Galenicum ha superado por primera vez los 300 millones de euros de ingresos, un hito que marca un nuevo escalón para la farmacéutica catalana en plena fase de expansión. La compañía cerró 2025 con una facturación consolidada de 303 millones de euros, un 11% más que el año anterior, y acompañó ese crecimiento con 47 millones de inversión, según la información publicada por La Vanguardia.
El dato tiene peso por sí mismo, pero también por lo que sugiere sobre la evolución del grupo. Galenicum ya no depende de una sola palanca de negocio, sino que está apoyando su crecimiento en varias divisiones al mismo tiempo. Esa diversificación le da más recorrido y también más capacidad para entrar en mercados donde el crecimiento no llega por una sola vía. En una farmacéutica de este tamaño, contar con varios motores activos puede marcar la diferencia entre crecer bien o quedarse atascada en una línea concreta.
La división que más creció en 2025 fue la dermatológica. Aunque sigue siendo la que menos aporta en términos absolutos, elevó su facturación un 69% hasta alcanzar los 27 millones de euros, impulsada en parte por la compra de una cartera de productos dermatológicos a Ferrer. Ese movimiento le ha permitido ganar tamaño en un segmento que la empresa considera estratégico y que, según el texto base, espera que duplique su tamaño durante la próxima década. Además, en 2025 lanzó seis nuevos productos en esta área, alcanzó 69 referencias y ya tiene otras seis más en cartera.
Ese crecimiento no parece casual. La dermatología ofrece a Galenicum una vía de expansión con más valor añadido que el negocio puramente masivo del genérico clásico, y además encaja con una lógica de portafolio más amplia. Un producto dermatológico bien posicionado puede tener una tracción comercial muy distinta a la de un fármaco más commoditizado. No es lo mismo competir solo por precio que hacerlo con una propuesta más diferenciada dentro de prescripción.
Aun así, el corazón del grupo sigue estando en el negocio farmacéutico de mayor escala. Galenicum Axium, la división que trabaja para otros laboratorios, facturó 224 millones de euros y mantiene un papel central dentro de la estructura del grupo. Es también desde ahí donde la compañía está preparando uno de sus movimientos más ambiciosos: el lanzamiento de genéricos de liraglutida y semaglutida en varios países de Europa, Latinoamérica y Estados Unidos de cara a 2027.
Este punto es especialmente relevante por el contexto del mercado. Semaglutida es el principio activo detrás de medicamentos tan conocidos como Ozempic, lo que explica por qué tantas farmacéuticas están tratando de posicionarse ante el vencimiento de determinadas patentes y la futura apertura del mercado a versiones genéricas o acuerdos de suministro. Galenicum ya dio un paso en esa dirección en enero, cuando anunció una alianza con la india Lupin para desarrollar este medicamento destinado a la obesidad y la diabetes tipo 2.
La expansión internacional es otro de los ejes que ayudan a entender el momento de la compañía. En 2025 Galenicum reforzó su presencia en México con una alianza con PiSA como socio local, mientras sus operaciones en Chile están cerca de los 25 millones de euros, de acuerdo con su propio informe de actividad citado por La Vanguardia. La empresa también destaca avances en su portafolio de oncología, un área donde la complejidad regulatoria y comercial suele ser mayor, pero también lo es el potencial de crecimiento.
A eso se suma la apertura de nuevos frentes geográficos. La farmacéutica ya ha dado su primer paso formal para entrar en Arabia Saudí, donde su socio Cigalah presentó en octubre de 2025 la solicitud de registro de Sitae (sitagliptina), un medicamento para la diabetes tipo 2. Para una empresa como Galenicum, entrar en un mercado así no es una simple anécdota comercial. Es una señal de que quiere ganar presencia en regiones donde el gasto farmacéutico y la demanda de tratamientos están creciendo con fuerza.
El crecimiento del grupo también se apoya en una estructura cada vez más amplia. Galenicum cuenta con más de 900 empleados, tiene sede en Barcelona, actividad en más de 70 países y una organización distribuida en varias líneas de negocio, desde genéricos y dermatología hasta fabricación y comercialización internacional, según su memoria corporativa.
Otro punto a tener en cuenta es la rentabilidad. La compañía no ha detallado por ahora el beneficio de 2025, aunque sí ha señalado que su resultado operativo está mejorando. La última cifra conocida citada en la pieza base sitúa el beneficio de 2024 en 10 millones de euros. Ese silencio no invalida el buen momento comercial, pero sí deja pendiente una parte importante del análisis: cuánto de ese crecimiento en ingresos se está transformando realmente en margen y resultado final.
En conjunto, Galenicum cierra 2025 con una fotografía bastante clara: más tamaño, más inversión y más ambición internacional. La compañía está creciendo en dermatología, preparando su ofensiva en genéricos ligados a semaglutida y liraglutida, y ampliando su presencia en mercados como México, Chile o Arabia Saudí. No es una historia de un único éxito puntual. Es la de una farmacéutica que parece estar ordenando varias apuestas a la vez para ganar escala sin depender de una sola línea de negocio.
Superar los 300 millones no es solo una cifra redonda. En este caso, funciona también como una señal de madurez para una empresa que quiere jugar en más mercados, con más producto y con un peso creciente en segmentos donde la ejecución importa tanto como el volumen.
