes de perfiles artificiales, publicidad opaca y una carrera constante por adelantarse a los sistemas de detección. La investigación de 404 Media ofrece una rara mirada al interior de estas operaciones y deja una advertencia implícita. A medida que la tecnología avanza, también lo hacen las formas de manipular la atención en internet.
