Las pymes con ayudas de Ivace+i para digitalización podrán anticipar hasta el 75% de la subvención

Las pequeñas y medianas empresas de la Comunitat Valenciana tendrán, por primera vez, liquidez antes de ejecutar sus proyectos de digitalización. La nueva convocatoria del programa Digitaliza, impulsado por Ivace+i, permitirá a las empresas beneficiarias anticipar hasta el 75 % de la subvención concedida, un cambio relevante en la forma de financiar este tipo de iniciativas.

La medida responde a una demanda histórica del tejido empresarial. Hasta ahora, muchas pymes se encontraban con un problema práctico: la ayuda llegaba tarde, cuando buena parte del gasto ya se había asumido. Con el nuevo esquema, Ivace+i introduce un modelo más realista para empresas que no pueden inmovilizar grandes cantidades de capital durante meses.

El anticipo no será automático. Para acceder a él, las empresas deberán presentar garantías por el 25 % del importe adelantado, un requisito habitual en este tipo de instrumentos públicos. Aun así, el cambio reduce de forma significativa la presión financiera inicial y facilita que los proyectos no se queden en el cajón por falta de tesorería.

Esta no es la única novedad de la convocatoria. Ivace+i también ha ampliado el plazo de ejecución de los proyectos y ha incrementado la ayuda máxima por iniciativa hasta los 175.000 euros, una cifra que abre la puerta a actuaciones de mayor envergadura. El mensaje es claro: menos microproyectos y más transformaciones digitales con impacto real.

Desde la Conselleria de Industria, Turismo, Innovación y Comercio se insiste en que el objetivo es elevar el nivel de ambición. La consellera Marián Cano subrayó que estos ajustes buscan que las empresas desarrollen sus proyectos “en mejores condiciones y con mayores garantías de éxito”. Traducido a la práctica: menos obstáculos administrativos y más foco en resultados.

El programa Digitaliza cuenta con un presupuesto global de 3,4 millones de euros y está orientado a financiar proyectos que incorporen tecnologías digitales de forma estructural. No se trata de comprar software aislado, sino de integrar soluciones que cambien procesos, modelos de negocio o formas de relación con clientes y proveedores.

Entre los criterios de priorización destacan dos aspectos clave. Por un lado, el grado de complejidad y novedad del proyecto. Por otro, su contribución a una transformación digital sostenible, incluida la reducción del impacto ambiental. Un ejemplo concreto: tendrán más opciones los proyectos que optimicen el consumo energético mediante analítica de datos que los que se limiten a digitalizar tareas administrativas básicas.

Las ayudas podrán destinarse a distintos tipos de gastos, siempre vinculados al proyecto aprobado:

  • Activos materiales e inmateriales, como equipamiento tecnológico o licencias de software.
  • Servicios de asesoramiento técnico y consultoría, clave para proyectos complejos.
  • Costes de auditoría, asociados al informe de revisión de la cuenta justificativa.

Este enfoque reconoce una realidad frecuente en las pymes. Muchas necesitan apoyo externo para diseñar e implantar soluciones digitales avanzadas, pero ese acompañamiento suele quedar fuera de las ayudas tradicionales. Aquí sí entra.

El calendario también está definido. El plazo de solicitud se abrirá el 15 de enero y se cerrará el 3 de marzo de 2026, lo que da margen suficiente para preparar propuestas sólidas. Aun así, desde el propio Ivace+i recomiendan no apurar plazos y trabajar con antelación, especialmente en proyectos de mayor cuantía.

Más allá de la convocatoria concreta, el cambio tiene una lectura de fondo. La digitalización ya no se plantea como un complemento, sino como una condición de competitividad. Para muchas pymes industriales, logísticas o de servicios avanzados, retrasar estas inversiones supone perder posición frente a competidores que ya operan con datos en tiempo real, automatización o inteligencia artificial aplicada.

Con el anticipo del 75 %, Ivace+i asume que la falta de liquidez es uno de los principales frenos a la transformación digital. La administración deja de actuar solo como reembolsador y pasa a compartir parte del riesgo financiero desde el inicio. Es un giro relevante en la política de apoyo empresarial.

La incógnita ahora es cuántas pymes aprovecharán este nuevo esquema y si el aumento del anticipo se traduce en proyectos más ambiciosos y mejor ejecutados. La herramienta está sobre la mesa. La diferencia la marcará, como siempre, la capacidad de las empresas para convertir la ayuda en ventaja competitiva real.

No hay comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *