El Tribunal Supremo de EE. UU. rechaza proteger obras creadas solo por inteligencia artificial

Tim Evanson - Flickr

El debate sobre la autoría en la era de la inteligencia artificial acaba de recibir un mensaje claro desde el sistema judicial estadounidense. Supreme Court of the United States ha decidido no revisar un caso clave sobre el copyright del arte generado por inteligencia artificial, dejando intactas las sentencias previas que exigen autoría humana para que una obra pueda registrarse legalmente.

La decisión significa algo muy concreto: las obras creadas únicamente por sistemas de inteligencia artificial no pueden obtener protección por derechos de autor en Estados Unidos.

El caso fue impulsado por Stephen Thaler, un científico informático del estado de Missouri que lleva años intentando que los tribunales reconozcan la autoría de obras generadas por máquinas.

El origen del conflicto: una imagen generada por un algoritmo

Todo comenzó en 2019. Thaler presentó ante la United States Copyright Office una solicitud de registro para una obra titulada A Recent Entrance to Paradise. La imagen había sido creada por un algoritmo desarrollado por él mismo.

La solicitud tenía una particularidad: el autor declarado era el sistema de inteligencia artificial, no una persona.

La Oficina de Copyright rechazó la petición. El argumento fue directo. Para que una obra pueda registrarse bajo el sistema estadounidense debe existir autoría humana, una condición que el organismo considera esencial dentro de la legislación vigente.

En 2022, tras una revisión interna del caso, la oficina mantuvo exactamente la misma conclusión.

Los tribunales refuerzan la exigencia de autoría humana

Thaler decidió llevar el asunto a los tribunales. Su objetivo era cambiar la interpretación legal del concepto de autor en la era de la inteligencia artificial.

En 2023, la jueza federal Beryl A. Howell rechazó su reclamación. En su resolución señaló que la autoría humana es un requisito fundamental para que una obra reciba protección por copyright.

La sentencia reforzó la postura de la Oficina de Copyright. También dejó claro que el sistema legal actual fue diseñado bajo la premisa de que las obras creativas proceden de personas.

El caso continuó su recorrido judicial. En 2025, un tribunal federal de apelaciones en Washington D. C. confirmó el fallo.

Ante esa situación, Thaler decidió acudir al máximo órgano judicial del país.

El Tribunal Supremo decide no intervenir

En octubre de 2025, el informático presentó una petición para que el Supreme Court revisara el caso.

En su solicitud argumentó que la interpretación actual del copyright podría tener consecuencias negativas para el desarrollo creativo vinculado a la inteligencia artificial. Según su posición, negar protección legal a las obras generadas por IA podría desincentivar la experimentación artística con estas herramientas.

El Supremo ha decidido finalmente no admitir el recurso.

Este tipo de decisiones tiene un efecto jurídico inmediato. Cuando el tribunal se niega a revisar un caso, las sentencias de instancias inferiores permanecen vigentes.

En la práctica, el marco legal estadounidense queda confirmado: sin intervención creativa humana no existe copyright.

Un debate cada vez más relevante

El caso llega en un momento en el que el uso de inteligencia artificial generativa se ha expandido de forma masiva. Herramientas capaces de crear imágenes, textos o música a partir de instrucciones de texto se utilizan cada día en sectores creativos.

Un ejemplo sencillo lo ilustra bien. Si una persona escribe un prompt como “ilustración de una ciudad futurista al atardecer con estilo acuarela” y el sistema genera una imagen completa, esa obra no puede registrarse como copyright si no existe una intervención creativa humana adicional.

Ese criterio ha sido reforzado recientemente por la propia Oficina de Copyright.

Las directrices actuales del copyright en la era de la IA

El año pasado, la autoridad estadounidense publicó nuevas orientaciones para abordar este tipo de situaciones.

El principio central se mantiene:

  • Las obras creadas exclusivamente por inteligencia artificial no son protegibles por copyright.
  • Solo las partes que impliquen aportación creativa humana pueden registrarse.

Esto significa que un proyecto artístico híbrido sí podría recibir protección. Por ejemplo, una ilustración generada con IA pero posteriormente editada, compuesta o reinterpretada por un artista.

En ese caso, el copyright se aplicaría únicamente a la contribución humana.

Una frontera legal que aún seguirá evolucionando

La decisión del Tribunal Supremo no cierra definitivamente el debate. El avance de la inteligencia artificial plantea preguntas jurídicas que hace apenas unos años no existían.

Entre ellas:

  • Quién debe ser considerado autor cuando una obra se genera con ayuda de IA.
  • Qué nivel de intervención humana resulta suficiente para reclamar derechos.
  • Cómo se aplican las leyes actuales a tecnologías que no existían cuando se redactaron.

Por ahora, el sistema estadounidense mantiene una línea clara. La creatividad protegida por copyright sigue asociada a la intervención humana.

Mientras las herramientas de inteligencia artificial continúan evolucionando, el derecho intenta adaptarse a una pregunta cada vez más frecuente: quién es realmente el autor cuando una máquina participa en el proceso creativo.

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