El gigante asiático alcanza los 79 años de media, mientras Estados Unidos se estanca en los 78,6 por desigualdades sociales y crisis de salud pública.
China ha logrado un hito que pocos imaginaban hace medio siglo: sus ciudadanos viven, de media, más que los estadounidenses. Según datos de la agencia estatal Xinhua, la esperanza de vida al nacer ha alcanzado los 79 años, 1,1 más que en 2020. En EE. UU., en cambio, el promedio se ha reducido hasta 78,6 años, según la Universidad Johns Hopkins.
Es la primera vez en la historia moderna que China supera de forma sostenida a Estados Unidos en este indicador. En 1970, la diferencia era abismal: el ciudadano medio chino apenas vivía 35 años, y el país arrastraba epidemias, desnutrición y una red sanitaria precaria. Hoy, su salto es una de las transformaciones sociales más profundas del último siglo.
Ocho provincias ya superan los 80 años
El avance no es homogéneo. Ocho provincias chinas —entre ellas Shanghái, Pekín y Zhejiang— ya superan el umbral de los 80 años de esperanza de vida, con niveles comparables a los de Francia o Italia. Este progreso se apoya en el XIV Plan Quinquenal (2021-2025), centrado en construir una “China saludable” con atención médica universal.
El país cuenta con más de un millón de centros de salud y 15,7 millones de profesionales sanitarios, la red asistencial más grande del planeta. Según cifras oficiales, el 90 % de la población puede llegar a un centro médico en menos de 15 minutos, algo inédito en países de tamaño similar.
De la pobreza a la longevidad
En 1949, año de la fundación de la República Popular, un ciudadano chino vivía apenas 35 años. Tras las reformas económicas de 1978, la cifra se elevó a 68 años, y desde entonces no ha dejado de crecer.
Las autoridades atribuyen el cambio a una sanidad más accesible, a la prevención de enfermedades y a una amplia cobertura de seguros médicos, que ya alcanza al 95 % de la población. También ha sido clave el cambio cultural hacia el cuidado de la salud: programas de ejercicio comunitario, dietas equilibradas y campañas masivas contra el tabaco y la contaminación urbana.
EE. UU., atrapado en su propia crisis
Mientras China avanza, Estados Unidos retrocede. Su esperanza de vida ha caído por el impacto de las drogas sintéticas, la obesidad y la desigualdad sanitaria, a pesar de ser el país que más gasta en salud por habitante.
Según la Johns Hopkins, la falta de cobertura universal y la fragmentación del sistema médico han provocado que millones de estadounidenses mueran antes de los 80 años. Hoy, EE. UU. se sitúa por debajo no solo de China, sino también de España, Corea del Sur o Canadá.
Un cambio de orden global
La esperanza de vida es algo más que una cifra: resume el grado de bienestar, equidad y desarrollo de una sociedad. Que China supere a Estados Unidos en este indicador marca un punto de inflexión simbólico.
La estrategia china de “vida saludable” combina políticas públicas con responsabilidad individual. En 2024, el país contaba con 4.200 millones de metros cuadrados de instalaciones deportivas, y el 38,5 % de la población practica ejercicio con regularidad.
Mientras Estados Unidos intenta frenar su declive, China se aproxima al grupo de los países más longevos del mundo —liderado por Japón, España y Suiza—. Un cambio que ya no se mide solo en PIB o tecnología, sino en algo más profundo: quién vive más y mejor.
