Amazon confirmó que varios de sus centros de datos en Emiratos Árabes Unidos y Bahréin resultaron dañados por ataques con drones en el contexto del conflicto en Oriente Próximo. El impacto ha provocado interrupciones en sus servicios de computación en la nube y una recuperación que la compañía prevé prolongada.
La escalada se produce después de que Irán lanzara una ofensiva con drones y misiles contra Estados del Golfo en represalia por ataques previos de Estados Unidos e Israel que causaron la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei.
Según detalló Amazon Web Services en su página de estado, dos instalaciones en Emiratos Árabes Unidos fueron alcanzadas directamente. En Bahréin, un dron impactó en las proximidades de otro centro, causando daños físicos en la infraestructura.
Los efectos fueron concretos. Hubo daños estructurales, cortes de suministro eléctrico y activación de sistemas automáticos contra incendios que terminaron provocando daños por agua. En un centro de datos, la combinación de fuego y agua puede inutilizar racks completos de servidores en cuestión de minutos.
AWS señaló que trabaja para restablecer la disponibilidad total cuanto antes. Sin embargo, advirtió que el proceso será largo debido al alcance de los daños físicos. Antes del reconocimiento oficial del ataque, la compañía había informado de que “objetos” habían provocado un incendio el domingo en Emiratos, lo que llevó a las autoridades a cortar la electricidad en un conjunto de instalaciones.
En ese momento, la estimación inicial era de al menos un día para restaurar servicios. La magnitud final resultó mayor.
Impacto directo en clientes sensibles
La interrupción afectó a una docena de servicios esenciales en la nube. AWS recomendó a sus clientes realizar copias de seguridad de datos críticos y trasladar cargas de trabajo a otras regiones no afectadas.
Entre los usuarios impactados figuran instituciones financieras que operan sobre infraestructura de AWS. Una fuente con conocimiento directo confirmó a Reuters que bancos de la región sufrieron incidencias.
El Abu Dhabi Commercial Bank informó de que su plataforma y su aplicación móvil no estaban disponibles debido a una interrupción regional. Aunque no vinculó oficialmente el problema con AWS, el contexto temporal coincide.
Un ejemplo claro de dependencia: si una entidad bancaria aloja su sistema de autenticación en una región concreta de la nube y esa región cae, los clientes pueden quedarse sin acceso a su cuenta aunque el banco siga operativo.
Infraestructura tecnológica bajo presión geopolítica
El ataque supone la primera ocasión conocida en la que un centro de datos de una gran tecnológica estadounidense se ve afectado por una acción militar directa. La cuestión va más allá del incidente puntual.
En los últimos años, Emiratos se ha consolidado como nodo regional para servicios en la nube y proyectos vinculados a inteligencia artificial. Microsoft anunció en noviembre su intención de elevar su inversión en el país hasta 15.000 millones de dólares antes de 2029 y de utilizar chips de Nvidia en sus instalaciones locales.
Un informe reciente del Center for Strategic and International Studies advertía que en conflictos anteriores se atacaron infraestructuras energéticas y petroleras en el Golfo. En el entorno digital actual, los centros de datos, las redes eléctricas que los alimentan y los nodos de fibra óptica pueden convertirse en objetivos estratégicos.
La nube ya no es intangible cuando depende de edificios físicos conectados a una red eléctrica vulnerable
Microsoft, Google y Oracle, que también operan en Emiratos, no respondieron de inmediato a solicitudes de comentarios. Mientras continúan las labores de restauración, AWS reconoció que el entorno operativo en Oriente Próximo sigue siendo imprevisible.
El episodio abre una reflexión incómoda para empresas y gobiernos: cuando la infraestructura digital se convierte en infraestructura crítica, su exposición a conflictos regionales deja de ser teórica. La nube también tiene coordenadas geográficas.
