Acurio Ventures cierra 115 millones y lleva el secundario de venture capital al centro del mercado español

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Acurio Ventures ha cerrado Acurio Secondaries I FCR con unos 115 millones de euros, por encima del objetivo inicial de 100 millones. El vehículo invertirá exclusivamente en operaciones del mercado secundario de fondos de venture capital europeos, un segmento que gana peso a medida que muchas carteras maduras necesitan liquidez antes de que lleguen las salidas naturales.

Con este fondo, la firma supera los 450 millones de euros bajo gestión repartidos en cinco vehículos. Tres están orientados a inversión directa en startups y dos a fondos de venture capital. La nueva estrategia se enfocará en operaciones por debajo de 20 millones de euros, especialmente en fondos europeos de fases tempranas con al menos ocho años de vida, carteras definidas y planes realistas de desinversión.

El cierre es una señal de madurez para el ecosistema español: ya no solo importa levantar fondos para entrar en startups, también crear mecanismos de liquidez para quienes invirtieron hace años. El venture capital europeo ha vivido una etapa de fuerte crecimiento, pero las salidas a bolsa y adquisiciones no siempre han acompañado al ritmo de inversión. En ese entorno, el secundario permite ajustar carteras sin forzar ventas de compañías.

Acurio afirma que el fondo ya ha comprometido cerca de 45 millones de euros. La firma destaca que los descuentos negociados con vendedores y el desempeño de las carteras subyacentes sitúan el TVPI inicial en 1,75 veces sobre capital desembolsado, evitando la llamada curva J en una fase temprana. Su objetivo financiero es alcanzar al menos dos veces el dinero invertido y una TIR superior al 25%.

La base inversora es privada, con participación de inversores de vehículos anteriores, nuevos family offices, emprendedores tecnológicos, planes de pensiones y capital institucional. Cerca del 30% procede de inversores institucionales y una cuarta parte de inversores internacionales. También figura un endowment estadounidense como inversor ancla, un dato relevante porque este tipo de instituciones suele exigir disciplina, acceso diferencial y procesos de due diligence exigentes.

La tesis de Acurio se apoya en una tensión clara: hay fondos con buenas participadas, pero con inversores que necesitan liquidez antes de que esas compañías encuentren una salida. Comprar esas posiciones con descuento puede generar valor si la cartera mantiene calidad y si los plazos de desinversión son realistas.

Para las startups, el impacto indirecto puede ser positivo. Un mercado secundario más activo ayuda a que los inversores originales tengan alternativas, reduce presión sobre rondas tardías y puede atraer capital nuevo al ecosistema. También profesionaliza la conversación sobre valoración, derechos económicos y gobernanza, asuntos que se vuelven críticos cuando una compañía pasa muchos años en privado.

La firma cuenta con 17 profesionales en Bilbao, Madrid, Barcelona y Londres, y ha invertido de forma directa en unas 120 startups europeas. Entre sus participadas aparecen compañías conocidas como Seedtag, Voy, Preply, Jobandtalent, Indexa Capital, Lingokids o Refurbed. Esa red puede darle acceso a gestores y carteras difíciles de analizar desde fuera.

El secundario no sustituye a nuevas rondas, pero sí puede convertirse en una pieza necesaria para que el capital riesgo español funcione con más profundidad. En un mercado con menos liquidez y más exigencia de resultados, esa pieza empieza a ser estratégica.