Cierra Genbeta, uno de los primeros portales de tecnología de habla hispana

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Internet también envejece, aunque a veces no nos demos cuenta. Esta semana ha cerrado Genbeta, una web que durante casi 20 años ayudó a muchas personas a entender qué estaba pasando en la red. Para su despedida, su editor, Marcos Merino, ha publicado un texto donde mira atrás y reflexiona sobre cómo ha cambiado Internet desde que el medio nació, en 2005. Su artículo no es solo un adiós, es también una oportunidad para pensar en qué se ha convertido ese lugar donde antes pasábamos horas por pura curiosidad.

Cuando navegar era decidir

Hubo un tiempo en el que entrar en Internet era explorar. Saltabas de una página a otra, seguías enlaces, leías blogs y participabas en foros. Si algo no te interesaba, simplemente te ibas. Nadie decidía por ti. Parecía un Internet más tranquilo, donde uno elegía qué leer y a quién seguir. 

Hoy la sensación es muy distinta. Gran parte de lo que vemos está decidido por algoritmos. Deslizas el dedo y el contenido no se acaba nunca, aunque muchas veces no te aporte gran cosa. No es que todo sea malo, pero sí es más difícil sentir que estás al mando. A veces entras a mirar una cosa y sales media hora después sin saber muy bien qué ha pasado.

Plataformas que ya no juegan a tu favor

Otro de los puntos que destaca el artículo de Merino es cómo muchas plataformas han ido cambiando con el tiempo, y lo hace explicando el términoenshittification. Al principio las páginas eran útiles, simples y hasta divertidas. Luego llegaron más anuncios, más límites y más empujones para pagar.

Lo curioso es que, aunque el servicio empeore, seguimos ahí. No porque nos encante, sino porque marcharnos duele. Ahí están nuestras fotos, nuestros contactos, nuestros mensajes y hasta parte de nuestro trabajo. Irse significa empezar de cero, y no todo el mundo puede o quiere hacerlo. Ese es uno de los grandes cambios: Internet ya no es solo un lugar al que entras. Es un sitio del que cuesta salir.

Buscar algo y acabar cansado

También ha cambiado algo tan básico como buscar información. Antes, escribir una pregunta y encontrar una buena respuesta era normal. Ahora es fácil perderse entre textos casi iguales, llenos de palabras, pero vacíos de contenido real.

A esto se suma la llegada masiva de textos e imágenes creados por IA, pensados solo para atraer clics. Hay más contenido que nunca, pero encontrar algo realmente útil resulta más complicado.

El cierre de Genbeta no es solo el final de una web. Es la excusa perfecta para echar un vistazo a un Internet que ya no está. Uno más humano, más libre y menos ruidoso. El apagón de esta web deja una pregunta sencilla, pero importante: ¿empezaremos en algún momento a usar la red con un poco más de conciencia, como antes?

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