Los robots humanoides chinos se exhiben en la gala del Año Nuevo Lunar

Fuente Vincent Thian

La gala anual del Festival de Primavera de la cadena estatal CCTV no es solo entretenimiento. Es el programa más visto del país y, desde hace años, un escaparate de prioridades estratégicas. Esta vez, el mensaje fue claro: los robots humanoides ocupan un lugar central en los planes industriales de Pekín.

Cuatro empresas emergentes, Unitree Robotics, Galbot, Noetix y MagicLab, llevaron sus máquinas al escenario. La gala, que cada año reúne a cientos de millones de espectadores, funciona en China como un termómetro político y tecnológico. ¿Qué mejor vitrina que esa?

Los tres primeros sketches incluyeron robots en papeles centrales. En una de las actuaciones más largas, más de una docena de humanoides de Unitree realizaron secuencias de artes marciales con espadas, bastones y nunchakus junto a niños actores. No fue una simple coreografía: una escena replicó los movimientos inestables y las caídas del llamado “boxeo del borracho”, obligando a los robots a recuperar el equilibrio tras desplomarse en el suelo.

La apertura del programa también dio espacio al chatbot Doubao, desarrollado por ByteDance. Más adelante, cuatro robots de Noetix participaron en un número cómico con actores humanos. Los de MagicLab bailaron sincronizados durante la canción “We Are Made in China”, compartiendo escenario sin incidentes visibles.

Salidas a bolsa y calendario estratégico

La exposición televisiva coincide con movimientos corporativos concretos. Empresas como AgiBot y Unitree preparan ofertas públicas iniciales este año. En paralelo, varias startups chinas de inteligencia artificial eligieron los nueve días festivos del Año Nuevo Lunar para presentar nuevos modelos, un periodo en el que el consumo digital se dispara.

La gala de 2025 ya había marcado un precedente: 16 humanoides de tamaño completo de Unitree bailaron al unísono con artistas. Semanas después, el fundador de la empresa participó en un simposio tecnológico junto al presidente Xi Jinping, el primero de ese tipo desde 2018.

En el último año, Xi se reunió con cinco fundadores de compañías de robótica. En el mismo periodo recibió a cuatro empresarios de vehículos eléctricos y a cuatro del sector de semiconductores. El mensaje es nítido: la robótica figura en el mismo nivel de prioridad que industrias consideradas estratégicas.

Georg Stieler, director general para Asia y responsable de robótica y automatización en la consultora Stieler, sostiene que la gala funciona como un canal directo entre política industrial y audiencia masiva. Según explica, aparecer en ese escenario puede traducirse después en pedidos públicos, mayor atención de inversores y más acceso al mercado.

El experto destaca además el salto técnico en apenas un año. El control del movimiento, señala, evidencia avances en el desarrollo del “cerebro” del robot, el software de inteligencia artificial que permite ejecutar tareas finas. Levantarse tras una caída en pleno escenario es también una prueba de aplicación potencial en entornos industriales.

Producción, escala y competencia global

Más allá del espectáculo, el trasfondo es productivo. China ha integrado robótica e inteligencia artificial en su estrategia de manufactura avanzada, con la expectativa de que la automatización compense el envejecimiento de su población activa.

El analista tecnológico con sede en Pekín Poe Zhao resume el enfoque en tres puntos:

  • Integración de capacidades en IA.
  • Dominio de la cadena de suministro de hardware.
  • Escala manufacturera para producción masiva.

En un mercado incipiente, añade, la visibilidad pública también cuenta.

Según la firma de investigación Omdia, China concentró el 90% de los cerca de 13.000 robots humanoides enviados a nivel mundial el año pasado. La cifra sitúa al país muy por delante de competidores estadounidenses como Tesla, que desarrolla su modelo Optimus. Morgan Stanley proyecta que las ventas en China superen las 28.000 unidades este año, más del doble que el ejercicio anterior.

El consejero delegado de Tesla, Elon Musk, ha afirmado que espera que sus principales rivales en este campo sean compañías chinas. La competencia, por tanto, ya no se limita al vehículo eléctrico. Se traslada a fábricas, laboratorios y, como quedó claro esta semana, también al horario estelar.

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