Pulso en el streaming: Paramount lanza una opa hostil para arrebatar Warner a Netflix

La venta de Warner Bros Discovery (WBD) vuelve a quedar en el aire. Paramount Skydance ha presentado una oferta hostil de 108.400 millones de dólares para hacerse con el grupo, apenas días después de que Warner cerrara un acuerdo con Netflix valorado en 82.700 millones. El movimiento reintroduce incertidumbre en una transacción que parecía encaminada tras meses de conversaciones entre distintos actores del audiovisual. 

La propuesta de Paramount se dirige directamente a los accionistas de WBD con una compra en efectivo de 30 dólares por acción. Es una cifra superior a la pactada con Netflix, que combinaba 23,25 dólares en efectivo y 4,50 dólares en acciones, hasta un total de 27,75 dólares por título. En términos globales, la oferta rival aporta 18.000 millones de dólares más en efectivo respecto a la alternativa de la plataforma de streaming.

Dos modelos de adquisición sobre la mesa

Más allá del precio, la diferencia clave está en el alcance. Paramount propone absorber la totalidad de Warner Bros Discovery, integrando todas sus divisiones, desde estudios hasta cadenas de cable. El acuerdo con Netflix, en cambio, se limita a los activos cinematográficos y el negocio de streaming, dejando fuera otras áreas relevantes del grupo, como la red global de televisión por cable.

Según información publicada por CNBC, los términos ahora planteados por Paramount ya habían sido rechazados previamente por el consejo de WBD antes de que se firmara el pacto con Netflix. Ese rechazo explicaría la decisión de la compañía de acudir directamente a los accionistas mediante una OPA hostil, saltándose el filtro del consejo.

Respaldo financiero de primer nivel

La ofensiva de Paramount cuenta con apoyo de capital de la familia Ellison y del fondo RedBird Capital, junto a una estructura de deuda que suma 54.000 millones de dólares en compromisos financieros aportados por entidades como Bank of America, Citi y Apollo. Este respaldo es el pilar que sostiene una operación de tamaño histórico, una de las más ambiciosas planteadas nunca en el entretenimiento.

Una disputa que viene de lejos

La pugna no nace ahora. Netflix se impuso inicialmente a Paramount y Comcast en una primera fase del proceso, culminando en el acuerdo preliminar con Warner. Sin embargo, la nueva maniobra reactiva una batalla corporativa que ya se prolonga durante meses por el control de uno de los conglomerados más emblemáticos de Hollywood.

Riesgos regulatorios en aumento

El pacto con Netflix ya había levantado alertas en materia de competencia, al fusionar dos actores de peso en el mercado del streaming. Estas preocupaciones fueron incluso señaladas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que advirtió públicamente sobre los riesgos asociados al tamaño de la concentración resultante.

Una eventual unión entre Paramount y Warner tampoco quedaría al margen de ese escrutinio. La dimensión de la operación podría activar revisiones exhaustivas de las autoridades regulatorias, con especial atención a los posibles efectos sobre la diversidad de oferta y la competencia global.

Penalizaciones que pesan en la balanza

El acuerdo firmado por Netflix incorpora cláusulas económicas de alto impacto. La plataforma se comprometió a pagar 5.800 millones de dólares a WBD si la transacción no llega a cerrarse, mientras que Warner debería abonar 2.800 millones en caso de cancelación por iniciativa propia. Estos compromisos añaden una presión financiera adicional a cualquier decisión futura.

Por ahora, Netflix guarda silencio ante la ofensiva. El mercado observa con cautela una disputa que no solo definirá el futuro de Warner Bros Discovery, sino que puede reconfigurar el mapa global del entretenimiento y el streaming en los próximos años.

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