El bitcoin logró evitar una caída más profunda tras una semana marcada por la volatilidad y las ventas masivas. Después de tocar mínimos intradía en 103.745 dólares el viernes, el futuro continuo de la criptomoneda en el Chicago Mercantile Exchange (CME) cerró en 107.245 dólares, un rebote del 7%. Ese impulso le permitió conservar un soporte técnico clave entre los 107.000 y 108.000 dólares, zona que coincide con los mínimos de septiembre y que muchos analistas consideran decisiva para mantener la estructura alcista a medio plazo.
Aun así, el bitcoin acumula una corrección del 13% desde sus máximos históricos de principios de mes, cuando llegó a superar los 127.240 dólares. El retroceso refleja la presión del mercado en las últimas semanas, marcada por la volatilidad y la liquidación de posiciones apalancadas. En el mercado de futuros, esos cierres forzados tienden a agravar las caídas al provocar ventas simultáneas de gran volumen.
Dos golpes seguidos para el mercado cripto
El primer gran sobresalto se produjo el segundo viernes de octubre, tras las amenazas arancelarias de Donald Trump sobre China. El anuncio generó una oleada de ventas en los mercados financieros y un “flash crash” en el ecosistema cripto. Según cálculos de operadores, esa corrección supuso liquidaciones por valor de unos 20.000 millones de dólares, afectando a varias de las principales criptomonedas.
El segundo golpe llegó este último viernes. El bitcoin volvió a caer con fuerza durante la sesión europea y la apertura de Wall Street. Sin embargo, a diferencia del episodio anterior, consiguió estabilizarse al cierre, recuperando parte del terreno perdido y evitando perforar el soporte técnico que muchos analistas definían como “la línea roja” de corto plazo.
Señales técnicas de rebote
El gráfico diario del bitcoin cerró el viernes con una figura conocida como martillo alcista, típica del análisis técnico. Aparece cuando, tras una fuerte presión vendedora, el precio se recupera durante la sesión y cierra cerca de los máximos del día. En este caso, esa formación coincide con niveles de sobreventa extrema, lo que refuerza la posibilidad de un cambio de tendencia a corto plazo.
Además, la cotización se apoyó en la media móvil de 50 semanas (WMA50), una referencia habitual entre traders e instituciones para medir la tendencia de fondo. Desde el verano de 2024, esta media ha actuado como soporte dinámico en cada corrección relevante y ha sido clave para sostener el impulso que llevó al bitcoin a superar por primera vez los 120.000 dólares.
Aunque es pronto para hablar de una recuperación sólida, la combinación de señales técnicas —rebote desde soporte, figura de martillo y sobreventa— alimenta el optimismo de quienes ven en este movimiento una oportunidad para reconstruir posiciones antes de un nuevo impulso. Los niveles a vigilar ahora son los 116.500 dólares como primera resistencia y, más arriba, los máximos históricos de 127.240 dólares.
Una “bola de partido” salvada in extremis
La sesión del viernes se interpretó como una auténtica “bola de partido” (match ball) salvada para el bitcoin. Si el soporte de los 107.000 dólares hubiera cedido, el escenario técnico habría cambiado de forma drástica, abriendo paso a una corrección más profunda. Pero el cierre lejos de los mínimos devolvió algo de alivio al mercado y permitió mantener la confianza en la solidez del activo.
Durante los próximos días, los analistas estarán pendientes de la vela semanal, una referencia clave para confirmar si el rebote se consolida o si solo ha sido una pausa dentro de la tendencia bajista de corto plazo. También siguen de cerca los factores externos: la política monetaria de Estados Unidos, las tensiones geopolíticas y la evolución de otros activos de riesgo, todos ellos con capacidad de alterar el rumbo del bitcoin.
La criptomoneda más negociada del mundo vuelve a demostrar su capacidad de resistencia en medio de la incertidumbre. La estabilidad sigue siendo frágil, y el mercado deberá confirmar en las próximas semanas si este rebote técnico marca el inicio de una nueva fase alcista o simplemente una pausa en la corrección.
