El gigante chino SAIC, propietario de MG y considerado el mayor fabricante de automóviles de China, mantiene a Galicia entre sus opciones para instalar su primera fábrica de coches en Europa. El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, se mostró este lunes optimista ante la posibilidad de que el grupo elija la comunidad para levantar un complejo industrial vinculado al automóvil.
La operación todavía no está cerrada. Rueda insistió en que el proceso exige prudencia, aunque dejó claro que la Xunta trabaja para captar una inversión que, si sale adelante, tendría un impacto relevante en el tejido industrial gallego. No se trataría solo de ensamblar vehículos, sino de un proyecto más amplio, con actividad relacionada también con la producción de piezas.
Galicia busca atraer una inversión clave para el coche eléctrico
A finales de abril, el presidente gallego viajó a China y visitó el macrocomplejo de SAIC Motors en Zhengzhou. Allí presentó las ventajas de Galicia para atraer proyectos ligados a la movilidad eléctrica, un sector en el que la competencia entre territorios europeos se ha intensificado.
Durante ese viaje, Rueda también mantuvo un encuentro en Pekín con Wang Xiaoqiu, presidente del grupo automovilístico. En aquel momento, el dirigente gallego ya quiso rebajar expectativas y trasladó que no había ningún acuerdo cerrado, sino una oferta por parte de la Xunta para mostrar las posibilidades industriales de la comunidad.
La estrategia pasa por poner sobre la mesa varios argumentos: la experiencia de la industria auxiliar, la capacidad logística y la estabilidad institucional. Galicia ya cuenta con un ecosistema vinculado al automóvil, algo que puede pesar en la decisión de un fabricante que busca implantarse en Europa con garantías.
Un proyecto industrial de gran alcance
Rueda explicó tras la reunión del Consello de la Xunta que su deber como presidente es intentar captar inversiones para Galicia. En especial, aquellas que puedan generar empleo y reforzar la actividad económica. ¿Qué supondría una planta de SAIC en la comunidad? Para el Gobierno gallego, sería una oportunidad para consolidar a Galicia como polo industrial en un momento de transición hacia el vehículo eléctrico.
El presidente defendió que la inversión buscada debe ser potente y capaz de crear puestos de trabajo. También vinculó su viaje a China con esa prioridad política y económica. Según trasladó, la Xunta está actuando con voluntad de atraer proyectos, pero sin dar por hecho un resultado que todavía depende de varios factores.
Rueda también aprovechó para marcar distancia con quienes, a su juicio, mantienen una posición contraria a determinadas implantaciones industriales. Sin embargo, el mensaje central fue más prudente que triunfalista: Galicia aspira a conseguir el proyecto, pero el acuerdo no está cerrado.
La ubicación apunta a Ferrolterra, pero la decisión será de SAIC
Uno de los puntos más sensibles es el lugar elegido para levantar la fábrica. La zona de Ferrolterra aparece como una de las opciones con más peso, aunque Rueda evitó confirmar una ubicación definitiva. La Xunta, explicó, tiene la obligación de presentar los emplazamientos que considera más adecuados dentro de Galicia.
La última palabra, en cualquier caso, corresponderá a la empresa. SAIC deberá escoger el lugar que considere más conveniente para sus intereses, entre las alternativas planteadas. Rueda recordó que hubo varias opciones sobre la mesa y que, si el proyecto fructifica, la elección final dependerá de los promotores.
La posible llegada de SAIC encajaría en un momento especialmente relevante para la industria del automóvil en Europa. Los fabricantes chinos han acelerado su expansión internacional, mientras el mercado europeo se prepara para una mayor presencia de marcas asiáticas en el segmento eléctrico.
La Xunta pide prudencia y colaboración institucional
El presidente gallego subrayó que se trata de un proceso complejo y que no depende únicamente de la Xunta. Por eso, pidió actuar con cautela hasta el final. La administración autonómica quiere mantener la expectativa abierta, pero sin presentar como cerrado un proyecto que todavía está en negociación.
Rueda también se refirió al papel del Gobierno central. Admitió que, si la iniciativa se materializa, será un logro compartido por todos los que hayan contribuido a hacerla posible. Según explicó, ya ha solicitado colaboración al Ejecutivo de Pedro Sánchez y considera que esa cooperación se está produciendo.
Para el presidente de la Xunta, una inversión de esta dimensión no solo sería relevante para Galicia, sino también para España. La llegada de un fabricante como SAIC reforzaría la capacidad industrial del país en plena transformación del sector automovilístico.
La conclusión de Rueda fue clara: si finalmente Galicia consigue atraer esta fábrica, el mérito será colectivo. Mientras tanto, la comunidad sigue intentando posicionarse como destino para una inversión que podría cambiar el mapa industrial gallego y abrir una nueva etapa para la fabricación de coches eléctricos en Europa.
