Kintai ha cerrado una ronda Serie A de 10 millones de euros para acelerar su crecimiento en España y ampliar su oferta de financiación para pequeñas y medianas empresas. La operación ha sido liderada por Barlon Capital y cuenta con la participación de Prosegur, TQ Eurocredit y el Institut Català de Finances, además de otros inversores no revelados.
La fintech barcelonesa, fundada en 2021 por Ignasi de Llorens, Víctor Ruiz y Sebastián Duh dentro del venture builder Nuclio, trabaja en un segmento muy concreto: facilitar liquidez a pymes mediante soluciones como anticipo de facturas y líneas de circulante. Su propuesta se apoya en open banking y análisis de datos para evaluar riesgo y agilizar la concesión de crédito.
La ronda es relevante porque apunta a una necesidad estructural del tejido empresarial español: acceso rápido a financiación operativa sin depender siempre de los circuitos bancarios tradicionales. Para una pyme que cobra a 60 o 90 días pero paga nóminas, proveedores e impuestos cada mes, la diferencia entre disponer o no de circulante puede marcar su capacidad de aceptar nuevos pedidos.
Kintai quiere usar el capital para desarrollar nuevas funcionalidades, reforzar equipo y consolidar su expansión nacional. La compañía se ha marcado como objetivo alcanzar 1.000 millones de euros en financiación concedida y superar los 100 millones de euros de facturación en 2029. Son metas exigentes para una empresa joven, pero muestran la ambición de construir una plataforma con volumen suficiente para competir en un mercado todavía fragmentado.
La operación llega tras dos rondas anteriores. En 2021 obtuvo 250.000 euros en fase pre-seed y dos años después cerró 2,5 millones de euros en una operación que combinó capital y deuda, liderada por el ICF y Nekko Capital. Esa evolución encaja con el recorrido habitual de muchas fintech de crédito: primero prueban originación y tecnología, después buscan balance, socios financieros y capacidad comercial.
El dato estratégico es que la financiación alternativa para pymes no compite solo por precio, sino por velocidad, experiencia digital y lectura más fina del riesgo. Un sistema conectado a datos bancarios, facturas y comportamiento de cobro puede ofrecer respuestas más rápidas que un proceso manual, aunque la calidad del modelo dependerá de la prudencia con la que gestione morosidad y concentración sectorial.
Para los inversores, la oportunidad está en un mercado grande y poco glamuroso. España tiene una base enorme de pymes que necesitan soluciones de tesorería, especialmente en sectores con ciclos de cobro largos como servicios profesionales, distribución, industria ligera o construcción. Si la economía se enfría, la demanda de liquidez puede subir, pero también aumenta el riesgo de impago. Esa tensión obliga a crecer con disciplina.
El respaldo de actores como Prosegur o el ICF también sugiere una lectura institucional del problema. No es solo una startup vendiendo software financiero. Es una pieza más dentro de la búsqueda de herramientas para que las empresas medianas ganen flexibilidad y puedan invertir, contratar o exportar sin quedar bloqueadas por plazos de cobro.
Kintai entra ahora en una fase en la que la tecnología debe demostrar escala, pero también criterio crediticio. Si combina ambas cosas, puede ocupar un espacio relevante en la nueva capa financiera de la pyme española.
