La fiebre por la IA se financia con deuda y el mercado empieza a cubrirse ante posibles impagos

La carrera por liderar la nueva era de la inteligencia artificial no solo está cambiando la tecnología. También está transformando los balances de las grandes compañías. Empresas como Alphabet, Amazon, Microsoft, Meta, Nvidia y Oracle han intensificado su gasto en centros de datos, chips y capacidad de nube. Y buena parte de ese impulso se está financiando con deuda.

El resultado es un mercado que vuelve a mirar a los derivados de crédito. Los Credit Default Swaps, conocidos como CDS, han recuperado protagonismo. Estos instrumentos funcionan como un seguro frente a un posible impago: el comprador paga una prima y, si la empresa incumple sus obligaciones, el vendedor compensa la pérdida. Fueron un termómetro del riesgo durante la crisis financiera de 2008. Ahora vuelven a serlo.

El sector tecnológico, que hasta hace poco acumulaba liquidez récord, ha acudido con fuerza a los mercados de bonos. Un ejemplo simbólico fue la emisión de deuda a 100 años por parte de Alphabet, una operación poco habitual fuera de momentos de euforia financiera. Emitir a un siglo vista implica confianza en la capacidad futura de generar caja. También supone compromisos a largo plazo.

Según datos de Depositary Trust & Clearing Corporation, el mercado de CDS sobre Alphabet, Amazon, Meta, Microsoft, Nvidia y Oracle alcanza ya un valor conjunto cercano a 10.000 millones de euros. Hace menos de un año, algunas de estas compañías apenas tenían actividad relevante en este segmento debido a su bajo endeudamiento.

El coste de la protección ha aumentado. En el caso de Oracle, algunos inversores pagaban hace un año unos 5.000 dólares por cada millón de exposición. Con el incremento de la deuda y la demanda de cobertura, el spread pasó de 33 a 160 puntos básicos. Es decir, el seguro se encareció casi cinco veces.

Detrás de este movimiento hay cifras de gran magnitud. Morgan Stanley estima que los préstamos de los hiperescaladores podrían alcanzar los 400.000 millones de dólares este año, frente a 165.000 millones en 2025. Alphabet ha comunicado que su gasto de capital ascenderá a 185.000 millones de dólares para impulsar su estrategia en inteligencia artificial.

Desde Barclays se apunta que el aumento de la emisión neta está ligado directamente a estas inversiones en IA. BNY calcula que Amazon, Alphabet, Meta, Microsoft y Oracle han emitido en conjunto cerca de 121.000 millones de dólares en nueva deuda en 2025, con 90.000 millones concentrados en los últimos tres meses. El ritmo se aceleró al cierre del ejercicio.

UBS prevé que en 2026 la emisión del sector tecnológico podría alcanzar los 900.000 millones de dólares. Advierte además de que una oleada de hasta 1,5 billones en bonos vinculados a la IA podría tensionar el mercado corporativo, ampliando diferenciales y elevando la volatilidad. Más deuda implica más sensibilidad a cualquier deterioro de resultados.

Oracle, en el foco del mercado

Dentro del grupo, Oracle concentra buena parte de la atención. Analistas como Michael Keen señalan que los diferenciales de sus bonos se sitúan en niveles cercanos a escenarios de tensión financiera. El mercado asigna a la compañía una probabilidad de impago del 2% a un año y del 9,6% a cinco años.

El spread de sus CDS ha alcanzado los 130 puntos básicos, el nivel más alto desde 2009, tras un incremento del 203% en cinco meses. Además, más del 60% del mercado de CDS sobre estas grandes tecnológicas correspondería a Oracle, según estimaciones citadas. La búsqueda de cobertura se concentra en este nombre.

Las previsiones de Bank of America apuntan a un gasto de capital de 275.000 millones de dólares entre 2026 y 2028, con una deuda que podría situarse en 400.000 millones. Eso implicaría un apalancamiento superior a cinco veces. UBS y Morgan Stanley también han revisado a la baja su precio objetivo sobre la compañía.

En el primer semestre de su ejercicio fiscal, Oracle registró un flujo de caja libre negativo de 20.000 millones de euros. La empresa confía en que los ingresos derivados de la inteligencia artificial sostengan esa carga. Parte relevante de su cartera de pedidos, cifrada en 523.000 millones de dólares, estaría vinculada a contratos con OpenAI.

El resto de grandes tecnológicas también ha incrementado su endeudamiento, pero mantiene flujos de caja más sólidos y spreads contenidos. La diferencia radica en la capacidad de absorber la inversión sin tensionar en exceso el balance.

La expansión de la IA ha cambiado la conversación financiera. Hace un año, el mercado de CDS era casi inexistente para varias de estas empresas. Hoy vuelve a ser un indicador relevante del riesgo percibido. La pregunta es si los ingresos futuros de la inteligencia artificial compensarán el volumen de deuda acumulado.

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